Sede del Banco de España, en Madrid. / R. C.

La banca mejora su solvencia, pero sigue a la cola en Europa

La Autoridad Bancaria Europea recomienda mantener la prudencia de cara a la distribución de dividendos el próximo ejercicio

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMARERO Madrid

Los grandes grupos bancarios españoles han mejorado su solvencia durante el último año a pesar del impacto de la crisis hasta el segundo trimestre de 2020. Con datos hasta el pasado 30 de junio, el conjunto de los bancos presenta un ratio de capital ('fully loaded') del 11,8% frente al 11,57% que registraba un año antes, según los datos del último ejercicio de transparencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, sus siglas en inglés).

En cualquier caso, la solvencia de la banca española se encuentra muy lejana a la media europea, cuyo ratio de capital fue del 14,7% hasta junio, frente a un 14,4% de hace un año. España ocupa la última posición en el ranking entre los 26 países analizados a través de 129 entidades, 12 de ellas españolas.

De todas, Kutxabank se mantiene como la entidad más solvente, con ratio del 16,6% frente al 16,1% de junio de 2019. Le siguen, por este orden, Unicaja (14,3%), Liberbank (13,9%), BFA-Bankia (13,2%), Abanca, Banco Corporativo e Ibercaja (los tres con un ratio del 12,3%), Sabadell y CaixaBank (ambos con el 11,8%), Bankinter (11,7%), Santander (11,5%) y BBVA (11,2%).

En el caso de la morosidad, otro de los indicadores clave de estos ejercicios, la banca española también ha conseguido mejorar sus datos en el último año, ya que ha pasado del 3,5% de junio de 2019 al 3 % de ese mismo mes de este año, cerca de la media europea, que está en el 2,9%.

Aunque en términos europeos la banca ha mejorado su solvencia, la EBAconsidera que existe una persistente incertidumbre y la caída de la rentabilidad a mínimos así como un deterioro en la calidad de los activos. Por ello sugiere que siguen siendo necesarias políticas prudentes en cuanto a la distribución de dividendos, vetada para este año por el Banco Central Europeo (BCE), a la espera de una decisión del organismo de cara a 2021.

La institución considera que «aún se requieren políticas prudentes de distribución de capital», ya que, a pesar del alivio regulatorio proporcionado por los supervisores y el aumento de los ratios en el segundo trimestre de 2020, «el capital sigue bajo presión» ante la contracción de los ingresos operativos, que puede reducir la acumulación de capital, mientras que el deterioro de la calidad de los activos puede erosionar la base de capital y aumentar los activos ponderados de riesgo.Será en los próximos días cuando se conozca el veredicto final del BCE al respecto.