Entrevista con Cristian Cedrés

«Yo era recogepelotas con Tino y quería estar en el campo»

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31/07/2019

Pura electricidad en los costados, el extremo ha convencido a Mel a base de descaro, verticalidad y sacrificio. Ahora, ya con ficha en el primer equipo, espera ganarse un hueco en el once titular. Para ello promete «sudar sangre». Su paso por la cantera del Real Madrid le sirvió para crecer y madurar. Desde pequeño iba al Estadio y soñaba con golear de amarillo. «Veía a Marcos Márquez y quería jugar con él», recuerda.

— Esta es su primera pretemporada con la UD y ya tiene ficha profesional. ¿Cómo afronta esta situación?

— Estoy muy ilusionado, tengo muchas ganas de empezar la temporada. Esto es un sueño hecho realidad. Ya lo del año pasado es pasado y ahora trabajo día a día para ganarme un puesto y dar lo mejor de mí.

— El curso pasado debutó de forma oficial y encadenó partidos como titular. ¿Cuál fue su receta para ganarse la confianza de Pepe Mel?

— Soy una persona que escucha mucho a los entrenadores. Y luego trato de hacer lo que me piden de la mejor manera posible. La verdad es que me ha salido todo redondo. No me puedo quejar.

— Jugó el derbi y anotó un gol en el Heliodoro Rodríguez López. Menuda manera de desvirgarse de cara a gol con Las Palmas. Lástima que el choque acabase en derrota.

— La noche antes había cenado con mi familia y mi pareja, y les había dicho, medio en broma, que iba a meterle un gol al Tenerife. Ya cuando estaba allí, cayó el balón y vi la portería sola (...) no sabía ni cómo celebrarlo, no te voy a engañar. Luego vi el vídeo varias veces. Me cogí la camiseta, besé el escudo y me dejé las rodillas en el césped (ríe). No sabía ni dónde meterme. Menuda adrenalina. Es algo inolvidable. Desde el momento en el que te dicen que vas convocado ya empieza el derbi. Es algo increíble.

— Lleva el ADN canario en la sangre, pero es un futbolista diferente a lo que crece en el archipiélago. A usted le gusta encarar y tirarse al cuello del lateral rival.

— Desde pequeño ya era diferente. Yo prefería ser rápido, correr a la espalda o encarar. Cada uno tiene sus cualidades. A mí me dijeron que trabajase esto y es lo que hice.

— ¿Cuánto influyó su paso por la cantera del Real Madrid para potenciar virtudes y pulir defectos?

— Allí la exigencia es máxima. El trabajo y la condición física tienen mucho peso. Me adapté. Siempre había que volver para defender y más yo que soy un jugador de ese tipo, de subir y bajar, de correr. Me vino bien para desarrollarme.

— ¿Qué aprendió en la fábrica blanca?

— La madurez. Irte de pequeño cuesta. El primer año lo pasé muy mal. Ya en el segundo me fui adaptando. Al final, los de las islas somos diferentes. No es lo mismo tener que coger un avión que un coche o un tren. Al final, mi abuelo me despejó las dudas. Él me decía que si quería ser futbolista tenía que hacer un esfuerzo. Y yo le debo a él estar donde estoy ahora. Él siempre estuvo. Igual que mi familia. Cuando estaba mal, ellos me decían que podía hacerlo.

— Dejó la cantera del Madrid para fichar por Las Palmas Atlético previa escala en el Villarreal B. ¿Sintió que daba un paso atrás en su carrera?

— Para nada. Yo en el Madrid ya había cerrado mi etapa. Quería volver a casa desde hacía un año. Llevaba ya ocho años fuera. Hablaba con Tonono. Cuando ya llevaba tanto tiempo lejos, en los últimos años sentía que necesitaba estar con mi familia y mis amigos para coger fuerza y seguir luchando. Fue un impulso. Di un paso hacia atrás y dos hacia adelante. No me arrepiento. Este es el equipo que siempre he sentido, el que quiero. Voy a dejarme la vida en el campo.

— Tras el fracaso de la temporada pasada, ¿cómo está el vestuario? ¿Qué se espera este próximo curso?

— Estamos trabajando muy duro. Mel nos está metiendo caña y eso es bueno. Somos un equipo joven con veteranos. Compactos. Tenemos frescura y tenemos de todo. A mí me encanta este equipo, ahora habrá que esperar a ver las salidas que hay y ya cerrar la plantilla. El trabajo y la seriedad que hay aquí es espectacular.

— Antes mencionaba su sentimiento por la UD, ¿qué es lo que siente cuando se viste de corto y corre por el Gran Canaria?

— ¡Buah (expresa con gran dosis de emoción)! Esto es un sueño. Yo de pequeño era recogepelotas con Tino y quería estar en el campo. Veía a Marcos Márquez y quería jugar con él. Me dije, tengo que llegar. A veces lo veía más cerca y otras un poco más lejos. El fútbol es una montaña rusa. Sube y baja pero, cuando llegas y te paras a pensar que has llegado al equipo de tu tierra, al que ama tu familia, es un sueño. Por este escudo voy a sudar sangre, me voy a dejar la vida. Yo se lo dije a mi familia. Tengo pánico a coger aviones y aquí hay que cogerlos cada dos semanas. Esto es lo que hay. Por este equipo, todo.

— ¿Qué le ofrece Cristian Cedrés a Las Palmas?

— Intensidad y lucha. Soy un futbolista que no para de correr. Habrá partidos que serán buenos y otros malos, pero, eso sí, no pienso bajar nunca la cabeza. Voy a querer siempre más.

— Viéndolo en el primer equipo, pocos comprenden que no tuviera continuidad en el filial con Juan Manuel Rodríguez.

— Son cosas que pasan. En la cuarta jornada me lesioné y pasé por tres médicos para que me vieran la rodilla. Unos me decían que me tenía que operar, otros no. Luego Juan Manuel me dio dos partidos y tuve que ir poco a poco. En el Anexo me resentía. Más bien fue por la lesión, no por otra cosa.

— El año del ascenso a Primera División llegó de la mano de canteranos como Viera o Roque Mesa. Esta camada que sube ahora no pinta mal. ¿Cree que se podría repetir?

— En el fútbol todo puede pasar. Puedes tener a los mejores y no subir. O puedes tener a gente de la cantera y ascender. Esto es lo bonito del fútbol y nosotros vamos a dar el máximo. La gente está con ganas. Nosotros queremos vivir del fútbol y explotar aquí. Es lo que haremos por defender esta camiseta. No podemos bajar los brazos. Hay que estar todos juntos. Que la afición no dude de nosotros porque no pensamos tirar nunca la toalla.

— Compartir vestuario con gente del nivel de Rubén Castro o Araujo debe ser una dosis de adrenalina para entrenarse y mejorar cada día.

— Antes los veía por la tele y decía, ¿cómo vivirán? Y ahora soy un afortunado. Son un ejemplo para mí.

— ¿Qué sueños quiere cumplir?

— Hacer una buena temporada y ascender a Primera. Luego ya se verá. Me centro en esta temporada.