Y para hoy, una piedra en el zapato

06/10/2018

La UD se examina ante un Alcorcón que aterriza en crecida, con los mismos puntos en la tabla y presentando un dato que ilustra su enorme fortaleza colectiva: lleva sin encajar un gol desde la segunda jornada del campeonato, a finales de agosto.

Ignacio S. Acedo Las palmas de Gran Canaria

Viene la UD de perder y en este proyecto de ascenso, en el que no se han escamitado medios y esfuerzos, la derrota no puede ser campo de resignaciones o lamentos. Ha de tomarse como un acontecimiento, un accidente, la obligación inmediata de levantarse y restituir el respeto. Tiene una importancia esencial alicatar hoy los puntos ante el Alcorcón, adversario de jeroglífico, hecho a la categoría como pocos y que presenta un inicio de temporada asombroso. Cinco partidos sin encajar un gol y colmillo arriba explican su momento emergente, la fama que se ha ido ganando. La reválida llega, por tanto, con trampa. Nada nuevo a la vista de un calendario que obliga siempre a estar alerta.

En Gijón pasó lo que pasó y queda como escarmiento, una lección presente para evitar errores y confianzas. Ahí está el origen de las complicaciones. Una UD a toda pastilla tendría poco freno y está en Manolo Jiménez que los jugadores encaren cada partido sin ahorros y facturen puntos y victorias para cumplir y estar a la altura de ilusiones y expectativas.

Así arranca octubre, con la necesidad de ganar y erradicar dudas y murmullos. Es normal que a estas alturas de la película esta UD sea menos de lo que se espera en cuanto a rendimiento y prestaciones. Pero lo que no se negocia es el fondo. En las formas cabe el debate. Pero blindando el botín, que no se recomienda seguir concediendo. Se ha dejado ya siete puntos por el camino Las Palmas, demasiados a ojos de algunos, y nada mejor que enganchar varias semanas fructíferas que ayuden a crecer y creer. Jiménez mantiene la sonrisa, un perfil tan hermético de puertas para afuera como optimista en su entorno, en su papel de protegerse el ruido externo y centrarse en la faena. Tiene ya recorrido en el oficio, sabe que encara una carrera larga, con curvas, en la que el equilibrio y la convicción deben ejercer de guías y garantes. Por eso instruye a esta plantilla con paciencia y espíritu didáctico. Quiere un estilo pragmático y concede una importancia relativa al adorno. Ha venido para lo que ha venido y en un ascenso todo se da por bueno.

Ha sido él, precisamente, quien se ha encargado de recordar en numerosas ocasiones que tiene muy presente el desafío que le ha traído aquí. Desde el «no vender humo» hasta «jugar bien es ganar», con metáforas, incluso, con cañas de pescar, cada vez que le han cuestionado por el estilo ha puesto el escudo de la eficacia, de los deberes hechos guste más o menos el procedimiento.

La piedra del zapato que es este Alcorcón exigirá paciencia, pericia y contundencia. No parece un equipo muy abordable el de Cristóbal Parralo, que ha hecho una ciencia de la defensa y lo saben en la UD. Quizás eso abra una vía para un esquema más vertical y osado. Dos puntas de área, mayormente, sin tantos llegadores. Tana y Ruiz de Galarreta están en el centro de las quinielas sucesorias. Peckhart y Mir piden pista para acompañar a Rubén, a quien nadie le va a mover la silla. Lleva seis tantos ya y a saber cuántos más habría firmado si no hubiese vivido en soledad tantos ratos. Es en el frente ofensivo donde se ha puesto la lupa porque, para atrás, el rango está claro y definido. Con De la Bella recuperado y de vuelta a la línea defensiva, hay ganas de medir el atrevimiento del técnico en esta ocasión.

Los informes hablan de un Alcorcón cómodo sin la pelota y acostumbrado al achique. No le hacen un gol desde la segunda jornada y ya ha llovido. Aquello fue ante el Málaga el 24 de agosto. Un dato ilustrativo, un aviso de lo que viene. Con o sin Araujo, aunque parece más que probable que tenga minutos si, finalmente, es citado, a la UD le aguarda un encuentro antipático y equiparable en dificultad a los últimos, ante Málaga o Sporting. Porque el Alcorcón, sin tanta propaganda, está a un nivel que nada tiene que envidiar al del resto y amenaza con prolongarlo esta tarde.

Claro que enfrente hay un anfitrión mentalizado, que quiere volver a ser el de siempre, con solvencia, rendimiento, un plan definido y la electricidad necesaria para que el Gran Canaria sea tierra hostil para todo el que la pise. Que se vaya de vacío un Alcorcón en crecida sería el mensaje perfecto para el resto.