Fútbol: Segunda División

Victoria o rendición por el ascenso

26/01/2019

Partido idóneo para la UD ante el colista de la categoría en su eterna búsqueda de romper el maleficio fuera de casa. Los isleños no vencen como foráneos desde el 16 de septiembre. Las buenas sensaciones ante Osasuna invitan al optimismo.

Tras una semana completamente anómala y fuera de todo lo normal, con viaje a Reus por la tarde para volver a Gran Canaria en la madrugada incluido, la Unión Deportiva vuelve a la acción y lo hace ante el colista de la categoría de plata del fútbol español. Ruido a un lado, la suspensión del choque ante el cuadro catalán no debe afectar en nada los de Paco Herrera, que llegan frescos y tras una pequeña concentración en el Parador de El Saler. Eso sí, las urgencias continúan siendo las de siempre. Y, pese a que en el último enfrentamiento liguero de los amarillos se barrió a Osasuna en el recinto de Siete Palmas, las necesidades son las mismas. Urge vencer como foráneos y llevar los tres puntos a la isla si se quiere coger el último tren del ascenso.

Y es que no logra derrotar la UD a nadie fuera del archipiélago desde el pasado 16 de septiembre. Ha llovido, y mucho desde entonces, y pese a que se han pescado algunos empates lejos de casa, ya llegó la hora de sacar las espadas, las pistolas y toda la artillería que hay en la plantilla para asaltar el feudo de Nástic de Tarragona. Y mejor ocasión no va a tener Las Palmas en mucho tiempo, pues los rojillos llevan 10 jornadas consecutivas colgándose el cartel de farolillo rojo a su espalda. La ansiedad de los locales podría pasar factura, ya que tienen la salvación cada vez más lejos y la UD, por plantilla, debería, con todo el respeto, ser capaz de reencontrarse con el triunfo sin muchos apuros. Aun así, tendrán que sudar los hombres de Paco Herrera si quieren volverse a Gran Canaria con una sonrisa en el rostro. En esta categoría nadie regala nada y los tarraconenses quieren aferrarse a la vida, tratando de aprovechar la inactividad competitiva de los isleños.

Herrera, consciente de que estas casi dos semanas sin batirse en duelo contra nadie en partido puede ser un saco de escombros en la espalda de la Unión Deportiva, se pegó toda la concentración en tierras valencianas tratando de imponer intensidad y máxima cautela. No puede dar un paso en falso Las Palmas, que sabe que, de no lograr los tres puntos, la vida seguiría igual y los de arriba podrían volver a poner tierra de por medio con los grancanarios.

Por ello el preparador de la nave amarilla pondrá toda la carne en el asador. Pocos cambios los que planteará, salvo sorpresa mayúscula, en su once inicial. Quiere los mismos guerreros que destrozaron al Osasuna y estarán todos salvo Ruiz de Galarreta, que acarrea la sanción que debía haber cumplido ante el Reus. Y, caprichos de la vida, su puesto lo ocupará, salvo giro en el guion, el tinerfeño Maikel Mesa, que volverá a la que fuera su casa la temporada anterior y en la que explotó como futbolista profesional. El mediapunta tiene ganas de demostrar que puede tener hueco en el equipo y se encuentra ante una oportunidad de oro para él.

Asimismo, Raúl Fernández tratará de poner el candado a su arco, como ya hizo en la última salida de Las Palmas, cuando se logró un empate a cero en Majadahonda. Por delante del guardameta vasco, una línea de cuatro titanes para ayudar a lograr el objetivo del ex del Levante. Eric Curbelo, ya asentado en la primera plantilla y como titular, ocupará el puesto de lateral derecho, en detrimento de un Álvaro Lemos que podría actuar de extremo en la segunda mitad. O incluso de entrada si el entrenador catalán lo estima oportuno. En la banda contraria que el satauteño, Dani Castellano, que le ha comido la tostada a Alberto De la Bella. En el eje de la zaga repetirán Juan Cala y Martín Mantovani. Por delante y tratando de dibujar el fútbol insular, David Timor y Gaby Peñalba, con Maikel Mesa un poco más adelantado buscando el gol. En los extremos, Fidel, que debería llegar glorioso tras la exhibición contra Osasuna. En la izquierda, todo poderío y velocidad, un Mir con la portería entre ceja y ceja. Arriba, todo apunta a Rubén, con Araujo en el banco.

Con todo, Las Palmas debe sacar los colmillos y consolidar las buenas sensaciones que dejó el partido ante los navarros para seguir creciendo como equipo y poder agarrar las opciones de ascenso. Queda toda la segunda vuelta por delante y nadie quiere renunciar a uno de los tres billetes hacia Primera División.

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