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Guayre, en su despedida de la UD y de Gran Canaria en julio de 2001 rumbo al Villarreal. Juan Carlos Alonso
UD-Villarreal y el nexo de aquellos 1.000 millones de pesetas por Guayre

UD-Villarreal y el nexo de aquellos 1.000 millones de pesetas por Guayre

Fútbol ·

El partido del sábado trae a la memoria el traspaso galáctico en 2001 y que, durante largo tiempo, se mantuvo como la mayor operación en la historia realizada en Pío XII

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 10 de enero 2024, 13:31

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Durante largo tiempo figuró como la operación más alta jamás realizada en la historia de la UD y fue, además, un traspaso providencial en la pervivencia del proyecto, toda vez que entonces la entidad ya vivía ahogos financieros que, años después, derivarían en quiebra y proceso concursal.

En el verano de 2001, el delantero Guayre Betancor fue vendido al Villarreal por 1.000 millones de pesetas. El abono íntegro de su cláusula de rescisión más otros 116 millones de IVA, pago que realizó en dos plazos. Con 21 años, firmó por cinco temporadas, a razón de 70 millones anuales, y se fijó su libertad federativa en 5.000 millones.

Cifras de otro nivel para la escala en la que estaban club y jugador, que había comenzado la pretemporada en Bandama a las órdenes de Fernando Vázquez y, tras varias semanas de negociaciones, iba directo a la concentración que desarrollaba en Suiza el conjunto levantino.

Guayre únicamente había completado una temporada en Primera División a la órdenes de Sergio Kresic y protagonizó una irrupción de época. Pasó de no tener sitio en el filial que militaba en Tercera a llamar la atención del preparador balcánico, quien le dio la alternativa y la continuidad en la élite.

Pronto su zancada imparable acaparó focos y titulares. Entre Liga y Copa sumó 33 partidos en el curso de su estreno, con 9 goles rubricados. Guayre vio puerta en el Santiago Bernabéu, Nou Camp y San Mamés, los grandes templos del balompié nacional, algo que acrecentó más su fama.

La UD sabía que no podría retener al canterano de eclosión tan rotunda, pero tampoco esperaba que depositaran un cheque con tantos ceros por él. De hecho, jamás presentó la prometida mejor de contrato que demandó el ariete por mediación de su agente, Mágico Díaz.

Pudo ir al Barcelona

El Villarreal, que 23 años atrás no era ni la sombra de lo que es hoy, se adelantó a otros pretendientes, entre ellos un Barcelona que, por medio de Carles Rexach, se interesó por su situación, e hizo saltar la banca con una transferencia galáctica y asegurándose a uno de los grandes talentos que aparecían en el panorama.

«Me voy ilusionado», decía Guayre en el aeropuerto poco antes de emprender viaje rodeado de familiares y convertido en el centro de atención. Atrás dejaba su tierra y una millonada que dio oxígeno a las arcas de Pío XII. Nunca antes se manejaron estos parámetros por un futbolista criado en Barranco Seco y del que se obtuvo una rentabilidad superlativa.

El tiempo, además, llenaría de razones a los promotores de aquella operación porque Guayre completaría un ciclo exitoso a orillas del Mediterráneo, jugando Champions y alcanzando la internacionalidad absoluta. Cinco temporadas de plenitud que supusieron, con diferencia, la mejor etapa de su carrera.

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