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Enzo y Carlos Fernández. Cober
Crónica

Remiro amarga a Enzo y la UD sigue sin ganar

Fútbol ·

El arquero de la Real Sociedad fue el mejor jugador del partido, negando con dos paradones el gol al francés, luego de dos latigazos con su zurda

Kevin Fontecha

Las Palmas de Gran Canaria

Viernes, 25 de agosto 2023, 20:31

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Que la Primera División iba a ser un hueso lo tenía claro todo el mundo en Gran Canaria. Contra la Real Sociedad, con una UD mejor que en sus anteriores dos citas y también que el rival, no bastó. El marcador no se movió porque los porteros también juegan. Y Remiro se hizo gigante bajo los palos donostiarras. Parecía imposible marcarle un gol. Sus guantes se empeñaron en amargar a todos y, sobre todo, a Enzo Loiodice. Negó dos disparos que, a cualquier otro, se los hubiese colado. Porque vaya dos intentos, uno con rosca y otro con potencia. Sigue sin vencer Las Palmas.

Con Sory Kaba directo al once titular, Las Palmas salió a morder desde el pitido inicial. Sin paliativos. Consciente de que la Real podía hacer sangre si no conquistaba la pelota y mordía en la presión. En una de esas, cuando apenas nadie había roto a sudar, en una salida desde atrás de Remiro, casi cae el gol de Sandro. Anticipó Mika y Viera encontró al punta, que le pegó fuerte y alto. Faltó poco. Entraba solo Kaba para empujarla, pero Sandro hizo lo que se le pide a los delanteros, pegarle a puerta. Ni tres minutos habían corrido.

Sin miedos ni temores la UD. Con Enzo y Kirian mezclando en una sala de máquinas de seda, con Viera haciendo de enganche en un ataque en el que se mantuvo Munir en la derecha. Por detrás, de lateral, tenía a Julián Araujo. Lanzados los de Pimienta, Remiro se estiró como si tuviese alas para negarle un golazo a Loiodice, que la puso en la escuadra. Los dedos del arquero y la madera impidieron que el marcador se moviese. El disparo había sido una delicia.

Seguía intentándolo el combinado amarillo, arropado por una hinchada que no dejaba de animar, a hombros de un Sandro Ramírez con los colmillos pidiendo cuellos. Se sacó un latigazo que obligó de nuevo a Remiro a dar su mejor versión y, en el rebote, la colgó de rabona. Estaba crecido. La Real, por su parte, encomendaba sus acometidas en el nervio de Kubo. De resto, muy poco de los de Alguacil en el primer acto en el Gran Canaria.

Tras el intermedio, Imanol acudió a su artillería pesada, con Oyarzabal y Sadiq entrando al ruedo por Barrene y Carlos Fernández. Así se sacudió el letargo la Real. Los nervios pasaron a los isleños y Enzo erraba pases de seguridad. Munir ni la olía y a Sandro ya no le encontraban con tanta asiduidad. Y la pelota se discutía en las medianías. AKirian y Enzo se le apagaba la luz con los mordiscos de Merino y Brais en la presión.

Carrusel de cambios

El primer cambio de Pimienta fue Coco por Sergi Cardona. El catalán estaba amonestado y decidió el técnico curarse de espantos, moviendo a Mika al lateral izquierdo. Sin brillo en la creación, Valles se dedicaba a buscar a Sory Kaba con envíos aéreos. Acabó fundido el recién llegado, que dejó sitio en el minuto 68 a Javi Muñoz. Ovación atronadora la que se llevó el ariete. Sandro se colocaba en punta, Viera en la izquierda y Muñoz tenía que amarrar en el centro del campo, aunque perdió la marca en varias ocasiones. En un centro de Kubo no siguió a Zubimendi y menos mal que Valles apagó el fuego. Paradón del sevillano para salvar el empate. 0-0 y todavía quince minutos para buscar el primer triunfo del curso en Primera.

A diez para el final, Pimienta decidió sentar a Viera, Sandro y Kirian para oxigenar con Benito, Pejiño y Nuke Mfulu. Munir sería el futbolista referencia. Más velocidad en las bandas con el aldeano y el de Barbate. Remiro estaba empeñado en amargar a Loiodice. En el 82 volvió a lucirse para evitar que un misil de Enzo, sin dejarla caer, besara la red. El guante del arquero y el larguero evitaron que Las Palmas se pusiera por delante en el electrónico. Acto seguido le dijo que no también a Benito. Y en un error de Pejiño, Cho, casi deja mudo al Gran Canaria. La rozó Valles aunque dieron saque de puerta. El reloj ya no dio para más.

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