La reacción de la UD pasa por las individualidades y Jonathan Viera

Las pequeñas sociedades dentro del campo deben volver a activarse y darle vuelo al equipo, siendo la figura del capitán la más relevante de todas

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En una UD que busca volver a encontrar el camino de los resultados, que no el de un juego que se mantiene en parámetros más que aceptables pese a las últimas derrotas, la eficacia de las pequeñas sociedades sobre el campo cobra especial relevancia en este momento en el que urge un triunfo que cierre el paréntesis negativo que ha traído noviembre. Porque dentro del colectivo, del engranaje estructural, se localizan conexiones que facilitan e impulsan al resto. Sea el hormigón entre los centrales, consolidados Navas y Curbelo, el tránsito Fabio-Kirian, ahora que va a faltar Loiodice, o el binomio Viera-Jesé arriba. Nombres propios llamados a ser diferenciales de nuevo y que ayuden a la restitución del terreno perdido desde la última alegría: el 2-1 al Fuenlabrada, en el Gran Canaria, el pasado día 3.

Pepe Mel cree mucho en la inspiración y autonomía de sus hombres, da margen para que se manejen con cierta libertad e, incluso, les invita a que asuman responsabilidades sobre la marcha y desde la madurez, adaptándose a las circunstancias que puede demandar un partido. Hay siempre un plan global, un patrón establecido, pero contemplando, de igual manera, que el guion está abierto a intervenciones concretas y puntuales, a apariciones y arrebatos que surjan de la calidad y recursos individuales . La UD es un equipo que puede permitirse esperar mucho y bueno de algunos de sus jugadores y el entrenador también incluye ese imponderable en su plan semanal. Y lo considera ahora fundamental para desnivelar lo que aguarda, a corto plazo, en Butarque el próximo domingo y ante un Leganés que se ha hecho fuerte atrás. En un encuentro que se prevé muy táctico y de vigilancias preponderantes, el catálogo particular de cada jugador y los automatismos adquiridos con los que se muevan por su zona puede y debe resultar determinante. Durante los entrenamientos de la semana se ha incentivado la confianza propia como estímulo para liberar las piernas y desarrollar lo que cada uno lleva dentro.

Por ahí pasarán muchas de las opciones de triunfo en esta jornada. Por el paso al frente y la reivindicación de individualidades que andan en un segundo plano de un tiempo a esta parte y que van a terminar apareciendo. El caso de Viera, cuya reaparición ha coincidido con derrotas, es singularmente paradójico porque no hay dudas de su influencia capital y absolutamente providencial en la suerte de Las Palmas, por mucho que la realidad reciente haya deslucido su regreso con las derrotas ante Zaragoza y Málaga. Si Jonathan aparece, el porcentaje de éxito de la UD se dispara.

Y, ahora que la presión se hace perceptible, él quiere abanderar esa cadena de protagonismos que se hace necesaria. Por importancia y jerarquía, su caso es el ejemplarizante y va a ser el que vertebre al resto. Nadie discute su ascendente y poder de transmisión. Porque es muy complicado que la UD pierda si Jonathan Viera luce y se gusta. Empezando por él y continuando por el resto, el adordaje al Leganés exigirá la cuota correspondiente de sudor grupal y, también, esos versos sueltos con el don de ser decisivos.