Araujo, en uno de sus últimos entrenamientos antes de irse a Grecia el pasado mes de enero. / C7

Problema con los que vuelven tras cesión: ninguno cuenta para Mel

Deivid y Maikel Mesa se fueron en enero por falta de minutos, Araujo protagonizó otra deserción y Rivera y Espiau, pendientes de si son comprados

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

En un verano que se anuncia con fichajes contados y basados en préstamos o saldos de mercado, la UD, a diferencia de otros clubes, no va a encontrar demasiadas soluciones en los jugadores que cedió a lo largo del curso pasado. Bien por su alta ficha (Araujo o Rivera, si el Girona no asciende y ha de volver), bien porque no cuentan con la confianza de Pepe Mel (Deivid o Maikel Mesa), parece poco probable encontrarles sitios en la plantilla que viene y, además, con la posibilidad de ser protagonistas. Completa el cupo Edu Espiau, que ha jugado los últimos meses en el filial del Villarreal con opción de ser comprado por la entidad castellonense aunque, de momento, no hay noticias al respecto.

Miguel Ángel Ramírez anunció que, en la confección de la próxima plantilla, se va a priorizar la liquidación de los jugadores que no cuentan, y en este cupo de profesionales hay varios nombres propios subrayados en rojo en este apartado. Deivid y Mesa son los casos más ilustrativos. El defensa, que apenas intervino en siete partidos entre Liga y Copa, tiene dos años más de contrato, pero se sabe fuera. Es más, ni siquiera le permitieron ejercitarse con el grupo en Barranco Seco tras regresar de su periplo en el campeonato chipriota, todo un indicio de lo que le espera si se queda. En el caso del centrocampista tinerfeño, héroe en la permanencia del Albacete con los goles de penalti que transformó en las jornadas finales, la situación es similar. Con Mel apareció en ocho encuentros oficiales antes de buscar una salida ante su ostracismo. Le queda vínculo por dos campañas más y él es el primero que sabe que, de volver, no estará entre las preferencias del técnico. Como Deivid, Maikel Mesa está abierto a negociar una rescisión, aunque, también como Deivid, las cifras generan un problema, ya que la economía de la entidad obliga a evitar indemnizaciones íntegras.

LOS DATOS

  • Deivid Apenas jugó en la última temporada y hasta el impidieron trabajar con el grupo tras retornar de Chipre.

  • Maikel Mesa Sabe que con Mel su rol será residual como cuando se vio obligado a salir en busca de minutos.

  • Araujo Se ha borrado dos veces y en el club se han cansando de su falta de compromiso. Pero no hay ofertas por él.

  • Rivera y Espiau Dependen de su Girona y Villarreal, respectivamente, ejercen sus opciones de compra.

Con Araujo llueve sobre mojado. En la UD se cansaron hace tiempo de su nulo compromiso, con dos deserciones a mitad de campaña rumbo al fútbol griego, y ahora estará de vuelta, nuevamente, sin ofertas por su pase y con un salario imposible. El delantero argentino lleva siendo un problema desde hace largo tiempo y en las próximas semanas volverá a añadirse un capítulo a su largo serial de desencuentros con Las Palmas. Desde que se convirtió en figura capital del ascenso a Primera, en la campaña 2014-15, todo ha sido una cuesta abajo acentuada por lesiones, demandas económicas y peticiones de salida. Más protagonista por el ruido que por sus goles y rendimiento.

En lo relativo a Rivera y Espiau todo dependerá de si son adquiridos por Girona y Villarreal, respectivamente. El primero se quedará en Montilivi de manera automática si hay ascenso a Primera, objetivo pendiente de la promoción que está por venir. De Espiau, en tanto, se desconocen, de momento, las intenciones en El Madrigal.

Luis Helguera, director deportivo, afronta un duro trabajo por delante con el fin de lograr acuerdos ventajosos para la entidad sabiendo que parte en desventaja, aunque hay confianza en que se logren las salidas buscadas.

Sobre el papel, ninguno de los nombres mencionados entran en la planificación del curso 2020-21, aunque no se descarta que alguno inicie la pretemporada con el grupo para poder propiciar su marcha si a mitad de agosto no se han resuelto todos los casos. Una estrategia más para que no pierdan cartel y puedan encontrar acomodo fuera antes de que se cierre la primera ventana de pases.