Llega el turno para Rocco Maiorino

05/06/2019

El ejecutivo italiano, director deportivo de Las Palmas, ha mantenido un perfil discreto y sigiloso desde que tomó posesión formal de su cargo el pasado 1 de abril, pero, con el cierre del curso en cuatro días, saldrá a la luz su estrategia para el futuro.

Con el cierre del calendario a la vuelta de la esquina, cuatro días concretamente hasta el último encuentro oficial de la temporada en Soria frente al Numancia, ya se ha activado la cuenta atrás para el anuncio de las primeras decisiones de calado en la conformación de la UD 2019-20. Y ahí, en el trazado de las líneas estratégicas del futuro, cobra relevancia y actualidad la figura de Rocco Maiorino, el ejecutivo italiano fichado por Miguel Ángel Ramírez para obrar la reconstrucción. Maiorino, presentado el pasado 1 de abril, ha mantenido un perfil bajo y discreto hasta la fecha. Sin declaraciones públicas tras su puesta en escena, su agenda contempló viajes con el equipo, asistencia a entrenamientos y una intensa ronda de estudio de la situación de los jugadores, así como reuniones y contactos frecuentes con Ramírez para consensuar criterios y despachar asuntos varios. Un trabajo silencioso e interno que casa perfectamente con su estilo de proceder, más dado a un perfil corporativo y sigiloso que a exposiciones mediáticas. «¿Entrevistas? En verano o después del verano. Eso es lo menos importante de todo», afirmaba recientemente a este periódico al ser requerido para pulsar sus sensaciones.

Que Maiorino guarde silencio de puertas para afuera no mucho menos ha de interpreterse en sentido inmovilista. Más bien todo lo contrario. Fuentes de la entidad aseguran que no ha parado de trabajar incluso desde antes de tomar posesión formal de su cargo de director deportivo («sin haber firmado su contrato vino a buscar casa y a familiarizarse con la vida en Gran Canaria»), y que, en el día a día, destaca por su cortesía y predisposición a absorber información. Más allá de su buen talante, su dominio del oficio le permite «tener definida» la hoja de ruta de la UD con vistas a la temporada venidera.

Apoyado en Toni Otero, secretario técnico cuya continuidad está por ver, Maiorino ha trasladado al presidente un boceto muy concreto de lo que pretende en un proyecto llamado al ascenso. Así, en todo momento privilegió la elección del entrenador y Pepe Mel, al que ya se encontró al llegar, ha terminado por convencerle. Y eso que barajó durante algún tiempo la conveniencia de traer a otro profesional. Pero con Mel ya como elección para el banquillo, el diseño de la plantilla pasa a ser el centro de sus atenciones.

Jugadores con contrato que no interesa que sigan, otros con los que se tendrá que negociar a la baja para adecuarse a la nueva relidad económica de la UD, los cedidos que han de volver, posibles ventas para hacer caja, canteranos con posibilidades de promocionarse en la plantilla profesional, las altas necesarias... Tiene tarea Maiorino aunque ha avanzado en las gestiones que se le han encomendado. Es más, que la UD hay afrontado las jornadas precedentes ya con su futuro certificado en la categoría de plata la he servido para anticipar movimientos y previsiones a diferencia de otros escudos todavía sin su escenario competitivo definido para después de las vacaciones. Con Mel ha planificado detalles de la pretemporada y hay sintonía en cuanto a lo que se pretende en los recursos humanos en el vestuario. Ahora falta que todo salga a la luz. En breve será.

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