«La primera parte es de psiquiátrico»

El técnico de la UD no escondió su decepción ayer tras una nueva derrota en casa, la segunda desde que se hizo cargo del equipo amarillo. Pepe Mel asumió culpas y también lanzó un dardo a sus jugadores por la falta de compromiso en la primera mitad del partido, pues se echaron a perder 45 minutos.

«Todo lo que pasa en un equipo es problema del entrenador. En la primera parte hemos jugado andando, parecía un partido de verano. En la primera parte no le hemos puesto intensidad ni carácter, así no le ganas a nadie. La primera parte es de psiquiátrico», aseveró el entrenador.

«Este equipo tiene un problema muy serio en la salida de balón. A mí me gusta salir con el balón jugado y me choco con una pared. Durante la semana lo hemos hecho realmente bien, pero no sé lo que ha pasado en la primera parte. Es un error nuestro haber perdido los primeros cuarenta y cinco minutos», continuó el preparador madrileño.

Asimismo, sobre las posibilidades de meterse en la pelea por el ascenso, cada vez más remotas, dijo que «podíamos fallar poco. Quedan 30 puntos y hemos ganado 9 partidos en la temporada. Por experiencia sé que habría que acercarse a las 20 victorias para meterse en el playoff. Tenemos que ir a ganar a Oviedo y ver la UD de la segunda parte».

Además, con respecto a la mentalidad derrotista y conformista del equipo grancanario, Mel explicó que él es «el tercer entrenador esta temporada y eso es porque hay un serio problema. Los chicos trabajan bien durante la semana pero no sé lo que pasa sobre todo aquí. Llevo 20 días aquí e intento meter conceptos y mejorar las cosas, pero es difícil si ya no fluían con otros dos entrenadores».

Galarreta, decepcionado

El mediocentro vasco, que siempre da la cara sobre el terreno de juego, no escondió su enfado tras concluir el encuentro ante el Elche. «Está siendo un año muy duro. Estamos muy fastidiados, no queda otra que seguir, dar la cara y tratar de hacerlo lo mejor posible», expresó. «Si no sumamos ningún punto es complicado acercarse a la promoción. Si algo no podemos hacer es bajar los brazos, la afición esta sufriendo mucho, entre todos tenemos que hacer un esfuerzo, mejorar y no bajar los brazos. Queda mucho, toca levantarse, mirar hacia adelante y hacerlo lo mejor posible», añadió el exfutbolista del filial del Barcelona y del Zaragoza entre otros. Anoche, que intentó tejer todo el fútbol amarillo, volvió a verse solo en una sala de máquinas que no parece arrancar.

Momo y el orgullo.

«Tenemos que seguir peleando por este escudo. Las opciones son remotas pero tenemos que dar la cara por nuestra gente. No podemos bajar los brazos, tenemos que intentar ganar los máximos partidos posibles», destacó Momo, que fue uno de los pocos jugadores de la escuadra grancanaria que recibió algún tipo de cariño, esta vez en aplausos desde la grada.