Benito Ramírez intenta desbordar a Palencia en la derrota de la UD Las Palmas en Butarque el pasado domingo. / EFE

Cronología de una caída libre y sin frenos

Las tres derrotas consecutivas de la UD acentúan urgencias y requieren decisiones ganadoras de Mel

KEVINFONTECHAPÉREZ Las Palmas de Gran Canaria

Si ante el Zaragoza y el Málaga las derrotas dolieron un poco menos, sobre todo por el fútbol desplegado por la UD, la que cosechó el cuadro isleño en Leganés fue una puñalada. Un mazazo directo a la yugular que deja tocada a Las Palmas, sin margen ya de error en la pelea por la zona de promoción. De estar peleando por la segunda plaza cuando empezaba noviembre, a ver cómo los de arriba seguían con pies de plomo mientras los amarillos se paralizaban y observaban cómo se esfumaba la distancia con los que estaban fuera de la pomada como el Málaga, Cartagena o Girona.

Lo sucedido en Butarque, donde solo hubo un equipo presente sobre el césped y no fue Las Palmas, fue un toque de atención. El propio Pepe Mel, al término del encuentro, no escondió su enfado, dejando claro que se puede perder y perder, pero no de esa forma. Porque la Unión Deportiva fue un despropósito de principio a fin, un juguete roto que jamás compitió con los locales por el partido. Es más, acumulaba el Leganés cinco goles a favor en toda la Liga en su feudo y a Las Palmas le endosó cuatro.

Desde el choque en casa contra el Real Zaragoza, donde no pudo estar Eric Curbelo por sanción, recordemos que su sitio lo ocupó un Álex Suárez que esta campaña no había debutado aún, la suerte no sonríe. En el duelo con los maños, los grancanarios merecieron mucho más. Al final, se fueron de vacío de la cita por los fallos en ambas áreas. Arriba se marraron goles cantados y atrás se concedieron muchas facilidades al enemigo. Fue un choque donde las sensaciones invitaban al optimismo. Como mismo pasó en La Rosaleda, donde la UD fue a por la victoria y se encontró con un buen Dani Martín, una expulsión injusta de Loiodice y otro resultado antagónico a los méritos. Pero en Leganés la cosa fue diferente, con un cuadro local infinitamente superior a los insulares, que se limitaron a verlas venir. Fue una goleada que sacudió los fantasmas del pasado, pues en la retaguardia nuevamente hubo una hemorragia. Y de las grandes.

Son ya tres derrotas de forma consecutiva en Liga. Tres encuentros en los que Las Palmas no ha sido capaz de sumar ni un solo punto, lo que confirma una caída libre y sin frenos en la tabla. Ya no hay margen de error. Los conjuntos que tiene por detrás la Unión Deportiva quieren la plaza que ahora mismo poseen los amarillos, pero que empieza a complicarse. Es por ello que se antoja capital imponerse este domingo (19.30 horas) Sporting de Gijón en el templo isleño. El Gran Canaria debe dar ese aliento a los de Mel ahora que se tambalean. En casa suele sonreír la UD, por lo que si hay que ir a la batalla para no decaer, mejor que sea ante el público en Siete Palmas.

Recuperar hombres clave

Habló, y fue claro Pepe Mel, en Butarque. Necesita comenzar a contar con jugadores que hasta sus lesiones habían sido determinantes y fundamentales en el equipo. Habrá que ver si Pejiño, fuera de combate ya demasiado tiempo, llega a la contienda. El gaditano lleva cinco goles y no hay extremo en la plantilla que iguale sus prestaciones. En Leganés pudo contar el técnico con Pinchi, que también volvía tras molestias físicas. Mfulu está descartado, pero también hay que estar pendientes de si Adalberto Peñaranda puede recortar los plazos.

También se antoja providencial que jugadores como Jonathan Viera, que bastante hizo con volver cinco semanas antes de los plazos previstos, cojan el tono físico. Podría haber también novedades en una alineación que suma solo un punto de los últimos doce posibles. Moleiro sigue llamando a la puerta y Clemente continúa sin justificarse.