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Miguel Ángel Ramírez, durante un partido con el Sporting en esta laliga
Y en el banquillo rival, uno de la casa: Ramírez

Y en el banquillo rival, uno de la casa: Ramírez

fútbol ·

El técnico del Sporting estuvo siete años formándose en la cantera de la UD. Tonono le recuerda: «Dejó un recuerdo inmejorable»

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Lunes, 20 de marzo 2023, 13:01

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Durante siete años perteneció a la cadena de filiales de la UD y pasó por todas las categorías, desde benjamín a juvenil, con episodios brillantes como el campeonato de Canarias que logró con un su equipo cadete. Incluso hay jugadores en la plantilla de la UD que coincidieron con él en esta larga etapa de incubación técnica, caso de Benito. Luego cogió vuelo. Emigró a un proyecto formativo en Catar, la Aspire Academy, en la que entró por recomendación de Roberto Olabe, persona clave en su carrera y a la que conoció mientras realizaba un doctorado de la Actividad Física y del Deporte en Vitoria. De hecho, en la capital alavesa incursionó en la base del Alavés.

En Catar terimó asumiendo responsabilidades en las selecciones inferiores nacionales. Olabe lo promocionó para irse al Independiente del Valle en Ecuador en tareas de organización, pero, al poco tiempo, acabó dirigiendo al primer equipo, con el que se consagró ganando en 2019 la Copa Sudamericana.

De ahí, al Internacional de Brasil (2021) y Charlotte de Estados Unidos (2021-22) antes de recalar en el Sporting de Gijón, con el que visitará el próximo domingo su tierra y la que fue su casa. Miguel Ángel Ramírez.

Tonono, director de Formación y Captación de la UD, tiene un recuerdo «inmejorable, tanto a nivel personal como profesional» del actual entrenador del Sporting, a quien acunó como alumno aventajado en la estructura de la entidad. «Desde que llegó a la UD percibimos en él cualidades que le distinguían: gran capacidad de trabajo en equipo, buen gestor de grupo, habilidad como motivador, equilibrio general envidiable, dominio de las técnicas de enseñanza... Reunía un perfil muy completo y absolutamente adecuado para integrarse en la cantera de nuestro club, tanto como segundo entrenador como primer técnico, facetas que alternó. Veías su deseo de aprender, de adquirir conocimientos y mejorar continuamente», detalla Tonono.

«Era y es muy metódico. Le da mucha importancia a la solidez de un proyecto, a la coherencia. Por encima de sus ideas futbolísticas, incide mucho en la estabilidad, en la convicción, en creer en lo que se está haciendo. A su vez, como ha demostrado, tiene un mente abierta y es muy emprendedor. Ya ha dirigido en cuatro países y eso no pueden decirlo muchos entrenadores», añade.

A Tonono no le ha sorprendido su evolución en los banquillos, pese a los imponderables de un oficio, el de entrenador, «en el que cuentan muchísimos detalles, algunos, incluso, incontrolables», y no duda de que en el futuro «le aguarda un enorme porvenir», además de su «presente ilusionante».

«Tanto yo como los que compartimos su etapa en la UD le tenemos mucho aprecio y consideración. Se lo ganó por su manera de ser y de trabajar. Mantenemos un contacto más o menos frecuente. Me alegro de sus éxitos, de que avance por todo lo que significa para el entrenador grancanario, que siempre tuvo muchísimas dificultades tanto para ejercer como para salir fuera. Miguel Ángel ha derribado muchas barreras y no me cabe la menor dura de que seguirá creciendo en todos los sentidos por su pasión por el fútbol. Eso sí, el domingo querré que pierda», advierte el arquitecto de la cantera de Barranco Seco, quien reconoce que, por infrecuente, «se bastante hace raro» tener como adversario en el banquillo a un profesional de la tierra y criado en la casa.

Ramírez siempre ha profesado cariño por la UD, como demostró cuando, en una conferencia de prensa que dio en Gran Canaria en pleno apogeo internacional, dijo: «Jamás se podrá borrar de mi corazón todo lo que me dieron en el club». Tonono, agradecido por ese gesto, empodera el «sentimiento de pertenencia» que se genera en la casa con todos sus técnicos y formadores y que, en este caso, tiene un ejemplo de lo más ilustre.

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