Sergi Cardona trata de robarle la pelota a Paulino, el del piscinazo, en el encuentro en Málaga. / EFE

Tranquilidad y confianza pese a las turbulencias en una UD que sabe que acabará arriba

La derrota en Málaga, que se sumó a la del Real Zaragoza, no merma los planes de Las Palmas, que fue superior en ambos encuentros y que está exhibiendo un fútbol de otra categoría

Kevin Fontecha
KEVIN FONTECHA Las Palmas de Gran Canaria

Ni un reproche interno. Ni una mala cara. La UD, pese a sufrir la segunda derrota consecutiva en lo que va de temporada, y aunque solo sume un punto posible de los últimos nueve disputados, mantiene la confianza y la tranquilidad de saber que estará arriba cuando acabe el curso. El camino es reconocible, igual que el fútbol del combinado isleño, ya característica que a nadie se le escapa, ni siquiera por tierras peninsulares («Las Palmas tiene un equipazo y juega como un grande en la categoría, van a subir seguro», dijo un aficionado del Málaga el pasado sábado en La Rosaleda).

Las ocasiones llegan, las sensciones son inmejorables y, pese a los tres últimos resultados cosechados, donde no se cuentan victorias, la moral continúa intacta. No hay grieta alguna en la caseta, donde el vestuario va a una y el cuerpo técnico sabe que manteniendo este nivel van a caer más triunfos de los que hay hasta el momento en el casillero. La afición tampoco reprocha nada, orgullosa de lo que está viendo. En La Rosaleda no faltó la mancha amarilla de cada fin de semana fuera de casa. Y de allí, pese al palo de caer derrotados y de la actuación arbitral, todos se fueron satisfechos por la imagen que dio la escuadra insular.

En Málaga, como contra el Zaragoza, faltó materializar las ocasiones que creó Las Palmas. Porque tuvo opciones hasta para golear. Ni con 10 jugadores tras la incrédula expulsión de Enzo Loiodice al ver una segunda cartulina amarilla que jamás debió recibir, porque el árbitro cometió un error de bulto mayúsculo, sucumbió la Unión Deportiva. Todo lo contrario, se levantó, como también ya acostumbra, pues lejos queda aquel equipo famélico que el año pasado ni soñaba con remontar partidos. Uno abajo en el marcador, tras la roja, los de Pepe Mel tuvieron la suficiente raza para igualar la contienda. En el campo, nadie dudó de que ese empate podía llegar en algún momento, pues los grancanarios estaban haciendo méritos tremebundos para lograrlo.

El contraste de puntos, solo uno conseguido de los últimos nueve posibles, con el juego del equipo mantiene intacta la moral

La receta para retomar el vuelo, al menos de los resultados, parece obvia: meterla. Las Palmas ofrece síntomas positivos hasta cuando muerde el polvo. Solo está faltando que la pelota entre. En Málaga, tanto Viera, Jesé como Clemente acariciaron el gol. Milímetros faltó en algún intento. En otros, Dani Martín, arquero del cuadro andaluz, estuvo sobrio para impedirlo. Cuando en ataque haya mejor suerte, todo volverá a la normalidad. Por eso hay mucha tranquilidad y fe. La UD es un equipo reconocible, que basa su juego en la creación y que, a nadie se le olvide, arriba tiene dinamita.

Cuando Pejiño y Adalberto Peñaranda estén recuperados tendrá Mel a dos futbolistas más para mejorar las prestaciones de cara a portería. El gaditano, por ejemplo, y aun perdiéndose muchos encuentros esta campaña por lesión, lleva ya cinco tantos en su haber. El venezolano, por su parte, es diferente a lo que hay en plantilla. Un encarador nato, un velocista para explotar los espacios. Cada vez están más cerca de volver y la UD dará un salto de calidad y de competitividad.

Mientras, el ritmo no para y el calendario no ofrece tregua alguna. El próximo domingo, a partir de las 13.00 horas, la Unión Deportiva afrontará otra salida altamente complicada. Los amarillos visitarán Butarque para medir espadas contra un Leganés que está peleando por escapar de los puestos de descenso y con la soga al cuello. Los pepineros, con la necesidad absoluta de vencer en su casa, serán otra prueba de fuegos para Las Palmas, que solo ha ganado una vez esta temporada lejos del Gran Canaria.

Con todo, los amarillos acaban la jornada dentro de los puestos de promoción de ascenso, aunque ya tienen al Málaga a solo un punto. El colchón de hace unas semanas ya ha desaparecido y es por ello que, para seguir escalando, hay que ganarle al Legaen su feudo. Aún con la peor racha del equipo isleño hasta la fecha, ahí sigue Las Palmas en la pomada. Pero para ascender hay que vencer fuera. Sumar de tres en tres.