Carlos Alcaraz celebra un punto. / Matthew Childs (Reuters)

Tercera ronda

Alcaraz, en tiempo récord a octavos

El murciano se clasifica para la cuarta ronda del torneo londinense por primera vez en su carrera

ENRIC GARDINER MADRID

Carlos Alcaraz nunca había terminado un partido de Grand Slam en tan poco tiempo como este viernes. En apenas una hora y 39 minutos, el español destruyó a Oscar Otte (6-3, 6-1 y 6-2) y firmó su victoria más rápida en un grande para colarse en octavos de final de Wimbledon por primera vez en su carrera.

El murciano se estrenará en la segunda semana del Grand Slam londinense después de su mejor actuación del torneo. Ante Otte demostró que no es exceso de confianza cuando asegura que puede jugar bien en hierba y que le gusta esta superficie. El partido ante el alemán, que pecó de nervios y de tener enfrente a uno de los mejores del mundo, rozó la perfección, lo impecable. Fue una hora y media de vapulear al germano, considerado un verdadero peligro en estas pistas y uno de los hombres a evitar en el cuadro por su estado de forma.

Semifinales en Halle y Stuttgart y un ascenso meteórico desde principios de año para un hombre que toca el 1,93 de altura y que a los 28 años ha tocado el techo de su carrera. Una hoja de servicios para poner nervioso a un Alcaraz que venía 'in crescendo', pero al que aún le faltan, o faltaban, muchas tablas en hierba. Al menos sobre el papel, porque en cuanto Otte comenzó a servir, se olvidó la juventud e inexperiencia de Alcaraz en la superficie.

Estuvo sublime al resto, prácticamente incontestable, con un 50% de puntos ganados al resto y con más de un 70% puestos en juego. Esto, ante un sacador de la talla de Otte, es impresionante. Como lo es también romperle siete veces el saque, forzarle 20 pelotas de rotura y cometer solo siete errores no forzados.

El triunfo se coloca como el más veloz de su carrera en Grand Slam, por encima del que se apuntó en primera ronda de Roland Garros hace unas semanas contra Juan Ignacio Londero en una hora y 54 minutos.

Alcaraz, en sus primeros octavos de final en Wimbledon, jugará contra el italiano Jannik Sinner, que venció a John Isner, y que vivirá el segundo duelo de su carrera contra el español. Alcaraz ya le venció en el Masters 1.000 de París la temporada pasada.

Djokovic, en modo apisonadora

Si lo de Alcaraz fue una exhibición, lo de Novak Djokovic no se le quedó atrás. El serbio, en su tónica habitual en estas primeras rondas, fue un rodillo ante su compatriota Miomir Kecmanovic, al que tiene bien tomada la medida y al que desintegró (6-0, 6-3 y 6-4) camino de los octavos de final número catorce en su carrera.

De menos a más durante el torneo, Djokovic ya está en la segunda semana con su favoritismo confirmado por su juego. Si su raqueta quiere, el cuarto Wimbledon consecutivo puede ser coser y cantar, porque en hierba, sus rivales son pocos. Al nivel del primer set, en el que infligió su primer 'rosco' del torneo, casi nadie puede hacerle frente.

Con 24 triunfos consecutivos en Wimbledon y 35 en la pista central (cuando perdió en 2017 fue en la pista 1), Djokovic está a cuatro encuentros de firmar su Grand Slam número 21. El siguiente obstáculo tiene como nombre Tim Van Rijthoven, que viene con ocho victorias consecutivas y el título de s'Hertogenbosch bajo el brazo. El neerlandés, ubicado fuera de los 170 primeros del mundo hace dos semanas, ganó el título en su país y fue invitado a Wimbledon. Ha dejado por el camino a Federico Delbonis, Reilly Opelka y Nikoloz Basilashvili.