Roger Federer, durante la rueda de prensa. / Andy Rain (Efe)

Adiós de una leyenda

Federer: «El momento más duro es darte cuenta de que esto se acaba»

«Ha sido un viaje genial del que estoy muy agradecido», reconoce el mítico jugador suizo dos días antes de su despedida del tenis profesional

ENRIC GARDINER MADRID

Enfundado en una elegante americana, con paso tranquilo pero ligero y siempre con una sonrisa en la boca, Roger Federer apareció este miércoles alrededor de las 11 de la mañana en Londres para explicar los motivos de su retirada del tenis profesional. La ocasión era muy especial. Había nervios hasta entre los periodistas. Por ello, cuando el jefe de prensa de la ATP empezó con un «¿Primera pregunta?» y se hizo el silencio en la sala durante unos segundos, Federer bromeó: «Bueno, pues ya está».

El mítico jugador de Basilea, que anunció su retirada la semana pasada después de tres operaciones de rodilla y de no jugar desde julio de 2021, aseguró que durante su rehabilitación ha habido muchas «subidas y bajadas», lo que le frustró un poco, pero que el hecho de sobrellevarlo en casa, con su mujer y sus cuatro hijos, lo hizo más sencillo.

«He estado muchos años en el circuito. Me daba miedo someterme a más cirugías, porque podría suponer el final de mi carrera. El proceso de mi retirada comenzó algo antes de verano, cuando aumentamos el nivel de los entrenamientos y era complicado. Teníamos que tener cuidado, pero al mismo tiempo me estaba cansando, porque tenía que poner mucho esfuerzo para creer que podría darle la vuelta. Empecé a ser pesimista. Además, me sometí a un escáner y los resultados no fueron los que esperaban. Estaba como en un cruce de caminos y tenía que tomar una dirección. No estaba dispuesto a tomar un camino por el que arriesgarlo todo», reconoció.

«El momento más duro es darte cuenta de que esto se acaba. Lo ignoré durante un tiempo, porque estaba de vacaciones. Luego en Wimbledon, cuando asistí al centenario de la pista central, pensé que de verdad podría volver al año siguiente. No lo sabía exacto, pero creía que sería posible», añadió Federer.

El suizo expresó que, al volver de vacaciones, empezó a planearse cómo sería el anuncio final y que este tiempo fue «estresante», sobre todo por encontrar las palabras adecuadas. «Quieres jugar para siempre. Me encanta estar en la pista, amo competir contra mis rivales, amo viajar. Nunca he sentido que esto fuera demasiado duro. Ganar, aprender de las derrotas, todo era perfecto. Amo mi carrera desde todos los ángulos. Lo positivo es que sé que es algo por lo que tiene que pasar todo el mundo. Todos tenemos que dejar el tenis. Ha sido un viaje genial del que estoy muy agradecido».

Federer, en una comparecencia que duró más de media hora, relató algunos de los mejores momentos de su carrera, como la victoria en Roland Garros 2009, su primer Wimbledon, el triunfo ante Pete Sampras en 2001 y su vuelta al circuito en 2017. Y también habló de aquellas cosas que va a añorar.

«No voy a desaparecer»

«Hay cosas que vas a echar de menos y otras que no. Me encanta atarme mis zapatillas, colocarme la cinta en el pelo y mirarme en el espejo: «¿Estamos listos? Vamos a por ello». Pero por mucho que me encante, también me gusta no tener que pasar por todo ello. Desayunar pensando que quedan 15 horas para un partido importante. Es divertido, pero es estresante. También echaré de menos los pequeños momentos, después de los partidos, cuando todo ha terminado y te puedes ir a cenar con tus amigos, con tu familia y hablar de cosas que no son tenis».

Federer, que disputará este viernes su último partido en la Laver Cup y espera retirarse en el dobles formado pareja con Rafa Nadal, explicó que pudo anunciar su despedida durante el US Open, pero que no sentía que era lo correcto porque no iba a estar en el torneo. «Quería tener la oportunidad de poder despedirme de los fans», añadió.

El helvético no quiso detallar mucho sus planes de futuro, pero aseguró que tiene previsto pasar mucho tiempo con su familia y que seguirá unido al tenis. «Quiero decirles a los aficionados que no voy a ser un fantasma. Por ejemplo, Borg estuvo 25 años sin pisar Wimbledon después de su retirada. Yo no voy a hacer eso. El tenis me ha dado mucho y me gusta ver a la gente, así que me gustaría decirles que no voy a desaparecer», apuntó.

También se marcha del tenis con una espina clavada. «Me siento mal de no haber jugado con Carlos Alcaraz. Lo que ha hecho en el US Open ha sido fantástico. Será una de las estrellas del tenis, siempre lo he dicho. Fue bonito escuchar sus palabras, peloteamos una vez en Wimbledon», señaló el legendario jugador suizo, aplaudido por los periodistas al terminar la rueda de prensa.