Zeus, con cara de perplejidad, tras declararse la pelea nula. / cober

Sueño de grandeza nulo para Zeus

Los jueces optan por dejar vacante el cinturón después de castigar con sus puntuaciones al grancanario y a Ratón Pérez tras diez asaltos

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

El sueño de Zeus de Armas de proclamarse campeón de España sigue pendiente. Anoche, tras su pelea ante Ratón Pérez en el CID, y en la que se cubrieron los diez asaltos de rigor, los tres jueces de la mesa castigaron a los púgiles y declararon nulo el combate (94-93, 93-93 y 93-93), en una decisión que provocó honda decepción entre los protagonistas y, también, en la afición que presenció en directo la velada y que esperaba un desenlace favorable para el grancanario. Ni Zeus ni Ratón Pérez mostraron su conformidad con el fallo y con explícitos gestos de desaprobación abandonaron el ring abatidos y vacíos tras un descomunal esfuerzo.

Zeus fue de menos a más. Las referencias que llegaban de su adversario se cumplieron punto por punto desde el round inaugural, con una agresividad por parte del aspirante andaluz que a punto estuvo de darle el triunfo cuando mandó al teldense a la lona casi al final del tercer asalto. Ahí estuvo la gran penalización para Zeus, que fue capaz de levantarse, sobreponerse y hasta venirse arriba pese a que pasó malos ratos en el tramo inicial de la pelea. Sin conectar golpes y con poco provecho en las veces que logró arrinconar a su adversario, se le vio incómodo y muy lejos de poder imponer piernas y posición, que era una de las premisas básicas que le marcó Gabi Sarmiento en la táctica a desarrollar.

Cuando Ratón Pérez parecía tenerlo, al inicio del cuarto asalto y Zeus todavía aturdido por el golpe que le había impactado de lleno, un rapto de orgullo y coraje logró nivelar fuerzas y comenzar a restar dominio al sevillano, lo que hizo que la grada rugiera por momentos y esperara alguna buena mano que decantara todo y que, al final, no terminó de llegar. Zeus fue creciendo y mostró una enorme condición físico para aguantar los rigores del reto. Ratón también hizo una administración inteligente de energías, si bien terminó con el contador más justo, quizás porque esperaba haber resuelto todo antes del límite y no le alcanzó con lo que hizo. Y ver que Zeus se ponía en pie y evitaba el ko cuando ya casi desde su esquina daban por finiquitado el asunto supuso un contratiempo de cuidado, fundamentalmente porque lo que debío ser una circunstancia de la que tenía que haber sacado un partido definitivo obró el efecto inverso y rescató la versión más guerrera del anfitrión.

Y con todo parejo, inclinado ligeramente para Zeus pero sin que se establecieran ventajas claras, con muchos golpes bajos y fuera del reglamento que obligaron a Salvador del Pino, Pantera, a continuos apercibimientos, el cronómetro se agotó, aumentó la tensión cuando se requirió en el centro del ring a uno y otro en mitad de la incertidumbre, con disparidad de criterios e interpretaciones a conveniencia, y se procedió a la lectura por megafonía de las puntuaciones. Zeus soñaba con alzar los brazos tras meses y meses de una preparación en la que se ha dejado el alma. Pero no. Ayer no era el día. Y salió como entró en el CID.

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