Jesé y Kirian, desconcertados, el pasado domingo en el encuentro de la UD frente al Burgos. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Entre la sangría en el Gran Canaria y una irregularidad que no tiene fin

El retroceso de la UD se vertebra en su permeabilidad en casa, donde no gana desde hace más de dos meses, y un mal de altura crónico

IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Los males de la UD, de nuevo relegada en la tabla y con un panorama que se mueve en la incógnita, han resistido al cambio en el banquillo. Así lo delata lo acontecido el domingo ante el Burgos. El equipo de García Pimienta volvió a ser el que terminó de fulminar a Pepe Mel semanas atrás.

Negado en ataque, con picos de mala suerte pero, también, de absoluta incapacidad, y transparente atrás, vulnerable cada vez que pisaron el área de Raúl. Y entre las dos porterías, una gestión sin trascendencia de la pelota y con dependencia absoluta de Jonathan Viera. «Hay cosas que mejorar», acertó a decir el técnico, quien en sus primeros tres partidos no ha terminado de arrancar el motor.

Una victoria (Cartagena), un empate (Real B) y una derrota (Burgos), para un total de cuatro puntos de nueve posibles, saldo insuficiente pese a las impecables intenciones que trajo el técnico, en cuyo credo está el tener la pelota y orientarla siempre al marco contrario. Pero no siempre se pasa de las palabras a los hechos y el domingo, en una de las actuaciones más desconcertantes que se recuerdan, el regreso al pasado más siniestro, para decepción del respetable, marcó el paso de la UD.

Sin credibilidad como local

Que el último triunfo en el Gran Canaria se remonte al 5 de diciembre (1-0 al Sporting) tampoco es un dato que ayude. Eibar, Almería, Real Sociedad B y Burgos, en ese orden, han sacado tajada de Siete Palmas, haciendo saltar por los aires la fortaleza como local. Una aritmética insostenible para un candidato que, además, solo ha ganado uno de los últimos cinco encuentros.

Y un repaso generalizado a los parámetros de esta campaña pone más en la diana la fiabilidad de los futbolistas. Su mejor racha fueron los tres triunfos consecutivos logrados a caballo entre octubre y noviembre (3-0 al Alcorcón, 0-1 ante la Real B y 2-1 al Fuenlabrada). Y solo una vez más engancharon dos jornadas seguidas ganando. Mal balance.