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MotoGP

El adiós de la leyenda Valentino Rossi

El italiano anunció desde el Red Bull Ring austriaco su retirada al final de esta temporada 2021, después de 26 campañas en un campeonato en el que debutó en 1996 y del que es uno de sus mayores referentes

BORJA GONZÁLEZ Spielberg (Austria)

«He decidido parar al final de esta temporada. Desafortunadamente este será mi último año como piloto de MotoGP. Es un momento triste, porque es difícil decir que el año que viene no estaré compitiendo. Mi vida cambiará, pero ha sido fantástico, ha sido un largo camino que he disfrutado muchísimo. Han sido 26 años en el Mundial y ha sido muy divertido. Puedo decir que he vivido momentos inolvidables con toda la gente que ha trabajado conmigo». Así anunciaba Valentino Rossi, a sus 42 años, que esta va a ser su última campaña en el Mundial de Motociclismo, en una competición en la que debutó en 1996 y de la que ha sido una parte importantísima y, reconocido por todos, un elemento capital para su crecimiento y su popularidad.

Palmarés aparte, Rossi, por su influencia, se ha ganado un lugar al lado de las figuras más míticas del deporte. «La diferencia entre yo y el resto de los pilotos de la historia es que por alguna razón he sido capaz de acercar más aficionados al motociclismo, que de no ser por mí no lo conocerían. Debí hacer algo en el inicio de mi carrera que encendió la emoción de los aficionados. Y esto es algo que me enorgullece. La cruz de esta moneda es que te hace la vida más difícil y te mete más presión. Pero, al fin y al cabo, lo he disfrutado».

El italiano ya anticipó en el inicio de la actual campaña que sería la pista la que le haría decidir qué hacer después de 2021, una vez que en 2020 había decidido volver a probarse un año más. Y la pista no le ha dado muchos argumentos, en lo que se lleva de curso, para seguir compitiendo con las miras puestas en conseguir el tipo de resultados a los que ha estado habituado un hombre con nueve mundiales en su palmarés (uno de 125cc, uno de 250cc, uno de 500cc y seis de MotoGP, el último en 2009), 115 victorias (la última en junio de 2017), 235 podios (el último en abril de 2019) y 65 poles (la última en junio de 2018).

«El año pasado no estaba preparado para dejar MotoGP. Tenía que llegar al punto en el que había agotado todas las posibilidades. Ahora estoy en calma, no estoy feliz, porque seguiría compitiendo 20 años más, pero nos queda la segunda mitad de la temporada para intentar dar el máximo y creo que es la decisión adecuada». Porque en el deshoje de la margarita del seguir o no seguir, Rossi tenía la opción de competir en 2022 con su nuevo equipo en MotoGP, con Ducati y con su hermano Luca Marini como compañero, un proyecto patrocinado por la petrolera saudí Aramco. «Había pensado en la oportunidad de continuar corriendo con mis motos, con toda la logística en Tavullia. Habría sido un proyecto fascinante, pero al final decidí no hacerlo por distintas razones. Tenía que cambiar de moto, y si sólo te queda una temporada hay más riesgos que beneficios».

Una última decisión, la de decir adiós, para poner fin a una trayectoria con varias decisiones importantes, con uno que le encumbró, el de dejar la todopoderosa Honda para embarcarse en el incierto proyecto de Yamaha para 2004, y otro que terminó en sonado fracaso, el del fichaje por Ducati en 2011, para buscar ganar MotoGP con una moto italiana. «No lamento nada. Por ejemplo, competir con Ducati fue muy difícil para mí, pero fue en gran reto. Si hubiésemos sido capaces de ganar habría sido épico. Me siento un poco triste por no conseguir el décimo título, porque me lo merecía. Tenía el nivel y la velocidad; y lo perdí dos veces en la última carrera. Pero no me puedo quejar acerca de los resultados cosechados», reflexionaba sobre la espina clavada por no lograr ese ansiado décimo mundial, algo que ha rozado después de perder el de 2006 en la última carrera del año en Valencia cuando lo tenía en sus manos (se cayó y la corona se la quedó Nicky Hayden), y el de 2015 ante Jorge Lorenzo tras el famosísimo incidente con Marc Márquez en Malasia, para muchos el gran borrón en su trayectoria.

Dos años y medio después regresa Dani Pedrosa

Fabio Quartararo llega a Austria tras ganar en la última prueba de MotoGP disputada en el Circuito de Assen, después de cinco semanas de parón veraniego y con un colchón de 34 puntos sobre su compatriota Johann Zarco. Eso sí, a un escenario no muy favorable para su Yamaha y mucho más del gusto de la Ducati de su rival, misma moto que lleva el tercero de la general, Pecco Bagnaia.

Sobre el papel el Red Bull Ring es un buen trazado para Joan Mir, cuarto del Mundial, aunque ya a 55 puntos de Quartararo. El mallorquín fue segundo en la primera carrera disputada allí en 2020, y estuvo a punto de llevarse la segunda, algo frustrado por la irrupción de una bandera roja cuando lideraba la carrera con solvencia y que cambió el panorama tras la reanudación; el triunfo finalmente fue para Miguel Oliveira, en casa de KTM. La marca sumó además un tercer puesto con Pol Espargaró, que también había visto cómo se esfumaba su victoria en el primer fin de semana austriaco por otra bandera roja, esta tras un espeluznante accidente entre Zarco y Franco Morbidelli (el italiano no correrá este año y será sustituido por Cal Crutchlow.

Y es que el circuito austriaco mantiene unos puntos peligrosos que lo pueden ser más si, como dictan las previsiones, llueve este fin de semana. Esto como previa para un gran premio que verá el regreso a la competición dos años y medio después de Dani Pedrosa, con KTM y como piloto invitado. «La mentalidad de carrera va a ser una parte crucial del proceso que viviré este fin de semana y será importante mejorar rápido las sensaciones, aunque no venimos esperando tener grandísimos resultados», reconocía el catalán, cuyo regreso ha levantado mucha expectación en este arranque de la segunda parte de la temporada.