El piloto italiano Francesco Bagnaia, líder del Mundial de MotoGP. / AFP

Solo lo puede perder Bagnaia

Con su victoria en Malasia, el piloto italiano dejó visto para sentencia un título de MotoGP que está destinado a ganar dentro de dos semanas en Valencia

JESÚS GUTIÉRREZ

Salvo hecatombe, el motociclismo tendrá en 2022 un nuevo patrón en la clase reina. Pecco Bagnaia tiene a tiro su primer título de MotoGP y el primer campeonato italiano de la era post Valentino Rossi. Si no pudo sentenciarlo en el circuito de Sepang fue por la tenacidad de un Fabio Quartararo que con su podio se resistió a entregar la corona, pero al líder del mundial le valdría con sumar solo dos puntos en la última cita del año, Valencia. O lo que es lo mismo, acabar 14º. Y eso, siempre y cuando el francés ganase la carrera. Una cábala tan difícil de producirse que el piloto más experimentado en esto de jugarse campeonatos, Marc Márquez, lo resumía en una frase: «Este título ya no es que lo pueda ganar Quartararo, ahora ya es que solo lo puede perder Bagnaia».

Ese es el sentir general del paddock y por eso ayer en Ducati celebraron la victoria de su piloto como el preludio de un título. O quizás porque después de una carrera más tensa de lo esperado, respiraron aliviados cuando Bagnaia cruzó victorioso la bandera de cuadros. Hasta ese momento, a los mandamases de la fábrica italiana no les llegaba la camisa al cuello viendo como otro piloto de la marca, el rebelde Enea Bastianini, plantaba batalla a su jefe de filas y le llegaba a disputar la victoria.

Una de las imágenes de la carrera fue precisamente el cónclave televisado que se vivió en pleno pit lane entre Gigi Dall'Igna (manager general), Paolo Ciabatti (director deportivo) y Davide Tardozzi (jefe de equipo), o lo que es lo mismo, la «Santísima Trinidad» de Ducati, decidiendo si activaban o no las órdenes de equipo para que Bagnaia ganara la carrera. Unas órdenes, que no se llegaron a accionaron si nos creemos lo que dijo después Tardozzi, «nos hemos fiado de nuestros pilotos». Lo que está claro es que se impuso la lógica y ganó Bagnaia, aunque Bastianini entró pegado a su rueda como queriendo demostrar que le podría haber discutido esa victoria si no hubiera un título en juego.

Bagnaia y Bastianini serán compañeros de equipo en 2023, con el ascenso del segundo a la escuadra oficial italiana. Pero como quedó claro en la carrera y también en la rueda de prensa posterior, no tienen 'feeling' que se diga. La «Bestia», como se le conoce a Bastianini en el paddock, negó hasta en dos ocasiones dejar ganar a su futuro compañero con un críptico «sé que este título es muy importante para Ducati». Por su parte, Bagnaia celebró su victoria subiendo una foto a sus redes sociales comiéndose un perrito caliente y con un mensaje nada inocente: «¿Órdenes de equipo? Yo solo he pedido un perrito caliente».

Piloto de segundas partes

Pase lo que pase en Valencia, Pecco Bagnaia ha demostrado ser el piloto más fuerte de 2022. Apoyado en la superioridad mecánica de su moto frente a la competencia, está claro, pero había otras siete Ducatis en la parrilla. Con la de Malasia, el piloto de Turín suma siete triunfos en lo que llevamos de temporada, por los tres de Quartararo o él único de Aleix Espargaró, sus rivales más consistentes este año. Y sobre todo, ha cimentado su éxito en una arrolladora segunda mitad de temporada, sumando 177 de los 225 puntos en juego y remontando una desventaja que llegó a ser de 91 puntos con respecto al piloto francés.

No es nuevo ver a Bagnaia dar lo mejor de sí en la parte decisiva del Mundial. Ya en 2021 discutió el título de Quartararo triunfando en cuatro de los últimos seis grandes premios del año. Su reacción entonces llegó tarde. Aunque también se enfrentó a un piloto mucho más constante y solvente que el este año. Y es que, el meteórico ascenso del italiano ha coincidió con el colapso del francés, que apenas ha sumado dos podios y cuatro ceros durante este periodo.

Lo mismo se podría decir de Aleix Espargaró, aunque en su caso, el bajón no ha llegado tanto del lado del piloto como de su equipo. La Aprilia, que en la primera mitad de temporada plantó cara a la todopoderosa Ducati, se ha desvanecido en esta gira asiática. Cuatro carreras fuera de Europa en las que el piloto español solo ha podido sumar 18 puntos de 100 posibles a pesar de terminar todas las carreras, y que ahora ha visto peligrar incluso su tercera posición en el campeonato. Fue bonito mientras duró, a pesar del mal sabor de boca que queda de un final de año que, sentenciaba Aleix, «se nos ha quedado grande».