GP de España

MotoGP sigue buscando a su jefe

Fabio Quartararo y Álex Rins comparten el liderato tras cinco carreras, en un año sin un dominador definido en la categoría reina

BORJA GONZÁLEZ Jerez

El Mundial de motociclismo encara este fin de semana la primera de las cuatro citas españolas, el Gran Premio de España, que se disputa en el circuito de Jerez, un escenario siempre especial que acoge una prueba por trigésimo sexto año consecutivo. Semejante longevidad la supera Assen, con el que se disputa el apelativo de 'Catedral del motociclismo' -71 años seguidos en el trazado neerlandés, de 1949 a 2019, trayectoria interrumpida por la covid en 2020-.

Llega el Mundial al circuito jerezano tras el esperpento de Moto2 en Portugal, con uno de los protagonistas de la categoría, Arón Canet, lesionado y a prueba hoy, pendiente de si su físico puede aguantar o no; con el liderato recuperado por Sergio García en Moto3, tras su victoria en una preciosa carrera; y con el golpe sobre la mesa del actual campeón de MotoGP, Fabio Quartararo, que llega a un escenario que en los últimos años ha sido muy propicio tanto para él como para su Yamaha, una amenaza real para sus rivales aunque el prototipo japonés esté generando algunas dudas.

El francés venció con mucha solvencia y se colocó como el primero de la tabla de la clase reina aunque, eso sí, empatado a puntos con Álex Rins. Y es que el de Suzuki está ofreciendo una versión de sí mismo en la que mezcla la regularidad que le faltó el año pasado con la explosividad de sus dos últimas remontadas: de noveno a segundo en Austin y de vigesimotercero a cuarto en Portimao.

«Este es un circuito en el que muchos pilotos van rápido, así que será difícil el fin de semana por ese nivel que tienen todos los pilotos y que hemos visto que hay en los últimos años en MotoGP, pero intentaremos hacerlo lo mejor posible», explicaba Rins, ante el reto de buscar la primera victoria para su marca en Jerez, una vez que el último de los dos triunfos de Suzuki allí data de 2000, obra de Kenny Roberts Jr. con la 500cc. El piloto de Barcelona ha sido séptimo, quinto, tercero, segundo y cuarto (tras recuperar de manera increíble 19 posiciones), lo que contrasta y mucho con su rendimiento de 2021. El año pasado, a estas alturas, tenía ya tres ceros merced a tres caídas en la tercera, cuarta (precisamente este mismo trazado) y quinta carreras, una racha que se alargó dos domingos más.

Esta dinámica muy mejorada le está permitiendo mantenerse en la lucha por el campeonato, aunque esté aún lejos de definirse, en una campaña llena de vaivenes, con cuatro ganadores distintos en los cinco grandes premios disputados y diez pilotos que ya han subido al podio. Una lista larga pero en la que faltan muchos nombres ilustres: Joan Mir, el compañero de Rins, que perdió esa posibilidad en Portugal por un error de Jack Miller que le llevó al suelo; Pecco Bagnaia, el teórico número uno de Ducati, cuando cuatro de sus compañeros de marca ya han pisado el cajón; y por encima de todos Marc Márquez, al que por la distancia en puntos del líder no se le puede descartar de la pelea por el campeonato (está a 38 de Quartararo y Rins), aunque como sus compañeros de marca, siga tratando de encontrar la línea con su moto.

La búsqueda de Márquez

«Cuando estás en tu momento dulce puedes salvar muchas cosas de la moto, pero cuando vienes de una situación difícil, como de la que vengo yo, también necesitas esa ayuda por parte de la moto. De momento no estoy encontrando esa confianza», reconocía el del Repsol Honda sobre su falta de confianza física y los problemas que se han revelado en una moto que prometía mucho tras los entrenamientos invernales. «La moto no me permite probar cosas diferentes porque cada vez que lo pruebo puede haber alguna caída o un susto. Cuando vas encontrando más confianza y empiezan a ir saliendo los tiempos entras en una rueda, que cuando coge buena inercia todo sale rodado, pero ahora la inercia está costando. Parece que se coja, pero se frena, y es ahí donde estamos buscando», añadía Márquez.

Complicada tesitura a la que se enfrenta un piloto que vivió su peor momento precisamente en Jerez, con la lesión de brazo en 2020, aunque ese día demostró cómo de superior puede (o podía) llegar a ser. Aquella remontada loca se frenó en seco con su dura caída. Ahora en el mismo lugar, en otra situación, busca reencontrar su camino en un escenario en el que ha sido capaz de ganar tres veces en MotoGP, la última en 2019.

El esprint de Quartararo

«Este gran premio es un poco más 50%-50% para nosotros, pero es cierto que tanto Jerez como Le Mans son muy importantes y no nos podemos permitir fallar. Si queremos luchar por el campeonato los errores no están permitidos. Tenemos que estar en el podio, porque si no será muy difícil llegar en buenas condiciones al final de la temporada». Esta reflexión la hacía Fabio Quartararo, el defensor del título, el jueves del Gran Premio de Portugal. Esa valoración con dudas sobre sus posibilidades en Portimao se resolvieron con solvencia a su favor: victoria contundente y liderato de la general, un saldo buenísimo para el francés, que deshoja estos días la margarita de su futuro vistas las carencias de su Yamaha. Quartararo ganó, pero con su misma moto Andrea Dovizioso fue undécimo a más de 29 segundos y Franco Morbidelli decimotercero, a más de 33. Pasado Portugal, ahora llega la segunda etapa de este esprint a tres carreras en el que busca consolidar su posición para la pelea por el título.

Y Jerez es un terreno más que favorable para sus aspiraciones. Desde que debutó en MotoGP, Quartararo ha hecho todas las poles en el trazado andaluz, una posición en parrilla que aún no ha alcanzado en este 2022. En 2019 inscribió su nombre como el del piloto más joven de la historia de la clase reina en lograr una pole, desbancando a Marc Márquez, pero en carrera, cuando marchaba firme hacia el podio tras el español, su moto se paró. En 2020 se resarció, y arrasó en las dos pruebas disputadas en el trazado andaluz (cruzó la meta con más de cuatro segundos de ventaja sobre su más inmediato perseguidor).

En la primera de ellas Márquez sufrió la terrible lesión que le mantuvo apartado de los circuitos hasta 2021. Precisamente el año pasado, el actual líder de MotoGP vivió la frustración de perder otro triunfo en Jerez por un problema en su brazo derecho. Cuando su ventaja tras trece vueltas sobre el segundo (Jack Miller) rozaba el segundo y medio, empezó a perder fuerzas y a caer posiciones, teniendo que resignarse con terminar decimotercero. Un incidente que evitó la que podía haber sido su tercera victoria consecutiva en el trazado en el que este fin de semana buscará ir tomando ventaja como colchón ante lo que el paso del Mundial le pueda deparar, sobre todo a tenor de los problemas de su moto.