Álex Rins, tras Miguel Oliveria. / Reuters

GP de Francia

MotoGP retoma la acción tras el terremoto Suzuki

Quartararo busca confirmar su liderato y su favoritismo en Francia en la séptima prueba del Mundial

BORJA GONZÁLEZ Le Mans

El jueves de Le Mans debería de haber dejado una previa más de un gran premio, con el protagonismo de Fabio Quartararo, el ídolo local, actual campeón del mundo y líder de MotoGP; o del ganador en Jerez, Pecco Bagnaia, retornado tras un inicio complicado de curso, que ahora quiere postularse de nuevo como el principal rival del francés, el papel que se le había asignado para 2022. O del lado español de las opciones al título de Aleix Espargaró, segundo de la general a siete puntos o, como casi siempre, de si Marc Márquez mejoró lo suficiente en el test de Jerez como para dar ese paso que parece faltarle para pelear, otra vez, por el podio o incluso por la victoria. Pero no.

La bomba caída ese lunes de entrenamiento en el circuito andaluz, la comunicación interna a los miembros del equipo oficial de Suzuki de que el proyecto de MotoGP iba a parar a final de año, marcó todo. Por dos motivos: porque iba a ser la primera vez que alguno de los protagonistas, o más bien víctimas, iba a hablar; y sobre todo por los daños colaterales, tanto por los trabajadores de la escuadra japonesa, como por sus dos pilotos, Joan Mir y Álex Rins, que tendrán que buscarse sitio para 2023. Dos piezas que han de moverse y que pueden mover otras piezas, lo que ha revuelto un puzle con muchos interesados.

«Primero nos lo comunicaron a los pilotos y luego se hizo una reunión con el equipo, a la que también fueron los pilotos, y nos contaron esto, que es un batacazo. Es de estas cosas que no sospechas, para nada. Ni el team manager sabía de esto, porque de lo contrario no estaría negociando con el piloto. Es muy fuerte, muy fuerte. En la gestión que se haya podido hacer de la noticia no quiero entrar», explicaba Mir, una vez que no fue hasta este jueves cuando Suzuki no emitió una breve comunicación oficial, en la que además de lamentar haber tenido que tomar la decisión, la achacaba a problemas económicos no definidos.

Rins incluso añadió que no había podido evitar ponerse a llorar, en un difícil momento para un piloto que debutó en MotoGP en 2017, donde solo ha competido para Suzuki, una moto que hace dos años fue campeona del mundo. «Fue un shock. Estábamos en negociaciones. No es que dijéramos que no habíamos empezado a hablar, pero que estaba tranquilo. No, no. Estábamos casi para firmar ya, tanto por parte de Suzuki como por la mía. Nadie lo sabía», apuntaba el barcelonés, un extremo que también confirmó su compañero de equipo.

«Un equipo modélico»

«Hablamos de un equipo modélico», añadía Mir. «Si empiezas este proyecto en 2015 y ves que cada año estás ahí, pero que no acabas de llegar… pero es que no es el caso. Fuimos campeones hace dos años y estamos en disposición de luchar por el Mundial cada año. Creo que se ha dado una imagen de Suzuki ejemplar, bestial, de unión, de resultados. Todo el mundo sabe lo especial que es este equipo por la gente que trabaja en este equipo. Es algo fuerte», insistía Mir. Y es que, pasadas seis carreras, Suzuki lidera la clasificación de equipos, con Rins cuarto de la general empatado con el tercero y a 20 puntos de Quartararo, y Mir sexto empatado con el quinto, a 33. Y ahora buscarán su oportunidad de recortar esa desventaja en Francia, en casa de su rival.

«Ningún francés ha ganado aquí en MotoGP, así que no sé hasta qué punto se aplica esto de que sea una ventaja de correr en casa», afirmaba con una sonrisa el primero del Mundial, ya en clave fin de semana, en un trazado sobre el papel favorable para la Yamaha, pero en el que las condiciones meteorológicas suelen jugar un papel crucial. De hecho, las dos últimas carreras disputadas en Le Mans quedaron marcadas por el agua. «En mi situación actual no me importa demasiado si es en seco o en mojado, pero es cierto que en mojado las opciones de ganar o caerse aumentan», reconocía Marc Márquez, que aún no ha subido al podio en 2022 y que fue cuarto en Jerez, y que todavía no quiere exagerar sus expectativas. «Ahora estoy centrado en encontrar las mejores sensaciones, aunque en mojado si tienes buenas sensaciones te sale todo más fácil. Pero al final mi trabajo no es otro que intentar estar lo más adelante posible, independientemente de las condiciones de la pista», destacaba Márquez.