Quartararo celebrando en Assen / reuters

GP de Países Bajos

Quartararo afianza su liderato en Assen con una sólida victoria

El francés firmó su cuarto triunfo de la temporada en una carrera que dominó desde la quinta vuelta y en la que precedió en el podio a Viñales y a Mir

BORJA GONZÁLEZ Assen

El Mundial de motociclismo completó este domingo en el mítico Circuito de Assen la primera mitad de su calendario, en un curso en el que los pilotos contarán con unas inusuales vacaciones de cinco semanas, toda vez que a principios de año se canceló la prueba que debía disputarse en Finlandia a mediados de julio. Un periodo sin competición al que cada uno llegará con un estado de ánimo diferente.

Marc Márquez, que ha vivido un intenso y complicado momento de su vida, clamaba ya este sábado por este descanso para recolocar su físico y reforzarlo después de la primera prueba de estrés a la que le ha sometido en estos meses, después de su complicada lesión. El de Cervera salía este domingo desde el puesto veinte, y en dos vueltas ya rodaba décimo.

«He avisado al equipo y a Alberto Puig de que a lo mejor la carrera se acababa en la primera vuelta, pero necesitaba hacerlo, necesitaba asumir ese riesgo si quería hacer una carrera aceptable y eso ha sido marca de la casa. Estoy orgulloso de esa primera vuelta aunque luego también es verdad que he cometido algún error durante la carrera, pero ha sido muy buena», resumía Márquez, añadiendo como conclusiones positivas tanto la impresión de que contaba con herramientas para pelear por el podio, algo que su mal puesto en parrilla le impidió constatar, como la buena respuesta de su cuerpo en un trazado exigente. «He acabado más o menos bien, y rodando en tiempos buenos, y eso me hace estar tranquilo y ver que es cuestión de tiempo, y que carrera a carrera va mejorando y nos dará seguro la estabilidad que buscamos para el futuro».

Si a Márquez el parón le llega en un buen momento, quizás no tanto a Fabio Quartararo, aunque en su caso por no frenar el momento dulce que atraviesa. La versión 2021 que ha activado el piloto francés le ha permitido exprimir sus resultados cuando las circunstancias son más complicadas, y sacar el máximo cuando vienen bien dadas, como en Assen. Mantuvo su segundo puesto en el arranque, precedido por la potencia de la Ducati de Pecco Bagnaia, y no se puso nervioso a rueda del combo italiano, sino que encontró el momento preciso para adelantar y para poner tierra de por medio, consciente de que su principal rival para la victoria, Maverick Viñales, había vuelto a no salir bien y andaba encajonado en el cuarto puesto tras la Honda de Takaaki Nakagami.

«No es fácil, pero somos capaces de mantener el ritmo. En algunas carreras más, en otras menos, pero estamos ahí y tenemos el ritmo. El año pasado no fue una buena temporada para mí, porque tuve muchos altibajos y no tenía regularidad, pero he aprendido mucho desde entonces. Para mí esto es fantástico. Siempre puedes aprender. En 2020 no saqué los resultados y no aproveché la oportunidad de luchar por el campeonato, pero acumulé experiencia y mereció la pena. Ahora mismo me estoy sintiendo muy bien a nivel mental, en el box, con la moto, y tengo más claridad en los objetivos y a nivel mental», explicaba el líder de MotoGP (dispone de 34 puntos de ventaja sobre Johann Zarco, cuarto este domingo), que en la vuelta 15 contaba con cuatro segundos de ventaja sobre Viñales, justo cuando el español pudo tomar la segunda posición de la carrera.

Redención y ruptura

«Con nuestra moto nos cuesta mucho adelantar. Yo iba detrás de Nakagami y era imposible. Y en ese momento destruí el neumático yendo detrás de ellos. Cuando le pasé pude imprimir mi ritmo, pero Fabio ya estaba muy lejos. Pero al final de la carrera fuimos rápidos y este podio era importante», analizaba Viñales. Y es que el de Roses pudo recortar un segundo y medio a su compañero de equipo en los últimos giros, aunque ya era demasiado tarde como para cumplir con el objetivo de ganar, después de un fin de semana que se ha interpretado como el de la redención tras el desastre de Sachsenring, y el de la confirmación de su ruptura total con Yamaha, con quien no correrá en 2022, adelantando un año el fin de su contrato. «Lo que queda claro es que aquí no puedo extraer mi potencial y tengo que encontrar mi camino en la vida. Tengo que ser capaz de encontrar algo que me dé la oportunidad de dar el máximo cada vuelta y en cada carrera», reconocía.

El podio en Assen lo completó Joan Mir, el tercero de la temporada para el campeón del mundo, que sigue compensando sus malos entrenamientos oficiales (salía décimo) con su capacidad de crecerse en carrera, y que se mantiene como el mejor español en la general, cuarto a 55 puntos del sólido Quartararo.