Aleix Espargaró, durante la presentación del GP de Cataluña de motociclismo. / Enric Fontcuberta / efe

GP de Cataluña

Aleix Espargaró busca dar un golpe en casa

El Mundial de motociclismo afronta su novena cita con los dos primeros de la general, Fabio Quartararo y el catalán de Aprilia, separados por ocho puntos

BORJA GONZÁLEZ

Mientras los pilotos de MotoGP terminaban con sus tareas típicas del jueves, sobre todo relacionadas con los medios de comunicación, Marc Márquez estaba metido en un quirófano en Rochester (Minesota, Estados Unidos), una intervención planteada para buscar la situación definitiva a sus problemas en el brazo derecho. Así que sin el gran referente de la categoría, aunque esta vez no sea por los resultados, comenzaba el Gran Premio de Cataluña, la segunda cita española del calendario, que cuenta ahora mismo con cuatro protagonistas en cuanto a la pelea por el título (Fabio Quartararo, Aleix Espargaró, Enea Bastianini y Pecco Bagnaia).

Son muchos más si se fija el foco en el mercado de contratos en perspectiva 2023, un mercado que voló por los aires cuando Suzuki anunció su marcha a final de temporada, lo que dejaba descolocados a dos de los hombres fuertes de MotoGP, Álex Rins, brillante en el inicio del curso, y Joan Mir, el campeón de 2020 y que partía en la lista de teóricos favoritos (junto al propio Márquez, desactivado por su físico y por los problemas técnicos de su moto, Quartararo y Bagnaia). Rins y Mir terminaron con caídas las dos últimas carreras disputadas en Le Mans y Mugello, como su fuese un reflejo ambiental de lo que se está viviendo en su garaje.

«Mi situación contractual no genera ningún problema, pero si pudiera elegir, evidentemente preferiría que fuera otra. No hay nadie que quiera más que yo que esto se resuelva», reconocía Mir sobre una sensación que a buen seguro comparten todos los que aún no saben qué va a pasar. Jorge Martín, que esperaba subir al equipo oficial de Ducati pero que ahora ve que ese sitio puede ser para la nueva sensación de la cilindrada, Enea Bastianini; Pol Espargaró, cuyo lugar suena para el propio Mir; Miguel Oliveira, al que KTM le ha dicho que no cuenta con hueco en el equipo oficial; o Álex Márquez, también a la espera de entender qué quiere hacer Honda y cómo se van a mover el resto de fichas del tablero.

Futuro resuelto

El futuro parece resuelto de momento para solo siete pilotos: Marc Márquez (Honda), Brad Binder (KTM), Bagnaia (Ducati), Aleix Espargaró y Maverick Viñales (Aprilia), Franco Morbidelli (Yamaha, aunque solo para 2023) y, oficialmente desde ayer, Quartararo, que seguirá siendo la punta de lanza de Yamaha. «No solo hemos hablado con Yamaha, y ha tomado más tiempo la decisión porque en un punto determinado mi cabeza iba de un lado a otro, quería estar en un sitio y la semana siguiente en otro. Ha sido difícil. Por supuesto, la decisión de Yamaha de mover ingenieros al área de motor y verme a mí mismo haciendo grandes resultados, me ha ayudado a decidirme. Me siento bien en la moto y sé que ellos justo van a apretar en esa área», explicaba el actual campeón y líder de la categoría sobre el refuerzo que su marca quiere hacer en el punto débil de una moto que, por otra parte, solo está funcionando en sus manos. De momento lo suficiente como llegar a Montmeló con ocho puntos de ventaja sobre el segundo, Aleix Espargaró, en un trazado en el que francés se estrenó en un podio de MotoGP, donde además había firmado su primer triunfo mundialista (2018 en Moto2) y consiguió ganar en 2020.

«Como todo lo de este año, es difícil de digerir, de entender, e incluso de darme una explicación a mí mismo, que soy el protagonista. Tengo que intentar disfrutarlo. Es un gran premio especial, no está la estrella histórica aquí que es Marc, este año que estoy luchando por el título es una responsabilidad y un orgullo enorme», reconocía Espargaró, que ha sumado cuatro podios consecutivos y al que las condiciones de temperatura y agarre podrían ayudar este fin de semana, aunque son factores que también le van bien a los otros tres que están en la pelea por el título. «La moto ha crecido, yo he crecido, ha compensado la consistencia de tantos años en Aprilia... Se han juntado mil y un factores, pero es que es tan histórico lo que está pasando y tan extraño que no tengo una explicación exacta», continuaba el de Granollers, que estudiaba a tres kilómetros de este circuito y quiere mantener vivo este fin de semana el sueño de algo tan grande como luchar por el Mundial de la categoría reina.