Jaguar

Jaguar E-PACE, un cachorro con pedigrí

23/04/2018

La marca del felino ha presentado al nuevo miembro de la familia SUV, encuadrado como compacto y rodeado de un halo especial. Toma prestado de su hermano mayor, F-PACE, muchos de sus atributos, pero es capaz de andar por la selva crossover con personalidad propia, aunque siguiendo la huella de su primogénito, como queda patente en el curioso dibujo que Jaguar ha estampado en la esquina izquierda del parabrisas del nuevo modelo.

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Hace dos años y medio, Jaguar lanzaba un órdago a lo grande con su primer crossover, el espectacular F-PACE, con el que ponía patas arriba la categoría premium. Ha vuelto a repetir la operación bajando a la arena de los SUV compactos, para lo cual ha dado lo mejor de sí mismo en la creación del benjamín de la familia, el nuevo cachorro al que todos han querido ofrendarle sus mejores propósitos, comenzando por uno de los baluartes de la compañía, el genio del diseño, Ian Callum.

E-PACE es un canto a la proporcionalidad, al equilibrio perfecto entre áreas de chapa y de cristal, a una zaga recogida pero tremendamente expresiva, a un dinamismo pasivo y a una ingenua vigorosidad que lo hace irresistiblemente atractivo desde el primer vistazo.

La admiración crece según vamos descubriendo los detalles que recorren su carrocería, como las rejillas laterales incrustadas en las aletas delanteras con acabado en cromo pulido; o el detalle tridimensional que recorre transversalmente la parrilla; las salidas de escape inspiradas en los propulsores de los aviones, para rematar con el alerón del techo compuesto por tres elementos que se han configurado para optimizar el flujo del aire.

Jaguar E-PACE, un cachorro con pedigrí
Interior modernista

Habitar el interior del E-PACE es un ejercicio recomendable para aquellos que reniegan de la industria del automóvil. El buen gusto, la combinación perfecta de materiales y colores, además de un aura de modernismo impregna el interior del E-PACE, que rompe la tradición de los modelos de la marca al incorporar un acabado en “Noble Chrome” en lugar del tradicional revestimiento de madera.

Se ha empleado piel premium en puntos táctiles clave como el volante, el asa de la consola central y la palanca de cambios, a fin de optimizar el refinamiento. Por su parte, los controles secundarios se han simplificado para ser más intuitivos, a la vez que se han ubicado numerosos huecos portaobjetos por todo el habitáculo.

La pantalla táctil de 10” del sistema de infoentretenimiento Touch Pro reduce el número de botones físicos y permite controlar la climatización mediante intuitivos mandos táctiles rotatorios, que rompen con el minimalismo imperante, gestionando el resto de funciones como telefonía, navegador, ajustes del vehículo, etc. de forma similar al manejo de una tablet.

Como elemento destacable tenemos el ‘Head Up Display’ reflejado en el parabrisas, que puede ser completado con un opcional muy recomendable, como es el cuadro de mandos digital de 12,3” configurable, por unos 750 euros.

Una de los dudas que surge al observar la silueta del E-PACE radica en la altura libre para las cabezas de los pasajeros traseros, conjetura que queda totalmente despejada al tomar asiento en las plazas posteriores con total holgura, tanto de espacio para las rodillas como para la cabeza de un adulto de estatura media-alta, al igual que la capacidad del maletero, que cubica nada menos que 577 litros, ampliables a 1.234.

Del mismo modo, la alta línea de cintura y la recogida luneta trasera invita a presuponer falta de luminosidad o carencia de visibilidad hacia atrás, prejuicios igualmente diluidos una vez nos ponemos en marcha. En cualquier caso, existe la posibilidad de solicitar el techo panorámico fijo.

Jaguar E-PACE, un cachorro con pedigrí
Propulsores 2.0 turbo

Una de las peculiaridades de la familia de motores Ingenium del Jaguar E-PACE, tanto gasolina como diésel, es que todos comparten el mismo bloque de 2 litros, incluyendo el diámetro y carrera de los cilindros (83 x 92,3 mm).

En gasolina existen dos niveles de potencia: 249 y 300 CV, mientras que en gasoil el escalonamiento arranca en 150 CV, para seguir con 180 y acabar en 240 CV.

Para esta ocasión, Pelican Motor nos ha cedido la motorización intermedia en turbodiésel, es decir, la de 180 CV que presume de ser la más equilibrada en cuanto a prestaciones y consumo (5,6 litros/100 km).

Está disponible únicamente con tracción total AWD, pero sí existe la opción de cambio manual de 6 velocidades, o automático de 9, que es el que hemos conducido con un nivel satisfacción sobresaliente.

El sistema de tracción total Standard Driveline dota de motricidad al tren delantero bajo situaciones de buena adherencia, para ir equilibrando la balanza hacia el eje posterior a medida que las condiciones empeoran. En el caso del sistema Active Driveline, disponible para los propulsores tope de gama en diésel y gasolina, este reparto de tracción afecta igualmente a las ruedas posteriores, incidiendo la capacidad motriz en la rueda exterior a la curva, con el fin de optimizar la precisión de guiado del E-PACE.

Tampoco podía faltar un elemento como el selector de modos de conducción, que la marca ha bautizado como JaguarDrive Control, el cual permite cambiar la respuesta de la dirección, entrega de potencia, régimen de cambio de marchas, etc. a través de programas preconfigurados: suelo deslizante, eco, confort y dynamic. El mando selector se encuentra situado junto a la palanca de cambios.

En cuanto a ayudas a la conducción, dispone de todos los sistemas que garantizan el máximo nivel de seguridad activa, como asistente de ángulo muerto, monitorización del tráfico frontal, luces de carretera adaptativas y asistente de aparcamiento.