GP de Baréin

Carlos Sainz se gana la renovación y el respeto en Ferrari

El madrileño firmará en breve su nuevo contrato con la Scuderia hasta 2024, la misma duración que tiene el de Charles Leclerc

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

No se puede empezar mejor una temporada de Fórmula 1. Tras años sufriendo bajo el yugo de Red Bull y Mercedes, por este orden, la Scuderia Ferrari ha iniciado un año con un memorable doblete que, además, confirma las sensaciones que se preveían en la pretemporada: este proyecto ilusiona.

Charles Leclerc y Carlos Sainz salieron de Sakhir con una victoria y un segundo puesto que sabe a oro. Para el monegasco, porque volvió por sus fueros en un fin de semana casi perfecto: buen ritmo en solitario, una gran pelea con Verstappen de la que salió vencedor y la guinda de su décima carrera ganada. La fiesta en Ferrari bien lo merecía, porque el complemento lo puso el español. Sainz logró su séptimo podio en Fórmula 1 con la sensación de que podía aspirar a más.

Irónicamente, este fue el fin de semana más complicado para él desde que es piloto de Maranello. «La gente no lo entenderá», admitía el segundo clasificado de la carrera inaugural de la temporada 2022, pero lo cierto es que se vio lejos de su compañero. No encontró el 'feeling', el comportamiento esperado de un F1-75 que, a la vista de las pruebas, es un coche que ha nacido ganador. La diferencia entre Leclerc y Sainz es que el primero sí lo ha entendido mejor y el segundo aún tiene que adaptarse a las nuevas necesidades de estos monoplazas más grandes, pesados y menos dóciles de lo esperado.

Pese a todo, es ese espíritu autocrítico incluso con un segundo puesto lo que más valor le dio a esta carrera. Sainz ha despejado de un plumazo las pocas dudas que había entre los descreídos que aún le ven como un gran piloto y no como un piloto ganador: solo los que no piensan en ganar se conforman con el segundo. Así, es normal que haya salido de Baréin con cierta sensación agridulce. Si el piloto del otro box rojo puede vencer, él también.

Su nuevo 'statu quo'

Aterrizar de pie en Ferrari no es fácil. Muchos pilotos llegaron en épocas de vacas flacas y acabaron pasando por Maranello sin pena ni gloria, y otros sencillamente se dedicaron a coger el sueldo -Ferrari siempre ha pagado muy bien- y poco más.

El caso de Carlos Sainz es, además, extraño. Llegó desde McLaren con la vitola de ser un gran piloto, una especie de eje de calma hacia la que tenía que tender el proyecto de resurrección del Cavallino, siempre y cuando Charles Leclerc fuera la punta de lanza. No es casual que el monegasco firmara hasta 2024 su último contrato en la que fue la renovación más larga de la historia de Ferrari. Sainz tenía que ganarse el respeto de la familia para que le consideraran 'uno di noi'.

Y vaya si lo ha hecho. La temporada 2021 acabó con tres podios para él vestido de rojo, uno de ellos en Mónaco con el que hasta ahora era su mejor puesto, un segundo. Situación que ha igualado ahora en Baréin lo que, tras meses de negociaciones, se ha transcrito en una frase que estaba siendo muy cacareada por los altavoces mediáticos cercanos al piloto pero que ni siquiera acertaron sobre cuándo se diría. «El acuerdo está cerrado, solo falta firmarlo en un papel», afirmó Mattia Binotto, el jefe del equipo y uno de los máximos defensores de Sainz.

La renovación de Sainz se anunciará en días. Tanto uno como otro están contentos con su relación, por lo que no es un problema de sueldo -que verá mejorado- ni de condiciones, sino simplemente de tiempo: ahora Sainz también tendrá un contrato hasta 2024. Este hecho tiene consecuencias directas en otros pilotos, empezando por el propio Leclerc que acaba su relación con la Scuderia ese mismo año, o Mick Schumacher, el príncipe. Los críticos con Sainz apuntaban a que él solo estaba para calentarle el asiento al hijo del 'kaiser', que tarde o temprano acabará vistiendo de rojo como su padre porque así está escrito en el destino.

Lejos de todos estos condicionantes, Carlos Sainz ha demostrado con tesón, carácter y un respeto absoluto a la leyenda que supone Ferrari que él puede llevarles igual o más lejos que su compañero. Solo le falta -y no es un paso menor- conseguir una victoria. Su primera oportunidad será este mismo fin de semana en Arabia Saudí.