Fernando Alonso y Carlos Sainz. / AFP

GP de Mónaco

Mónaco, una oportunidad de oro para Carlos Sainz... ¿y Fernando Alonso?

Las circunstancias del circuito monegasco permiten soñar con un gran resultado del madrileño y, en menor medida, del asturiano, mientras que Verstappen y Hamilton mantienen su pulso

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Dos años después, Mónaco regresa al calendario de la Fórmula 1 y todos los pilotos lo esperan muchas ganas. El circuito atraviesa el centro de la ciudad donde varios de ellos tienen su hogar, empezando por Valtteri Bottas y pasando por Lewis Hamilton o, por supuesto, Charles Leclerc. Para el de Ferrari es su Gran Premio de casa, literalmente.

Las intrincadas calles del circuito más mítico del automovilismo mundial, con permiso de Le Mans o Indianápolis (no en vano forman el triunvirato de la triple corona) permiten soñar a los que habitualmente no están en posiciones de victoria. La historia ha demostrado que el Principado es un lugar idóneo para que las diferencias de motor o prestaciones que se ven en otros circuitos se minimicen o incluso desaparezcan aquí, por calles donde habitualmente circulan coches de calle de alta, media o baja gama. Prueba de ello es la histórica (y caótica) victoria de Olivier Panis en 1996, cuando acabaron sólo cuatro coches, o la de 1982, cuando Ricardo Patrese ganó por delante de Didier Pironi y Andrea de Cesaris, que clasificaron pese a quedarse tirados sin combustible.

Estos precedentes tienen una explicación: es casi imposible adelantar. Los rebasamientos dopados por el DRS aquí no se pueden producir, dado que lo estrechísimo del trazado apenas permite que haya dos coches en paralelo. La curva de Loews o la 'chicane' después del túnel son, si alguien se atreve, puntos con algunas esperanzas. bajo riesgo de quedarse estrellados contra el muro. En el mundillo ya hay bromas de cuánto tardará Nikita Mazepin en probar uno de esos guardarraíles.

La igualdad reinante en este arranque de temporada permite soñar con alternativas en los puestos de arriba. Bien es verdad que Lewis Hamilton y Max Verstappen han protagonizado sus respectivos mejores inicios de campeonato, y por tanto ambos son favoritos, pero los errores penalizan en Mónaco mucho más que en otros circuitos. Un fallo en la clasificación y adiós a las opciones de victoria, podio o incluso un mínimo buen resultado.

Se abre así una puerta a los que suelen ser más regulares y cometen menos fallos. En este punto entra Carlos Sainz. El madrileño es consciente, y así lo ha expresado, de que en el trazado del hogar de su compañero puede dar la campanada, si no por una victoria, sí por un podio. Mónaco se le da bien: cinco carreras disputadas aquí, cinco veces entre los puntos. Todo lo contrario que su compañero Charles Leclerc, que irónicamente no ha acabado nunca por sendos accidentes.

Poco a poco, Sainz está ganando confianza. La adaptación del madrileño a la idiosincrasia de Ferrari está yendo según lo previsto desde fuera, e incluso por encima, lo que está haciéndole soñar con alcanzar grandes éxitos a no mucho tardar. El buen rendimiento del SF21 hace que el podio sea un objetivo, siempre que hagan una buena clasificación y les acompañe algo la suerte. Si no hay errores, el coche va bien y las expectativas son buenas, ¿por qué no soñar?

«Las cuatro primeras carreras han ido bien, no estoy en el nivel que quiero estar pero me estoy acercando. Creo que el podio puede caer en cualquier carrera movida. Incluido Mónaco. La mentalidad es ir a las carreras pensando que las puedo ganar», aseguraba un Sainz confiado y cada vez más a gusto con el 'cavallino' en el pecho.

Alonso, con sensaciones encontradas

En este sentido también puede ser una oportunidad de resarcimiento para Fernando Alonso. Las sensaciones encontradas con las que ha regresado a la Fórmula 1 pueden tornar de un color mucho más brillante en el circuito donde ya sabe lo que es ganar. Alpine puede minimizar sus carencias y maximizar sus ventajas aquí, si bien al asturiano le queda superar las dificultades de la clasificación. Otro mal sábado le condenará sin remedio para el domingo, toda vez que él aspira a que los problemas con los neumáticos se difuminen aquí.

«Es un circuito muy desafiante y las barreras a cada lado durante toda la vuelta son un recordatorio constante de que no puedes cometer un error. Tienes que concentrarte mucho durante toda la carrera, pero esto es para lo que vivimos como pilotos de Fórmula 1 y disfrutamos de esa emoción que tienes con las curvas cerradas y los baches en cada esquina», analizaba de manera escueta el español.

Como cada Gran Premio de Mónaco, aquí los horarios difieren: los libres se disputan hoy (los viernes tradicionalmente se celebraba la fiesta patronal del Principado, aunque hace ya años que no), para dejar paso a la clasificación y la carrera, donde la familia Cashiraghi esperará a los triunfadores en el particular podio frente al Automobile Club de Mónaco.