Lewis Hamilton celebra su victoria en el GP de Estiria. / Reuters

GP de Estiria

Hamilton vuelve a la vieja normalidad

El británico se adjudicó la victoria, de principio a fin, ante Bottas y Verstappen, mientras que Sainz perdió sus opciones de podio en un mal cambio de neumáticos

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO Madrid

Lewis Hamilton logró demostrar, en la segunda carrera de la temporada, que sigue en plena forma. Tras el debut dubitativo en el GP de Austria en el que acabó cuarto, conquistó en el mismo circuito el llamado GP de Estiria, en una carrera en la que solo se le vio en la salida y en la llegada, ya que no tuvo necesidad de hacer adelantamientos ni protegerse. Apenas tuvo más que conducir sin aburrirse.

Al británico le acompañaron en el podio su compañero Valtteri Bottas y Max Verstappen, siempre dispuesto este último a dar espectáculo. En una carrera bastante más anodina que la del pasado domingo, y sin la lluvia que marcó la clasificación del sábado, el picante lo puso el neerlandés, especialmente con una lucha en las últimas vueltas con Bottas por defender la segunda posición. Él mismo admitió después que sabía que era una lucha perdida, pero quería divertirse.

Si la salsa la puso Verstappen, el salseo lo puso Ferrari. Peor, imposible. Literalmente: no se puede hacer peor que la Scuderia, que se quedó fuera de carrera en la primera vuelta. La culpa esta vez fue de Charles Leclerc, que en la curva 3 se pasó de optimista y embistió a su propio compañero Sebastian Vettel cuando intentaba pasarle en una melé tan típica del pelotón de cola.

Este accidente, culpa clara del monegasco, no es síntoma sino de una enfermedad mucho mayor. Por pura lógica, es más probable tener un accidente cuando tienes que adelantar coches a cuando sales sin rivales por delante, y en la Scuderia han comenzado la temporada 2020 con dos pasos por detrás de lo visto en 2019. Leclerc pidió disculpas, asumió toda la responsabilidad y pidió perdón al propio Vettel, que lo aceptó con resignación porque ya no tiene mucho por lo que protestar, pero lo cierto es que la participación de Ferrari acabó muchísimo antes de lo que hubieran deseado.

Sainz, adiós al podio

A Carlos Sainz le duraron las opciones de podio lo justo. Se veía venir. Con Valtteri Bottas y Alex Albon detrás, con un Mercedes y un Red Bull respectivamente, era harto complicado que sin lluvia, toques, coches de seguridad o algo así hubiera posibilidades de resistir. Por eso se la jugaron a la estrategia. Una vez superado por sus perseguidores y asentado con relativa comodidad (muy relativa, ya que los Racing Point iban fuertes), en la quinta plaza, entró a boxes. El objetivo: hacer un 'undercut' y conseguir un relevo razonablemente estable y fuerte para intentar asaltar los puestos de honor para el final de la prueba. Para ello tenía que salir bien todo, desde la parada en boxes, al ritmo.

Todo mal. En la parada en boxes, la tuerca de la rueda trasera izquierda se quedó atascada y para desesperación de todo McLaren tardaron unos segundos preciosos que le mandaron al fondo de la parrilla cuando salió de nuevo a pista. Sainz comenzó un relevo al sprint, en busca de recuperar las posiciones perdidas… pero sacrificando el ritmo de neumáticos que tenía que haberse guardado para el final de la prueba. La labor de apretar jugó en su contra, a la postre, y acabó luchando con los Racing Point y con Daniel Ricciardo, los que juegan en 'su' liga, con un coche ya tocado, con las ruedas en peores condiciones y además algunas vibraciones que no le ayudaron a nada.

A falta de pocos giros, McLaren le pidió que entrara en boxes de nuevo para colocarle neumáticos blandos e intentar hacer la vuelta rápida, un pobre consuelo que, al menos, le permitió salir de Austria con ese punto extra. No es un gran alivio tras una carrera en la que podía haber logrado más, pero al menos el equipo de Woking puede estar satisfecho por conseguir pequeños objetivos como este, algo que hace no tanto no era posible.

El broche para que el equipo saliese satisfecho de estas dos semanas en Austria lo puso Lando Norris. El británico volvió a dejar una vuelta final memorable, en la que aprovechó las luchas entre los Racing Point y Ricciardo, que le permitió entrar quinto y sumar un buen botín de puntos que le permiten seguir en la parte alta de la tabla.

Este triplete de carreras concluirá el próximo fin de semana en un circuito radicalmente distinto a este. El Hungaroring, lento, correoso y virado que pondrá a prueba a los chasis preparados para curvas lentas. La potencia de motor primará algo menos que en el Red Bull Ring, pero a diferencia de otros años, no habrá las referencias de su homólogo urbano: Mónaco.

Sainz: «Esa parada en boxes nos ha costado la quinta posición»

Carlos Sainz no podía ocultar su decepción tras la carrera del GP de Estiria. El madrileño puso toda la culpa no solo en la parada en boxes donde se quedó atascado, sino en las consecuencias que tuvo. «Después de un 'pitstop' de ocho segundos, creo que han sido, he tenido que salir en tráfico y he tenido que usar el neumático para adelantar en una posición en la que no pensábamos salir. He destrozado el neumático, y luego la carrera se me ha hecho muy larga. No es que faltase ritmo, es que simplemente el neumático iba muy usado después de las primeras diez vueltas del 'pitstop', intentando aguantar a los Racing Point, que hoy estaban en otra liga, y a ese tráfico», contaba el piloto madrileño.

Tampoco le resultó mucho consuelo la vuelta rápida. «Es lo de menos, porque ya estábamos un poco en tierra de nadie. Lo que está claro es que ese 'pitstop' no ha costado la quinta posición que se podría haber conseguido hoy con una carrera normal», se lamentó.