Precaución al volante

Con cholas, no conduzcas

04/07/2018

Con la llegada del verano decimos adiós a los abrigos y los calcetines para ponernos ropa y calzado abierto que nos permita soportar las altas temperaturas. Sandalias, zuecos y cholas son muy recurrentes en esta época del año. Sin embargo, no son la mejor opción para conducir, y hacerlo puede conllevar una multa de hasta 200 euros.

ETIQUETAS:
- dgt

Aunque el reglamento del Ministerio de Fomento no prohíbe específicamente su uso al volante, el agente de tráfico puede sancionar al conductor que lo lleve al considerar que este calzado pone en riesgo la seguridad vial porque puede llegar a interferir en el control del vehículo. Esta infracción se incluye en el marco genérico de lo que establece el artículo 18.1 del código de circulación, que determina que “el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos”.

¿Cómo afecta a esto una chancla? Al tratarse de un calzado que no está bien sujeto al pie, puede darse el caso de que en una situación de emergencia se desplace o se suelte de modo que el conductor sea incapaz de controlar correctamente los pedales, según informa un comunicado de la DGT.

Antes muertos que sencillos: lo mejor es llevar un calzado de recambio en el coche

Lo ideal es que el calzado sujete todo el pie y sea ligero, cómodo, flexible y con una suela fina. Así se tiene un buen tacto de los pedales para pisarlos adecuadamente, sin brusquedad ni riesgo de perder capacidad de reacción en caso de urgencia.

Tampoco es aconsejable ponerse al volante con tacones, puesto que el punto de apoyo de los pies para controlar el pedalier es el talón y al estar elevado provoca una pisada inestable con falta de precisión. El calzado con suela de plataforma impide tener un buen tacto de los pedales, mientras que ciertos zapatos y botas pueden resultar demasiado rígidos para la conducción. Lo recomendable es que se adapten a los movimientos de los pies.

Es necesario tomar extremas precauciones sobre todo cuando llueve. Debemos intentar secar las suelas para que no resbalen al pisar el freno o el acelerador. Las botas de agua están hechas para caminar no para conducir. Así pues, lo mejor es llevar un calzado de recambio en el coche que nos permita manejar los pedales con comodidad y seguridad. Y esto mismo es lo que podemos hacer cuando vamos con unos zapatos poco adecuados para ponernos al volante, dígase chanclas, zuecos o tacones.