La soledad acompañó a la mayoría de maratonianos durante el exigente recorrido de Maspalomas. / r.f.

Ni en Las Palmas de Gran Canaria, ni en Maspalomas

Los maratones en Canarias no arrancan y ya en la segunda edición de la prueba en el Sur se produce un descenso de maratonianos

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Maratón de Santa Cruz de Tenerife, 145 finisher; Gran Canaria Maspalomas Maratón, 635 finisher. Falta aún conocer cuántos finisher tendrá el Maratón de Lanzarote. En Canarias, la prueba de 42 kilómetros y 195 metros no cuaja, pero nadie habla de fracaso, ni de una puesta en escena que aquí en las islas no suma adeptos. Todo es éxito, porque se edulcora con otras modalidades e incluso suman a la causa caminatas y carreras de niños. Pero la modalidad que da nombre a estos eventos se realizan con sumas ridículas de participantes.

Ayer el Gran Canaria Maspalomas Maratón fue nuevamente un ejemplo de ello. En San Bartolomé de Tirajana, con su concejal Samuel Henríquez a la cabeza, solo quieren recalcar que ésta es otra maratón y que nadie tiene que ver con el Gran Canaria Maratón que se celebraba en Las Palmas de Gran Canaria. Algo que nadie se cree. La prueba de Maspalomas es una continuidad y un copia y pega de lo que sucedía en la capital grancanaria, y en solo dos ediciones se ha demostrado que pensar en pequeñito no alcanza. El Maspalomas Maratón debutó el año pasado con 676 finisher y este año ha tenido 635. La cosa no va a mejor, sino a peor, y eso que han ido por media Europa promocionando la carrera.

El pasado año, la patronal turística se llevó las manos a la cabeza. El Campo Internacional estuvo cerrado desde las siete de la mañana hasta las tres de la tarde y los turistas que intentaban entrar o salir de sus hoteles estaban acorralados. Pero lo peor es que a la una de la tarde o a las dos, salían a la calle y solo veían a algún que otro atleta caminar cada quince o veinte minutos.

Este año se cambió el recorrido. Se hizo en sentido contrario para facilitar comodidades al turista, pero al atleta lo destrozaron con un trazado más duro. En definitiva, en el Sur de la isla este evento de 42 kilómetros está abocado a ser una simple carrera llena de incomodidades.

Ayer los jueces de la Federación de Atletismo de Gran Canaria hicieron de voluntarios en los cruces, mientras que los corredores a las cinco o seis horas de carrera deambulaban por el circuito más solos que la una, muchos de ellos en el tramo de cuesta que les llevaba desde ExpoMeloneras hasta pasar el hotel Villa del Conde se subían a la acera para intentar coger algo de sombra. Las altas temperaturas hicieron mella en un circuito a dos vueltas muy exigente.

Canarias ha desperdiciado, ya sea en Gran Canaria, Tenerife o Lanzarote, una oportunidad de oro para haber tenido ya en esta última década uno de los mejores medios maratones de Europa o uno de los mejores 10K del Viejo Continente, pero se sigue pensando en metas inalcanzables, con cifras que nadie se cree y sumando modalidades y disciplinas que en nada tienen que ver con el maratón.

Cerrar el Sur para 600 corredores no es de recibo, como tampoco lo era cerrar Las Palmas de Gran Canaria para 800. Por cierto, ya se prepara la San Silvestre en la capital, ¡pues Maspalomas va a celebrar la suya. Suma y sigue.