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José Guillén, juvenil del Saladar de Jandía. Pedro Reyes
José Guillén: «Si fui hombre para hacer lo que hice, lo seré para la sanción»

José Guillén: «Si fui hombre para hacer lo que hice, lo seré para la sanción»

Lucha canaria ·

Pide perdón el juvenil del Saladar, protagonista de una lamentable acción en la que, en respuesta a supuestas provocaciones, fue a por un aficionado

Pedro Reyes

Fuerteventura

Miércoles, 17 de abril 2024, 13:29

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Un vídeo que se hizo viral días atrás es la punta del iceberg del momento complicado, en el régimen disciplinario, que vive el vernáculo deporte. En las últimas cuatro semanas, comportamientos inapropiados de algunos puntales, tales como cabezazos, puñetazos o rodillazos en el estómago, y que no han sido sancionados, porque los árbitros no lo han reflejado en el acta, contrastan con lo que hizo con un juvenil, que realizó una acción reprobable y contra el que se ha cargado las tintas.

El pasado fin de semana se disputaba la final copera juvenil de Fuerteventura, y en el choque Saladar de Jandía-Maxorata, en un momento determinado, se ve al luchador José Guillén subiendo las gradas, en actitud agresiva mientras se dirige a un grupo de aficionados, siendo agarrado por un señor y algunos de sus compañeros, cuando se iba directamente por una persona con camisa blanca, la cual apareció rasgada cuando lo apartaron.

En la grada de arriba, otro señor con camisa verde y oscura, identificado como el padre del luchador, va directamente hacia otro señor que estaba sentado, con camisa oscura, y le da un par de puñetazos.

El acta del colegiado, Juan Carlos Matoso, refleja: «Fue expulsado el luchador José Guillén, por saltar desde el banquillo, subiendo las escaleras con ánimos de agredir a un espectador que, al parecer, había insultado previamente al susodicho, formándose una tangana de varios espectadores, con el resultado de suspender la luchada para restaurar el orden público conculcado».

«Realicé una acción que no debía haber hecho y estoy arrepentido, ya que va contra los valores de la lucha canaria. Cometí un error y si soy hombre para ello, también he de serlo para asumir la sanción que me impongan. Ya he pedido perdón a mis compañeros y a mi propio club», reconoce José Guillén.

El puntal del Saladar recuerda cómo transcurrió todo: «Estaba agarrando con Brian Sosa y al virarse lo levanté y lo puse en el suelo. A partir de ahí, un grupo de personas comenzaron a insultarme. Se lo comenté al árbitro y me dijo que no hiciera caso. Estando abajo, vi que estaban insultando y haciendo gestos obscenos a mi madre y a mi hermana, por lo que salí corriendo para arriba. Solo iba a agarrarlo y decirle que qué pasaba, no lo agredí, y al hacerse para atrás se le rompió la camisa».

El Comité de Competición se reunía el mismo lunes y lo sancionaba con 7 meses. El propio presidente del Saladar condenaba los hechos: «Lo que pasa es que saben cómo es y le provocan. Estamos trabajando en el club con él para que modere sus actitudes, pero es una acción que no debe realizar».

Por su parte el mandador del Saladar senior, Javi Monzón, incide en la parte educativa: «Cuando se cometen errores, buscamos las herramientas pedagógicas para solventarlo y lo transmitimos a nuestros jóvenes para evitar reincidencias. Hay que tener en cuenta que tiene necesidades especiales y por ello decidí que luchara contra el Balta. El Saladar es sinónimo de inclusión en nuestro deporte vernáculo, de todos aquellos jóvenes que no han encontrado su lugar en otros deportes, y nunca actuaremos antes que los mecanismos disciplinarios», agregó Monzón.

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