El futuro del CN Metropole: la gran encrucijada

«Con casi 100 años de historia, el club vive sus peores momentos en lo económico, deportivo y social»

PEDRO V. ROMERO RODRÍGUEZ

En la actualidad el club se encuentra al borde de la quiebra por una nefasta gestión de la actual junta directiva que es incapaz de guiar a esta importante institución y que está tomando medidas incoherentes y dando bandazos que está hundiendo al club.

Pero llega un momento en el que la masa social debemos ser activos ya que según palabras del Sr. Presidente en la última asamblea «si quieren que me vaya me tendrán que echar», a pesar de estas palabras ya son varios miembros de su propia Junta los que han decidido bajarse del barco al no comulgar con su dirección- presidencialista y por las futuras consecuencias personales en las que puedan verse implicados en la gestión del club.

Después de rechazar la masa social por amplia mayoría los dos planes de viabilidad presentados en las últimas dos asambleas de abril y julio de 2022, la pregunta que todos nos hacemos es la siguiente:

¿Qué interés tiene el Sr Presidente y su Junta en seguir al mando de un club que son incapaces de gobernar? ¿cómo es posible que en el primer plan de viabilidad (rechazado) pretendan aprobar la solicitud de un crédito de 1,2 millones de euros y que en el segundo plan (también rechazado) expertos economistas confirmen que el club no puede asumir esa carga y no tiene más capacidad de endeudamiento? ¿Cómo pasamos de un superávit antes de las elecciones y meses después nos informan en asamblea que el club tiene una deuda de casi 1 millón de euros? ¿Cómo es posible que soliciten un préstamo de 690.000€ justo antes de las elecciones (deprisa y corriendo) y luego otro crédito de 300.000€ nada más tomar posesión sin consultarlo en un asamblea extraordinaria?... Les recordamos que el club no es su cortijo y deben rendir cuentas a los socios por su gestión y sobre todo asumir sus responsabilidades por actuaciones pasadas, presentes y futuras.

En el propio informe del auditor independiente presentado en la última asamblea de julio, se indica »existen diferencias en las cuentas que no han podido ser explicadas por el club», «ausencia de documentación» «existen incorrecciones materiales y estamos obligados a informar de ello...». No lo digo yo sino consta en el informe del auditor y presentado públicamente en la web del club.

Y ahora qué? , se oyen ruidos de sirenas: ¿CONCURSO? ¿ERE?

Según nuestra legislación se encuentra en situación de insolvencia quien no puede hacer frente al pago regular de sus obligaciones. Cuando se da esta situación o se está cerca de la misma, caben dos alternativas: negociar un acuerdo de refinanciación o solicitar concurso. Los gestores prudentes y ordenados optan por la primera. Los que están superados optan directamente por la segunda, sin intentar el acuerdo de refinanciación. La ley concede un tiempo para negociar ese acuerdo que, sumando todos los plazos puede ser de seis meses. Ese acuerdo de refinanciación debe basarse siempre en un verdadero plan de viabilidad a corto y medio plazo y una previsión realista de ingresos, que aquí no se han dado, sino solo parches deslabazados y con escenarios económicos contradictorios. Los socios, con buen criterio han rechazado los dos. Por lo tanto carece de todo sentido afirmar que la única alternativa es ir a concurso. En cualquier caso siempre hay que partir de una evaluación realista y fundada de la situación financiera del Club que aquí falta porque, repetimos, en las dos asambleas se han dado unos números distintos y hasta contradictorios. Y en la segunda ha aparecido una deuda importante que se ocultó unos meses antes. La amenaza de solicitar directamente un concurso sin intentar negociar un acuerdo de refinanciación con los acreedores basado en un plan de viabilidad indica, más que desesperación, incompetencia por parte de quien así actúa porque ha perdido la serenidad y no es capaz de darse cuenta de que la entidad de los problemas del Club exige frialdad en el análisis. La hipotética solicitud de un concurso sin haber aprobado las últimas cuentas anuales del Club es una temeridad (art 444.3 de la ley concursal) que revela el grado de incompetencia gestora y jurídica.

Los responsables exclusivos de esta situación son los actuales directivos que con su conducta errática se han enfrentado a los socios y han llevado al Club a esta situación. En este contexto la torpe amenaza a los anteriores directivos revela que han puesto sus intereses personales por encima de los del Club. Quien crea el problema no puede solucionarlo. Si de verdad aman al Club como dicen lo mejor que pueden hacer es dejar paso a una directiva que haga, por fin, un análisis realista de la situación financiera del Metropole, regularice su estado, e intente negociar un plan de viabilidad serio y creíble.

Y ahora ondea en el horizonte un ERE que no tiene sentido si no es dentro de un acuerdo de refinanciación. Fuera puede agravar la situación porque la pregunta es cómo pagas las indemnizaciones.

Lo pasado, pasado es y lo importante es el futuro del club , aquí no sobra nadie lo que hace falta es una gestión con sentido común y un criterio claro alejado de los intereses personales y en beneficio de la masa social.

Señores socios sólo queda una alternativa ¡MOCIÓN DE CENSURA YA! Y que se nombre una junta gestora temporal formada por socios dispuestos a colaborar y trabajar por mantener con vida a un club como el CN Metropole durante 100 años más si fuera posible.