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Nico García Boissier, fotografiado este martes en las instalaciones del Metropole. Fotos: Arcadio Suárez

«Estar en París 2024 ya me saca la espinita que me quedó de Tokio»

Natación ·

Nico García Boissier viene de hacer historia en Doha y está en cuerpo y alma concentrado en los que serán sus segundos Juegos Olímpicos

Ignacio S. Acedo

Las Palmas de Gran Canaria

Martes, 13 de febrero 2024, 19:43

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Olímpico en Tokio 2020, ahora en caminos sus segundos Juegos ya en París 2024, y leyenda del deporte español luego del bronce ganado en el Mundial de Doha junto a su compañero Adrián Abadía en la prueba de trampolín 3 metros sincronizados, Nicolás García Boissier (Las Palmas de Gran Canaria, 1995) llega al Metropole en bicicleta y se confunde con el paisaje urbano hasta que asoma por las instalaciones de su club y le llueven las felicitaciones y loas. Y él, que es un héroe de carne y hueso, hace de la excelencia normalidad y presta su medalla a todo el que la quiera tocar o colgársela. En su pequeño paréntesis antes de volver a la alta competición, este miércoles vuela a Madrid para retomar una disciplina espartana, atiende a CANARIAS7 con esa sencillez que jamás perdió. Historial y éxitos tiene como para haber elegido otro camino. Pero no. Nico se enorgullece de ser «el de siempre». En realidad eso le hace más grande.

-¿Cómo va esa resaca de Doha, con medalla para la historia y, de regalo añadido, pasaporte directo para París 2024?

-El objetivo principal era conseguir la clasificación olímpica. Yo me mudé el año pasado a Madrid, concretamente el 15 de mayo, a preparar, con mi compañero Adrián, este proyecto. Nos quería el seleccionador allí para entrenar día sí y día también para entrenar la pareja de la sincro y con vistas, primero, al Mundial de Fukuoka (Japón) del año pasado, en el que nos quedamos a muy poquito de alcanzar la plaza. Y luego, si no era posible, estaba la última oportunidad en Doha. Y en Doha la medalla fue un extra una vez logrado lo que queríamos.

-Doha era la última oportunidad para París 2024. ¿Presión añadida entonces?

-Doha era un todo o nada. Todo lo que habías trabajado podía tener su resultado o, de lo contrario, espérate cuatro años más, que, en mi caso no podría ser...

-¿Y cómo manejó esa responsabilidad, esa encrucijada?

-Esa presión la llevas incorporada, pero es muy díficil de sobrellevar. Tanto Adri como yo éramos muy conscientes de todo los que nos jugábamos en el último salto. Dependíamos de nosotros y había que hacerlo bien. Y, probablemente, en la cabeza de cada uno sabíamos que era el salto más importante de nuestras vidas. Era un ahora o nunca.

-Y salió bien...

-Sí. Muy especial todo. Para mí y para él, que serán sus primeros Juegos Olímpicos.

-¿Tokio 2020 le dejó una espinita que ahora puede sacarse en París?

-En Tokio me quedé muy cerquita de pasar a las semis, por 0,50 puntos. Y eso lo tengo ahí. Solo con estar en París creo que me saco la espinita porque vamos a la fase final directamente, estamos entre las ocho mejores parejas del mundo, y ya eres, mínimo, diploma olímpico...

-Pero con eso no se va a conformar..

-Para nada. Vamos a ir con todo. Ya estamos hablando de estrategia, a ver si aumentamos la dificultad de la serie. Los chinos y los británicos están en otra liga. A los británicos les ganamos ahora en Doha porque fallaron. Son humanos y pueden fallar. Pero es verdad que en las otras seis parejas todo puede pasar. Va a ganar el que mejor lo haga sin depender de otra cosa. Esa lucha por el tercer puesto va a ser preciosa.

-¿Se visualiza en el podio?

-Ufff... Palabras mayores eso. Estar en unos Juegos es lo máximo. Puedes ser campeón, sí. Pero pisar esa tarima, lo que se siente... En Tokio lo experimenté y supe que quería volver a vivirlo, por eso aguanté un ciclo más. Disfrutaré, competiré y lo que quiero es demostrar lo que sé hacer. Será un lujo dar el máximo, valga para medalla o para ser el último. Para dar el máximo es lo que quiero

-Y será el 2 de agosto.

-En toda nuestra planificación hasta esa fecha está llegar en el mejor pico a ese día.

-¿De aquí a esa fecha qué le aguarda?

-Una maratón. En dos semanas me voy a Canadá, a Montreal, con la primera etapa de la Copa del Mundo. Después, en marzo, viene la segunda etapa. Y si estas dos etapas salen bien, clasificas para la Superfinal de la Copa del Mundo en abril y en China. En mayo solo afrontamos competiciones nacionales. En junio, el Campeonato de Europa, el test previo a los Juegos para ajustar cosillas y, ya luego, París.

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-¿Necesita el cuerpo esa adrenalina continua de las competiciones con el telón olímpico de fondo?

-Necesitas llegar en forma y la única manera es probándote en competiciones. Y que te salgan bien las competiciones, no te asegura nada. Pero sí, ese calendario es fundamental para todo lo que queremos probar y analizar de cara a París.

-Con Adri, hasta el 2 de agosto, será un dos en uno.

-Vivimos juntos y ahora, mucho más.

-¿Cómo se cultiva esa compatibilidad que tiene que ser perfecta?

-Nos llevamos muy bien porque somos muy independientes los dos. Lo compartimos todo. De nueve a cinco estamos en la piscina y el resto del día, descansamos. Pero respetamos nuestro espacio, no nos agobiamos. Fuera de la piscina nos damos aire, evitamos la erosión.

-En Doha dieron visibilidad a una disciplina tan sacrificada como poco publicitada. ¿Es un orgullo añadido?

-Sí porque para los que vienen detrás va a ser muy bueno a nivel de sensibilidad, inversiones y atención. A mí, para lo que me queda, me va a repercutir muy poco. Pero me emociona haber podido aportar mi granito de arena por mi deporte. No puedo expresarlo con palabras. Son demasiados sentimientos acumulados.

-Más allá de las cámaras, los flashes y la fama, ese cariño que le dan en el Metropole cada vez que le ven se nota que le llega al corazón. ¿Cómo le emociona ese reconocimiento en su casa?

-Soy muy conocido aquí dentro a pesar de no estar entrenando en casa y recibir este apoyo de la gente, que me ve de tarde en tarde, me gusta. Que los niños te tengan como referente... No se puede pedir más.

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