Samuel Carmona, en pose reflexiva durante la entrevista. / fotos: arcadio suárez

«Ni lo dudo: voy a ser campeón del mundo»

Samuel Carmona, seguro de que el próximo 3 de diciembre se proclamará nuevo monarca del peso mosca en Arizona

Ignacio S. Acedo
IGNACIO S. ACEDO Las Palmas de Gran Canaria

Vive días tranquilos Samuel Carmona (Las Palmas de Gran Canaria, 1996) en puertas de disputar, nada más y nada menos, que el título mundial del peso mosca de la WBC. Será el próximo 3 de diciembre en Arizona (Estados Unidos) y ya tiene las maletas hechas porque el viaje a América es inmediato, en unos días. Hasta que coja el avión, El Patriarca mantiene sus rutinas de entrenamiento y recibe en La Isleta, su barrio de toda la vida y en el que callejea a diario, el apoyo de la gente. Se le ve absolutamente convencido de que va a ganar. «Nadie sabe lo que me ha costado llegar hasta aquí como para dejar escapar esta oportunidad», razona con el orgullo gitano del que siempre ha presumido.

-¿Cómo está viviendo la cuenta atrás de lo que le viene en camino con ese cinturón mundial en juego?

-Estoy bien, centrado y muy responsabilizado por una pelea que supone lo máximo para mí. No me siento nervioso. Vivo el día a día metido en mi trabajo de entrenamiento y en estar en la mejor condición posible. Voy a llegar a tope a la pelea y eso me da mucha confianza, me tranquiliza.

-Enfrente, Rey Martínez...

-Es un campeón del mundo. Con eso ya está dicho todo. Pero, como siempre he hecho, estoy muy centrado en lo mío, en desarrollar la estrategia que Carlos Formento me ha trasladado. Además, en lo que respecta al peso, vamos perfectamente. Llevamos muchos meses pensando en este momento. No es una preparación de ahora. Viene de lejos. Por eso estoy tranquilo, porque sé que saltaré al ring con todas las garantías.

-¿Hay algún aspecto del rival que le preocupe especialmente?

-Es muy buen boxeador en líneas generales. Pero, lo digo sin prepotencia, yo también soy un buen boxeador. No voy a tener complejos cuando llegue la hora de pelear. Si hago mi trabajo y tengo la inteligencia necesaria en los momentos puntuales, me veo con las mismas o más opciones que él.

-¿Qué tendrá que hacer para ganar?

-Sentirme feliz en el ring. Ahora soy feliz. Siempre dije que un boxeador feliz es un boxeador peligroso. Y yo voy a ser muy peligroso para el rival porque me encuentro en el mejor momento que recuerdo.

-S iendo a doce asaltos, ¿visualiza más componente físico que técnico?

-Voy preparado para todo. Puede pasar cualquier cosa porque, a este nivel, hay igualdad, nos conocemos bien... Me he mentalizado para poder responder ante cualquier situación.

-¿Se entrena igual para un cinturón mundial que para otra pelea?

-Yo pongo la misma intensidad en todo lo que hago. Es normal que esta pelea tenga un valor que no tienen nada que ver con otras. Pero, a la hora de prepararla, mantengo la ilusión, la intensidad, la constancia... Siempre he entendido el boxeo desde la entrega, desde el máximo sacrificio. Y ahora sigo con las mismas rutinas. Es lógico que tenga un poco más de ganas porque no todos los días se puede optar a lo que haré el 3 de diciembre. Pero hace seis meses sudaba lo mismo en el gimnasio que ahora.

-Lo que queda por delante en su agenda de trabajo será de riesgos mínimos para evitar lesiones.

-Ya terminamos con los sparring y me dedico a cumplir con lo que ha planificado Carlos Formento. Quedan varios días por delante pero lo tenemos todo perfectamente pautado en el día a día.

- Controlado el cuerpo, también resalta el aspecto mental.

-Es fundamental estar bien de cabeza para poder, luego, explotar el aspecto físico. Tengo unas ensaciones perfectas para pelear, pero también siento que disfruto de una madurez que me va a permitir superar momentos malos si se dan y aprovechar la más mínima opción para atacar y ganar.

-Diploma olímpico, campeón intercontinental y nacional... Pese a su historial exitoso, ¿esta es su pelea?

-Sin duda. Cumplí mi sueño de ser olímpico. Cumplí mi sueño de ser profesional y ganar títulos. Y ahora me queda por cumplir el sueño de todos los sueños que es ser campeón mundial. Y lo conseguiré.

-¿Tiene presentes sus inicios en el boxeo y cuando apostó todo en su vida al ring?

-Siempre tengo presente de donde vengo, mis raíces. Eso me ayuda a valorar todo lo que he podido conseguir. Es cierto que desde niño supe que lo único que quería hacer en la vida era boxear y dedicarme a este deporte. Ahora más que nunca recuerdo de la manera en la que empecé a entrenar en el gimnasio que tenía Carlos Formento en La Isleta. Fue mi inicio y hasta hoy. No me puedo quejar...

-Velada televisada con audiencia en los cinco continentes, miles de espectadores en directo, lo máximo en juego, Estados Unidos... ¿Cómo asimila toda esa presión?

-No me impresiona porque llevo muchísimo tiempo en el boxeo y he estado en lugares importantes, en los que había presión y supe responder bien. Sé a lo que voy. Además, ya conozco Estados Unidos. Participar en este evento me produce motivación, honor, ganas de mostrar lo mejor de mí.

-¿Tiene pensado algún guiño a Canarias en la equipación o posible celebración?

-Por supuesto. Como siempre he hecho. Mi tierra la llevo a todos los sitios a los que voy.

-Le han arropado desde el Cabildo de Gran Canaria y el ayuntamiento capitalino. ¿Ese reconocimiento le da más fuerzas?

-Desde luego. Que las autoridades del deporte en Gran Canaria me hayan mostrado tanto cariño y sensibilidad es algo que me aporta muchísimo. A todos les agradezco de corazón su tiempo y el gesto de demostrarme que están conmigo. El consejero de Deportes, el alcalde, el concejal de Deportes... No puedo pedir más.

-¿Qué le dice su gente?

-Todos me trasladan su orgullo de verme donde me van a ver porque saben lo que me ha costado llegar. Me dicen que es una locura que pueda ser campeón del mundo, que esté a una pelea de hacer historia de esta manera.

-¿Y qué les responde?

-Que voy a ganar, que voy a traer a Gran Canaria, a Canarias y a España este título.

-Con ese optimismo, ¿cómo ve el día después de la pelea?

-Seguro que muy feliz por haber logrado algo tan grande. Felicitará a mi entrenador, a mi mánager, a todo el equipo que me rodea porque esto no es mérito mío solo. Es un trabajo de mucha gente.

-¿En qué le cambiaría la vida si se proclama monarca mundial del peso mosca?

-Tendría una bolsa económica importante que me ayudaría muchísimo y, además, me obligaría a la defensa, por lo que eso me aseguraría peleas y, probablemente, en Estados Unidos. Sería entrar en una nueva dimensión. Sin duda, pienso que en pocas semanas puedo estar disfrutando de una situación privilegiada, tanto a nivel deportivo como personal. Pero me lo he ganado. Voy a pelear por méritos propios y voy a ganar, también, por mis merecimientos.

-Entonces, tenemos campeón del mundo grancanario en camino...

-Pueden contar con eso. Con que voy a cumplir mi sueño desde que era niño. Ni lo dudo: voy a ser campeón del mundo. Lo digo con total seguridad porque sé que es mi momento y que regresaré a casa con ese cinturón de la WBC.