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Doncic celebra la victoria de Eslovenia ante Argentina en baloncesto. ARIS MESSINIS (Afp)
Tokio 2020 | Análisis: El milagro olímpico de Eslovenia
Tokio 2020 | Análisis

El milagro olímpico de Eslovenia

Con solo dos millones de habitantes, el país balcánico produce estrellas y asombra en Tokio

PABLO LODEIRO

MADRID

Lunes, 26 de julio 2021, 23:10

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Que Eslovenia es una de las fábricas deportivas más misteriosas y exitosas de los últimos años es más que una realidad, un fenómeno de difícil explicación en la superficie, pero con un interior lleno de claves que lo definen. El país balcánico de poco más de dos millones de habitantes ha visto ondear su bandera en varios de los podios más exigentes del planeta y ha generado estrellas sin parangón, pero ha sido en los Juegos Olímpicos cuando ha roto todos los límites esperados.

Eslovenia es actualmente el país de más de un millón de habitantes que mayor porcentaje de olímpicos tiene por ciudadano de Europa. Su delegación en Japón está conformada por 53 atletas por los 2,081 millones de personas que habitan en la región, tan eslava como mediterránea. Un 0,0025% de olímpicos para un país que, en clave geopolítica, ni siquiera existía hace 30 años es un acontecimiento que puede tildarse de milagro. Las medallas y las exhibiciones no han tardado en llegar en Tokio: Luka Doncic consiguió la segunda máxima anotación de la historia de los Juegos en baloncesto (48 puntos) en su debut contra Argentina; Tadej Pogacar se hizo con el bronce en la prueba de ciclismo; y Benjamin Savsek arrasó en el piragüismo en aguas bravas alcanzando el oro y sacándole tres segundo a la plata. Islas que comienzan a formar un exitoso archipiélago deportivo para Eslovenia.

Desde que era una región de la ya extinta Yugoslavia e incluso cuando solo era una república satélite de la URSS, la nación siempre ha presumido de relevantes deportistas, sobre todo en la categoría individual y en los Juegos de Invierno ya que, como ellos mismo reconocen, la variante colectiva del deporte siempre ha estado liderada por Croacia y Serbia en la zona balcánica. Los gimnastas Leon Stukelj y Miro Cerar fueron medallistas en la década de los 20 y de los 60 respectivamente e Ivo Daneo fue el capitán que levantó el Mundial de baloncesto con la mítica selección yugoslava en 1970. Además, Tina Maze es una de las mejores esquiadoras de las últimas décadas con dos medallas de oro y cuatro títulos mundiales en su haber. Pero todos ellos, pese al mérito, parecían casos aislados y no parte de la amplia corriente de éxito actual. Una que, como todo, tuvo un señalado comienzo.

Fue la selección de baloncesto eslovena la que marcó un punto y aparte. Contra todo pronóstico, se proclamaron campeones en el Eurobasket de 2017 sin perder un partido y endosando sonadas palizas a equipos como Francia (95-78 en la fase de grupos) o España (92-72 en las semifinales). Esa irrepetible generación estaba liderada Goran Dragic, Klemen Prepelic y por un jovencísimo Luka Doncic que ya daba pistas del gran futuro que le aguardaba. Tras vencer a Serbia en la final y completar la gesta, Eslovenia comenzó a verse con suspicacia e ilusión por los aficionados de todo el planeta.

Veintiuna medallas olímpicas

Si se observan las grandes competiciones del planeta, un esloveno aparece en la fotografía. Luka Doncic es uno de los mejores jugadores de la NBA y clasificó a su selección para los Juegos con un preolímpico mesiánico y ya nadie le descarta para que lleve a los suyos hasta el podio; los maillots de las grandes pruebas de ciclismo, como el Tour de Francia o la Vuelta a España, suelen ser propiedad de la nacionalidad, con nombres dominantes como los de Primoz Roglic o Tadej Pogacar. Incluso a este último, que acaba de ganar su segundo Tour consecutivo con tan solo 22 años, el mítico Eddy Merckx le cedió el título de 'El caníbal' tras su último triunfo en París. Jan Oblak es el portero del Atlético de Madrid, campeón de la última Liga, y Anze Kopitar es uno de los jugadores más emblemáticos de la NHL, la liga de hockey hielo americano. Ahora sus 53 héroes olímpicos recogen el testigo de esta tendencia.

Desde su fundación como país, Eslovenia ha ganado 19 medallas en los Juegos, un número que se ha ido hasta las 21 en estas primeras jornadas de los Juegos. Para explicar la cifra, sus instituciones se han basado en una estadística: el deporte en el país es una costumbre generalizada, tanto que el 64% de sus habitantes lo practican habitualmente, la tasa más alta de Europa. Además, la diversidad de sus biomas y climas (suave por el Mediterráneo y extremo en las montañas del este) y su situación geográfica permiten la práctica y la especialización en diversos deportes.

Pero seguramente sea su alto nivel de vida la columna principal que explica este fenómeno. Según datos del gobierno eslavo, en 2019 era la nación emergente de un estado comunista que más renta per cápita tenía, unas cifras que sus dirigentes han redirigido para fomentar el deporte en las escuelas, desde la base, donde se forjan los campeones. El éxito deportivo da prestigio y Eslovenia, en eso, goza de excelsa salud. Tokio está siendo la consagración.

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