Collin Morikawa. / Yoshihiro Iwamo (Afp)

Tokio 2020 | Golf El mundo contra Collin Morikawa

La ausencia por covid de Jon Rahm otorga un inesperado protagonismo al ganador del Open Británico, que aspira a conseguir en Kasumigaseki un nuevo éxito para su ya impresionante palmarés

MIGUEL ÁNGEL BARBERO

Hasta el pasado domingo el segundo oro olímpico de la era moderna en golf tenía un claro candidato. Jon Rahm, número uno del ranking mundial, lo tenía tan claro que pocos dudaban de ese favoritismo. Sin embargo, de nuevo la covid se interpuso en los planes del vizcaíno y dio al traste con su sueño olímpico y con las esperanzas de medalla de toda España. Ahora la próxima cita olímpica de París es su nuevo objetivo a largo plazo, pero la revolución causada por su ausencia tokiota ha deparado un nuevo torneo en el que Collin Morikawa es ahora el foco de todas las miradas.

Después de su exhibición en el pasado Open Británico y del palmarés que ya exhibe a sus 24 años (las comparaciones con Tiger Woods en su caso no son odiosas), llegaba a Kasumigaseki un tanto tapado, en parte por el protagonismo que había adquirido Rahm y también por el potencial de su propio equipo, Estados Unidos, el único con cuatro golfistas clasificados (le acompañan Justin Thomas, Xander Schauffele y Patrick Reed). Pero ahora que se ve como el jugador con el puesto mas alto de la lista (es el tercero del planeta, por detrás de los ausentes Rahm y Dustin Johnson), seguro que dará un paso adelante en esta competición que poco tiene que ver con las demás.

Cuando el californiano de raíces niponas mete la directa es imparable y solo necesita mentalizarse de que este es su torneo para que el resto tengan que rendirle pleitesía. Y más cuando esta semana el elenco de competidores es tan peculiar. Por un lado, las normas clasificatorias del COI tendentes a que haya participantes del mayor número de países y de todos los continentes hace que la lista de aspirantes se reduzca mucho, por la diferencia de nivel de las estrellas con el resto. Así, junto a figuras como Paul Casey, Tommy Fleetwood o Viktor Hovland, aparecen deportistas desconocidos como el checo Ondrej Lieser, el chileno Mito Pereira o el chino Yechun Yuan. De hecho, 31 de los 60 inscritos están más allá del número 100 del ranking y, al no haber corte, solo los más poderosos podrán mantener un alto nivel durante los cuatro días.

Entre ellos figurará previsiblemente el favorito de la afición local, Hideki Matsuyama, que quiere refrendar ante sus paisanos el gran éxito que cosechó al ganar la chaqueta verde en Augusta. Aunque es cierto que no ha vuelto a acercarse a ese nivel en todo el curso, tiene opciones en un campo clásico como este, flanqueado por árboles y cuidado con mimo al igual que el escenario de su gran éxito. Es un diseño noble que devuelve en resultados la excelencia con que se le trata.

Quizá el gran tapado pueda ser Rory McIlroy, que ha hecho un aparte en el dilema político que le llevó a renunciar a jugar en Río 2016 (no sabía si representar a Gran Bretaña o a Irlanda) con tal de sumar un metal a los cuatro 'majors' que ya lucen en su palmarés. Aunque competirá por la isla del trébol, ha dejado claro que su presencia es importante para seguir promocionando los valores del golf. Sabido es que el norirlandés juega por impulsos y que necesita un punto extra de concentración para sacar todo su potencial. Los aros olímpicos pueden ser esa motivación extra.

España, a la expectativa

Por lo que respecta a las aspiraciones españolas, han quedado cercenadas por la baja de Rahm, aunque Adri Arnaus sigue con la moral alta. «Obviamente, la ausencia de Jon es un palo muy grande, pero tanto Jorge como yo venimos con las expectativas muy altas a jugar un gran golf. Sé que tendremos nuestras opciones para ganar las medallas». Jorge Campillo, recién llegado a la sede después de realizarse tres test contrarreloj y cruzarse el planeta en un tiempo récord, no ha tenido tiempo ni de reconocer el campo. No obstante, el extremeño reconoce que ni el cansancio ni la ausencia de preparación serán óbice para que «puedan salir las cosas bien». «Aunque seré el menos preparado de todos porque la sustitución me pilló de vacaciones, espero recuperar las sensaciones del pasado British, donde me encontré muy a gusto. Además, esto es golf y ya sabemos que aquí puede pasar de todo», sentencia.