Nikoloz Sherazadishvili llora tras perder ante Davlat Bobonov / Efe

Tokio 2020 | Judo Decepción para Niko Shera en la cuna del judo

Se queda fuera de la lucha por las medallas tras una decisión polémica en el primero de los combates de la repesca por el bronce

EMILIO V. ESCUDERO Enviado especial a Tokio

Era una de las mayores esperanzas de medalla España en estos Juegos y, quizá por eso, la decepción por la eliminación de Niko Shera es mayor. El judoca, doble campeón del mundo, se quedó sin opciones de luchar ni siquiera por el bronce tras perder ante el uzbeco Bobonov en un combate muy duro que se resolvió de forma polémica en el Nippon Budokan.

El camino hasta la repesca había sido empinado. Más de lo que se podía barruntar el propio Niko, reciente campeón del mundo y máximo favorito para la prueba. Le costó mucho el estreno, que solo pudo solventar en el tiempo añadido con un waza-ari postrero ante el mongol Gantulga. La presión, esa que se ha llevado por delante a estrellas como Osaka o Biles estos días en Tokio, le jugó una mala pasada al español, que sufrió también en el siguiente duelo. Esta vez, el sueco Nyman alargó aún más ese desenlace, pues volvió a irse el combate larguísimo y, de nuevo, en la técnica de oro, Shera tuvo más calma. Un Ippon cuando se llevaban 3:25 de tiempo añadido le abrió las puertas de cuartos. La medalla parecía posible.

Esperaba el ruso Igolnikov. Un tipo con cara de pocos amigos que metía miedo ya antes de salir al tatami. Debe ser que Shera está acostumbrado a este tipo de rivales, porque su rostro de niño no se inmutó. Serio el rubio y con los ojos azules clavados en su adversario. No encontraba la manera de meterle mano, incapaz de alcanzar un buen agarre para llevar a cabo algún intento de llave. Iba pasando el tiempo con el marcador inalterado cuando a falta de cinco segundos Niko se lanzó. Intentó un waza-ari que estuvo a punto de salirle y, cuando pensaba que no quedaba tiempo, cuando solo quedaba un segundo en el reloj, se le hizo de noche.

Saltó el ruso a por él como un poseso en cuanto vio una puerta abierta. Le atrapó con sus brazos y apretó con fuerza. Tanta, que el español no pudo ni resistirse. Ippon por estrangulamiento que dejó a Shera KO. Pero literal. Se quedó inerte sobre el tatami, inconsciente. Con los ojos abiertos y la mirada perdida. Fueron unos segundos de tensión hasta que salieron a auxiliarle.

Se marchó abrazado a su entrenador, pero ya recuperado. Pensando en un bronce que salió a pelear con rabia acumulada. Pisó fuerte en el tatami Shera. Esta vez sí. Tratando de convencerse a sí mismo. Buscando la motivación necesaria para pelear por un trofeo que para él parecía menor.

Fue un duelo más dinámico que los anteriores, pero con el mismo resultado. Ningún punto en el tiempo reglamentario. Habría que pelear en el añadido. Fueron subiendo los decibelios en la grada, llena de técnicos y voluntarios. El judo, deporte nacional en Japón, atrajo a muchos de ellos, emocionados por lo que veían. Una lucha de poder a poder que terminó de la peor manera para el español.

Tras varias acometidas, en una de ellas, ambos judocas terminaron por el suelo. Niko pensaba que había cazado un waza-ari. El uzbeco, también. Al final, los árbitros solo apreciaron el punto de Bobonov, para incredulidad del español. Se llevaba las manos a la cabeza Shera, impotente. Miraba en su rincón a Quino Ruiz, que tampoco lo creía. Una decisión polémica que le deja sin luchar por el bronce y a España sin una nueva medalla.