Teresa Portela celebra la medalla de plata en el K1 200. / EP

Entrevista a Teresa Portela

«Lo sencillo hubiera sido rendirme, pero yo solo pensaba en seguir intentándolo»

La medalla de plata lograda por la piragüista gallega en el K1 200 cuando encaraba la recta final de su carrera es un premio a la constancia

EMILIO V. ESCUDERO Enviado especial a Tokio

Lleva todo el día atendiendo compromisos, pero Teresa Portela aún guarda una sonrisa para recibir a este medio en la Villa Olímpica. Allí, con la medalla de plata conquistada en el K1 200, reflexiona sobre lo que acaba de vivir en Tokio. Un éxito que llevaba buscando veinte años y que le ha llegado, por fin, cuando encaraba la recta final de su carrera. Premio a la constancia para ella, que sigue en una nube horas después de haberse bajado del podio.

-Después de tantos años esperando, ya sabrá dónde va a ir esa medalla.

Pues no me va a creer, pero no lo pensé aún. Tantos años y nunca lo pensé (se ríe). A ver, tengo mis medallas en una vitrina, pero esta creo que tendrá que tener un espacio especial. Ya lo pensaremos… (dice mientras la acaricia).

-Hace 30 años que se subió por primera vez a una piragua, ¿se acuerda de aquel día?

Sí que cuando me clasifiqué para estos Juegos lo pensé. Me acordé de aquella niña que con nueve años se subió a una piragua con el único interés de pasarlo bien y aprender junto a sus amigos en la playa. No imaginaba entonces que iba a terminar así 30 años después. Que iba a tener una carrera tan larga y con tantas medallas. En especial con esta que tanto he perseguido.

-¿Hay algo de esa niña aún?

La verdad que la ilusión con la que me subo a la piragua cada día para entrenar es la misma que entonces. Una niña que empieza a hacer deporte tiene que pasarlo bien y ahora mismo yo lo hago. No es que todos los días sean un disfrute ¿eh?, pero sí que en general lo sigue siendo. Hay días muy difíciles, muy duros, pero me siento afortunada porque hago algo que me gusta y con lo que disfruto. Si no fuera así, no lo seguiría haciendo. Es un trabajo duro a veces, pero que tiene recompensa. Tarde o temprano las recompensas llegan y hoy es uno de esos días.

-Menuda fiesta le espera en Aldán...

No sé, no lo pensé. La verdad es que yo no necesito fiestas ni nada extraordinario. A mí me vale con todo el cariño que estoy recibiendo de la gente que me quiere. Como muchos deportistas que cuando llegué aquí o antes de venir me decían que estos tenían que ser mis Juegos. Que si alguien tenía que sacar medalla tenía que ser yo...

-¿Quiénes le dijeron eso?

Pues Javier Gómez Noya, por ejemplo. O Saúl Craviotto. Atletas grandísimos cuyas palabras me llegan al corazón. Me pone los pelos de punta recordar sus palabras, pero también los mensajes de la gente que vivió hoy la medalla. Eso es un premio increíble y eso es ya una fiesta en sí mismo.

Sacrificios

-La gente solo ve la medalla, ¿pero qué hay detrás?

Eso es normal. La gente no sabe lo que hay detrás, pero tu entorno sí lo sabe. Por eso mi marido y mi familia lo valoran como lo valoran y estaban hoy como estaban. Son ellos los que conocen esos sacrificios…

-¿A qué se refiere?

Te pierdes cosas, pero si miro hacia atrás creo que siempre hice lo que tenía que hacer. Este año, por ejemplo, me perdí la comunión de mi ahijado. No pude ir y me dolió mucho. Lo sentí en el alma y ahora solo pienso en que a la vuelta tendré muchas ganas de poder estar con él. Si hago balance creo que fui muy feliz en mi vida. En mi infancia disfruté como cualquier otro niño y luego puede que me perdiera alguna fiesta con mis amigas, pero a mí lo que me más me llenaba era levantarme e ir a entrenar. Creo que el haber dedicado mi vida a luchar por un sueño es algo que me ha merecido la pena.

-¿Qué capricho se va a dar cuando vuelva a España?

Dormir. Necesito descansar. Es lo único en lo que pienso. Han sido meses de mucha tensión y estos días también. Necesito llegar a mi casa, apagar el teléfono y estar con mi hija Naira. No me hace falta nada más. Estar con ella y disfrutarla. Y no despertarme por las mañanas para entrenar… (se ríe).

-¿Es siempre tan sencilla en todo?

Mi vida es así. En mi piragua, por ejemplo, tengo tres piezas de un puzle que tenían que encajar para que yo estuviera bien. En una pone David, en la otra Naira y en la otra Tery (como la conocen en casa). Yo sabía que si esas tres piezas encajaban perfectamente, todo se daría bien, por eso las llevaba siempre encima. En los Juegos y en mi día a día. Ese puzle me ha acompañado durante todos estos meses y en él pone una frase que me ha marcado ('Eres la dueña de tu destino'). Una frase que es verdad, porque creo que si sueñas las cosas y las persigues con trabajo, todo acaba llegando. Hoy esas piezas tenían que encajar y creo que ha sido así.

-¿Quién está mas contento, su marido o usted?

(Se ríe). Estaba como loco. Bueno, sigue estando como loco. Mi marido fue deportista también, estuvo en dos Juegos Olímpicos y sabe bien lo que es esto. Quizá por eso, porque conoce lo difícil que es ir a unos y lo difícil que es subir al podio estaba tan contento hoy. Sabía cuál era mi sueño y él lo ha vivido más que yo incluso. Estaba muy nervioso porque sabía que todo tenía que salir perfecto justo hoy a la hora fijada. 38 segundos a las 9:37 de Tokio del día 3 de agosto. Una hora y una fecha en la que llevamos tiempo pensando. Es muy difícil que se dé todo y no fallar. De ahi esos nervios y esa tensión que hemos liberado cuando he cruzado la meta.

-¿Sabía que era plata cuando llegó?

Yo lo tenía claro, pero cuando miré la pantalla y vi que no salía mi nombre… Fueron unos segundos, pero enseguida ya vi que era segunda y pegué un grito de rabia que me dejé la garganta.

-¿En quién ha pensado?

Pensé en todos y en nadie en particular. En mi familia y en mi hija Naira. En David y en Daniel (su entrenador), que esto es mucha parte de ellos. Pensé en que por fin era mía, aunque aún no me lo creo. La tengo aquí al lado y la toco de vez en cuando para saber que es de verdad. Que por fin estoy viviendo este momento.

-¿Y Naira qué le ha dicho?

Mire, es la primera vez que estoy tanto tiempo sin ella y sabía que iba a ser duro. De no haber habido una pandemia, hubiera venido, como viene siempre a mis competiciones. Para mí es fundamental conciliar aunque a veces es difícil. Es importante disfrutar de mi familia mientras trabajo. Por eso, estoy feliz de llevar a casa esa medalla. Pude hablar con ella y estaba muy contenta. Antes de venir me había dicho que quería que ganara una medalla, yo solo pensaba que que tenía que conseguirla.

Recompensa

-¿Ha merecido la pena tanto esfuerzo?

Claro. Merece la pena y mucho. Todos estos años que llevo dedicada al piragüismo eran para esto. Sabía que podía llegar o no, y aunque no lo hubiese hecho, le diría lo mismo. Para mí es importante la satisfacción de intentarlo. Lo sencillo hubiera sido rendirme a la primera o a la segunda, pero yo solo pensaba en seguir intentándolo. Si salía, genial, si no, pues al menos lo habría luchado. Si uno no es valiente, las cosas no van a ocurrir. Por eso, estar en seis Juegos Olímpicos ya era algo que recompensaba ese esfuerzo, pero tener esta medalla, lo recompensa mucho más.

-¿Pensó alguna vez en dejarlo?

Momentos de decepción hay muchos. Momentos en los que sientes que das mucho y que el resultado no te acompaña. Esos días duros o de agotamiento no son fáciles y en un momento dado tu cabeza puede flaquear. Pero yo sabía que si seguía, saldría algo bueno.

-Entonces, dejarlo ahora tan cerca de París 2024…

La verdad que está a la vuelta de la esquina, aunque ahora lo único que quiero es desconectar. Es cierto que no queda mucho y estoy disfrutando como nunca. Por eso quiero seguir entrenando y estar entre las mejores. No descarto seguir hasta París, porque yo no me guío por la edad. Lo que me guía es el cronómetro y si tengo ganas, estoy motivada y los tiempos me acompañanan, pues adelante siempre. Además, esta medalla me hace estar más motivada incluso.