Ona Carbonell

«Al mes y medio de parir ya estaba entrenando»

Además de intentar llegar a sus terceros Juegos, quería poner sobre la mesa la problemática de la conciliación familiar

ÁLEX M. FRANQUET

Ona Carbonell ha recorrido un largo camino hasta llegar a Tokio. Ha trabajado duro, como nunca. Fue madre hace apenas un año. Nada más dar a luz empezó a entrenar otra vez. Además de intentar llegar a sus terceros Juegos, quería poner sobre la mesa la problemática de la conciliación familiar. Ella ha tenido todas las ventajas. Hasta un preparador físico personal y un equipo de trabajo a su servicio. Pero sabe que no todas las madres pueden tener las mismas facilidades para conciliar la maternidad con el trabajo. A ella, por ejemplo, no le han permitido dar pecho a su hijo Kai durante estos Juegos. No la permitían abandonar la burbuja de la selección para amamantar a su hijo Kai. O sea, que su marido y el bebé se han tenido que quedar en España. Y Carbonell lo ha denunciado. «Pese a la aparición de algunas noticias que sugerían la posibilidad de que los deportistas pudiéramos viajar a los Juegos acompañados de nuestros hijos lactantes o de corta edad, hemos sido informados por las entidades organizadoras de unas medidas sumamente drásticas que imposibilitan esta opción para mí».

El problema de la medallista de natación sincronizada es que no sabe si su hijo se readaptará a la lactancia materna cuando ella regrese de Japón y vuelva a Barcelona dentro de unos 15 días. Las pruebas de natación sincronizada acaban el 7 de agosto. Hasta entonces, Kai tendrá que recibir los biberones por parte de su padre

- El año previo que usted lleva no ha sido convencional, porque hace menos de un año que usted fue madre ¿Cómo llega a estos Juegos?

-¡Muy cansada! Llego con las últimas fuerzas que me quedan. Ha sido muy duro llegar aquí pero, a su vez, estoy muy ilusionada.

- Además de entrenar para unos Juegos, ha tenido un hijo, y ha estado un tiempo sin competir.

- Sí, pero de alguna manera la última competición que yo hice es la misma que mis compañeras. En verdad, no desaparecí demasiado del mapa. Acabé el Mundial de Corea, me quedé embarazada, tuve el bebé y ha pasado un año. No paré demasiado pero, claro, tener un hijo me ha cambiado la vida. Ha sido lo más bonito que me ha pasado nunca. He creado una familia. En este sentido, me ha cambiado mucho la vida y estoy tan contenta…

-Físicamente debe haber sido duro.

- Claro. Cuando estaba a punto de dar a luz, nuestra seleccionadora, Mayuko Fujiki, me dijo que ella creía que podría llegar a los Juegos de Tokio, que se habían aplazado. Mi reacción fue: ¡pero qué dices Mayu, si todavía ni he parido! Me contestó: 'si lo hacemos bien, puedes llegar'. Es gracias a ella que estoy ahora aquí. Si tu entrenador no te apoya, es imposible para una madre hacer esta preparación, con un bebé tan pequeño.

-¿Y qué tuvo que hacer de diferente?

Me pusieron un preparador físico especial para mí. Yo parí y al mes y medio ya estaba entrenando. ¡Imagina! A nivel mental, a nivel emocional y pensando en la conciliación… ¡es casi imposible! Fue bastante difícil. Para cualquier deportista que es madre, ya es duro volver a la competición. Pero si, encima, vuelves tan pronto y el reto es competir en unos Juegos… Este reto es muy grande y con poco tiempo. Ha sido duro.

-Deduzco que su familia le ha apoyado mucho.

Mucho. Sin el apoyo de mi familia, de la seleccionadora Mayuko y de mi preparador físico, esto hubiera sido totalmente imposible. En todos los sentidos. Tanto emocional, mental como físico. Nos hemos roto la cabeza para hacer los mejores horarios para poder llegar a todo lo que tenía que hacer. Además, doy el pecho a mi hijo. Entonces, todo es muy complicado…

- Supongo que su ejemplo le gustaría que sirviera para otras deportistas.

Para mí, uno de los objetivos de volver a la competición, era para estar en unos terceros Juegos. Es un objetivo bonito de por sí, porque el equipo técnico y las nadadoras son muy buena gente. Es el equipo de trabajo más bueno en el que he trabajado. Pero, además, quería visibilizar esta situación. Tendría que ser normal y, para nada lo es. Quería intentar normalizar la maternidad. Muchas deportistas quieren crear una familia y hacer un parón en su carrera. No lo hacen por miedo. Quería dar a conocer esto.

-¿Son sus últimos Juegos?

-Sí. Nunca digas nunca, pero muy seguramente que sí lo serán.

-Serán más especiales, entonces.

Para mí tienen muchas cosas especiales. Son mis primeros Juegos como madre. ¡Mi hijo cumplirá un año estando yo en Japón! Me tendré que separar de él 20 días. No habrá público en las gradas, porque seguimos en esta pandemia. Y seguramente serán mis últimos Juegos. Todo será especial.

-¿Y retirarse de la natación? ¿Aún no?

-A otros Juegos veo difícil volver. Faltaría mucho. Mi último objetivo será ir al Mundial de Natación del año que viene. Después de todo el trabajo que he hecho, poniéndome en forma, quiero aprovechar la tirada. El Mundial se disputa en Japón también.

-Y en estos Juegos, con un equipo tan joven como el de España, es difícil pensar en medallas.

-Nuestro objetivo no son las medallas. Nuestro objetivo es dar nuestra mejor versión, que es lo que está en nuestras manos. Hay muchos factores que no podemos controlar. De todo el equipo, solamente Mayu y yo hemos estado antes en unos Juegos. Ninguna otra nadadora ha estado. Somos un equipo muy joven. Para todas ellas, estos Juegos son un aprendizaje. Han de coger confianza y experiencia.

-Usted las ayuda, por su experiencia.

Hago todo lo que puedo. He hecho también mucho de mamá, pero intento ayudar a las compañeras a nivel mental. También en el aspecto técnico y físico, con consejos.

-¿Qué futuro tienen?

-Les auguro mucho futuro. Primero, a nivel intelectual, es un equipo muy top. Son todas unas cracks. Además, es un equipo muy humano. Y muy unido. Yo nunca había estado en un equipo tan unido. Hay mucho talento. Se portan muy bien y son muy jóvenes. De la mano de Mayu, creo que es un equipo que nos dará grandes éxitos en el futuro.

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