Lucas Eguibar. / Foto: Archivo | Vídeo: EP

Pekín 2022

Lucas Eguibar surfea olas de nieve en busca de la gloria olímpica

Campeón del mundo en snowboard cross el año pasado, aspira a coronarse con una medalla en sus terceros Juegos

PABLO M. DÍEZ Enviado especial a Zhangjiakou (China)

El 11 de enero de 2021, el donostiarra Lucas Eguibar se proclamó campeón del mundo de snowboard cross con una trepidante carrera sobre olas de nieve en la estación sueca de Idre Fjäll. Remontando desde la tercera posición, superó en los metros finales al favorito, el austriaco Alessandro Haemmerle, con un acelerón de vértigo que acabó con los dos cayendo al suelo nada más pisar la línea de meta. Un año después, Eguibar aspira a coronarse en el olimpo de este deporte en los Juegos de Pekín 2022. A partir de las 4:15 de la madrugada (11:15 de la mañana del jueves en China), el 'rider' vasco lucha por el oro olímpico en la pista Secret Garden del Parque de Nieve de Zhangjiakou, a 180 kilómetros al noroeste de la capital china. En este oasis de nieve artificial, cuya blancura resalta todavía más entre la sequedad marrón de los jóvenes bosques de alrededor, aguarda la gloria.

La última vez que Eguibar se deslizó con su tabla por aquí, a finales de noviembre del año pasado dentro de la clasificación de la Copa del Mundo, acabó en el puesto número 22. Una posición impropia de él que pretende corregir en estos Juegos. Como anticipo de su progresión, en diciembre escaló a la tercera plaza del podio en la prueba de la Copa del Mundo celebrada en Cervinia (Italia). Tras quedar quinto por una caída en la última cita de dicha Copa, que también tuvo lugar en Italia a finales de enero, Eguibar vuelve a China con la vista fija en un metal olímpico. «Obviamente, mi objetivo es ganar el oro. Otra medalla me haría feliz también, pero en el Mundial, en 2017, gané la medalla de plata y luego, en 2021, la de oro, y la diferencia ha sido abismal», explicaba en una reciente entrevista con el portal de noticias de los Juegos (Olympics.com).

A sus 27 años, este donostiarra es una de las principales opciones para España por su abultado palmarés desde que competía, y lo ganaba todo, en las categorías infantiles. En 2015 alzó la Copa del Mundo y en 2017, en Sierra Nevada, fue subcampeón individual del Mundial y también por equipos junto a Regino Hernández, bronce olímpico en Pieonchang 2018. Seguro que este le ha dado buenos consejos para que pueda repetir la gesta ahora en Pekín. Para Eguibar, son sus terceros Juegos después de Sochi 2014, donde acabó séptimo, y Pieonchang 2018, que finalizó en el puesto 33.

Segunda oportunidad

Dicen que a la tercera va la vencida. Pero enfrente tiene, además de Haemmerle, a difíciles contrincantes como el austriaco Jakob Dusek, el canadiense Eliot Grondin y el alemán Martin Noerl, que le han superado en las dos últimas pruebas. «Voy un poco como a ciegas porque vengo de una lesión de espalda. Realmente no sé cómo va a afectar, aunque estoy entrenando bastante bien últimamente. Pero vamos con expectativas de peso, con muchas ganas porque lo estoy haciendo bien ahora, aunque me falta mucho rodaje para poder llegar a mi tope», contó en esa misma charla con Olympics.com.

Si Lucas Eguibar se lleva alguna medalla de Pekín, quien la cantará con más emoción será su hermano mayor, Nico. Hace un año, así lo hizo en un vídeo grabado en casa que colgó en las redes sociales y donde retransmitió la frenética carrera en la que Lucas se proclamó campeón del mundo. Dicho vídeo no es solo un triunfo de Lucas, sino también de Nico, quien en 2013 sufrió un grave accidente de moto que le dejó secuelas cerebrales en el habla y la movilidad.

Desde entonces, ambos formaron equipo y se ayudaron mutuamente a superarse para salir adelante: uno avanzando hasta lo más alto en el mundo del snowboard y el otro esforzándose en su rehabilitación hasta conseguir valerse por sí mismo. Buena prueba de ello no es solo su ágil locución de la triunfal carrera de su hermano, sino que incluso puede viajar solo y se está sacando el título de buceo. En lugar de considerarlo una maldición, los dos Eguibar entendieron que aquel trágico accidente era en realidad una segunda oportunidad para aprovechar mejor la vida. Esa es la mentalidad que está permitiendo la recuperación de Nico y ha forjado a un campeón como Lucas, quien sueña con volver a lo más alto del podio como hace ahora un año. En el salón de su casa, su hermano Nico ya debe de andar preparando la retransmisión para traerle suerte y que se traiga una medalla olímpica de China.