Tokio 2020 / Vóley playa

Lili y Elsa, un adiós a los Juegos que suena a despedida final

La mejor pareja de la historia del vóley playa español deja en el aire su continuidad

EMILIO V. ESCUDERO Enviado especial a Tokio

La derrota de Lili Fernández y Elsa Baquerizo en octavos de final de los Juegos no les pilló por sorpresa. Ni siquiera el marcador, un doble 21-13 que hubiera sido sonrojante en otras circunstancias. No lo era ayer, pues las canadienses son una de las parejas favoritas para el oro y ellas no habían llegado a Tokio en su mejor momento. Después de un ciclo olímpico complicado, el mazazo final en el Shiokaze Park bajó el telón a una temporada muy dura en lo físico y lo emocional, abriendo unas dudas gigantes en su futuro.

«No sabemos lo que va a pasar. Pensar ahora en París 2024 me cuesta. Han sido unos años muy duros, sacrificando mucho en lo personal, y ahora necesitamos darnos un tiempo y pensar», explicaba Fernández nada más caer eliminadas. Sus lágrimas le impedían articular dos frases seguidas. Se acumulaban los sentimientos y los recuerdos en su mente. Demasiadas cosas. Demasiados años.

La valenciana y la madrileña, más de una década juntas, miran ahora con dudas al futuro. Lili quiere estar más cerca de su marido y su hijo, de cuatro años; a Elsa, el cuerpo le pide ser madre. «Hay más cosas en la vida que el vóley playa y siento que, a veces, las hemos dejado un poco de lado», aseguran.

Se refieren a los entrenamientos y los viajes, en muchos de los cuales estaban alejadas de los suyos. Horas y horas sin ver crecer al pequeño Saúl. «Yo me fui con seis meses y le dejé el congelador lleno de leche a mi chico y se las tuvo que apañar. Ahora, estoy como loca por volver a casa y Elsa, igual. Para París queda poco tiempo, son tres años y la cabeza...». De nuevo las lágrimas y la emoción. Palabras que suenan a despedida final aunque nunca se sabe con estas dos.

La dureza del ciclo olímpico, salpicado por la pandemia y las lesiones, complicó todo un poco más para ellas y todos esos problemas se acumulaban ayer. «Se nos ha hecho un poco largo. Apenas hemos competido, pero sí que hemos entrenado mucho y eso a nosotras no nos viene bien, porque somos más de entrar en ritmo con los torneos. Ha habido muchos altibajos y se ha notado un poco en nuestro juego», reconocían ambas, superadas por el momento, dejando entrever un final que dejaría huérfano al vóley playa femenino español.

También en octavos, aunque unas horas más tarde, cayeron Pablo Herrera y Adrián Gavira, incapaces de superar a los campeones del mundo y número dos del ranking. Cedieron los españoles en dos sets (22-20 y 21-17), en un partido muy competido en el que siempre dieron la cara, pero en el que Krasilnikov y Stoyanovskiy estuvieron más acertados en los momentos finales.