España se gana la medalla en la prórroga

Tokio 2020 | Fútbol España se gana la medalla en la prórroga

Marco Asensio marcó a cinco minutos del final de la prolongación y la selección luchará por el oro contra Brasil, vigente campeona olímpica

Aser Falagán
ASER FALAGÁN

Minuto 115. Oyarzabal fue con el balón en los pies. Ninguno le pudo detener. España vibró con la emoción de ver jugar a los dos. A los dos. Oyarzabal y Asensio, los magos del balón. Asensio y Oyarzabal; sueños de campeón. Oyarzabal y Asensio; el fútbol es su pasión. Así marcaron el gol. El tanto de Asensio que lleva a España a la final de los Juegos Olímpicos, donde le espera Brasil, tras eliminar en la prórroga al anfitrión, un serio y ambicioso Japón (0-1).

Antes hubo que sufrir y aguantar. Los 115 minutos previos al tanto y los casi diez en los que los nipones trataron de cerrar la herida. Pero La Roja estará por cuarta vez en la final olímpica. Las tres anteriores, cuando el equipo no se llamaba así, fueron las de 1920, 1992 y 2000. Solo ganó la de Barcelona. Ahora tiene una nueva oportunidad el sábado ante la 'Canarinha' de Dani Alves. Si en la Eurocopa las semifinales cercenaron la ilusión, en Tokio la multiplicaron.

España ganó como casi siempre y sufrió, también, como casi siempre. Decidió probar De la Fuente una nueva receta para que le cuajara el gol, pero tampoco así sube el suflé. Entró Rafa Mir, el tipo de los tres goles ante Costa de Marfil, en lugar de Asensio, lo que echaba a Oyarzabal a la banda derecha, un puesto poco habitual para él.

0 Japón

Kosei Tani; Sakai, Yuta, Yoshida, Itakura, Hatare (Soma, min. 64); Doan (Maeda, min 91), Tanaka (Hasioka, min. 118), Endo, Kubo (Miyoshi, min. 91); Daichi Hayashi (Ueda, min. 64).

1 España

Unai Simón; Óscar Gil (Vallejo, min. 46), Pau Torres, Eric García, Cucurella (Miranda, min105); Zubimendi, Mikel Merino (Carlos Soler, 58), Pedri (Asensio, min. 82), Oyarzabal, Mir, Dani Olmo (Puado, min. 58)

  • Gol: 0-1: Asensio (minuto 115).

  • Árbitro: Kevin Ortega Pimentel (Perú). arjetas amarillas. Óscar Gil (12), Mikel Merino (49), Zubimendi (94+), Sakai (97).

Todo para asediar a un Japón parapetado en un 4-1-4-1 que también hizo cambios, con Daichi Hayashi en punta para servir de faro a las incorporaciones de Doan y Kubo. Pero sobre todo con una defensa muy bien armada en la que unos Sakai y Yoshida, dos de los mayores de 23 años, acostumbrados al fútbol europeo ejercieron como líderes.

Un intrascendente inicio dejó solo los intentos de buscar la espalda nipona de una España que con Mir en ataque se enrocaba menos en la circulación para buscar rápidas combinaciones y desmarques. Pero los futbolistas, como los humanos, son animales de costumbres, y al final La Roja siempre termina volviendo a su manual, aunque esta vez lo hiciera en su versión más vertical. Es algo bueno, porque significa tiene su estilo. Pero es malo por los problemas de gol.

Media hora hubo que esperar para la primera ocasión digna de ese nombre. Una combinación entre Pedri, Óscar Gil y Oyarzabal que el guipuzcoano empaló a botepronto con la derecha, aunque su difícil disparo se fue alto. Take Kubo respondió con una emboscada poco peligrosa, pero que dejaba ver que Japón estaba ahí.

Rafa Mir estuvo a punto de adelantar a España en el 39 demostrando además una hipótesis: que al primer toque y en vertical La Roja podía hacer más daño a unos anfitriones muy ordenados y disciplinados, pero sobre todo atentos a la contra; a la inspiración de Doan y Kubo. Dos buenos socios que recordaron a Unai que estaba jugando un partido.

Vallejo entró tras el descanso por un Óscar Gil amonestado; no era cuestión de buscarse problemas y sí de rondos para hacer correr a los nipones, que optaron por bajar la línea de presión para regular, pero sin dejar brechas en la retaguardia para esperar la suya. Por ejemplo, el potente disparo de Hayashe en el minuto 52 tras una contra espídica gestada en un pase en profundidad de 30 metros.

Un penalti de Yoshida a Merino que Ortega Pimentel señaló y después anuló a instancias del VAR precedió a otra petición de pena máxima, esta en el 62, al eslalon del recién entrado Carlos Soler en el 68 y a la combinación de Oyarzabal y Puado. España dominaba y mucho, pero con la misma trama de siempre; sin desenlace. Tampoco cuando Mir se plantó solo ante Kosei Tani a un cuarto de hora para el final. Al contrario, quien más cerca estuvo de marcar fue Kubo.

Solo con rondos no se gana, debió pensar un Luis de la Fuente que retiró a Pedri para que entrara Asensio. Puado, Zubimendi y Oyarzabal dispararon entonces sucesivamente en la misma jugada, como después lo hizo un Rafa Mir que no quiso ceder a un Puado completamente desmarcado, pero el partido ya estaba abocado a la prórroga y Tani, muy seguro.

Se quedaron en el banquillo Kubo y Doan para el tiempo añadido en una sorprendente decisión que dio más músculo y contención a los anfitriones. Ambición en ambos equipos, pero más miedo a perder que incursiones para ganar hasta que de pronto Japón se lanzó a lo kamikaze ante una España extenuada. Y entonces, justo entonces, apareció la bota de Asensio para llevar a España a la final.