Piragüismo slalom

Ander Elosegi se vuelve a quedar sin medalla en aguas bravas

En su cuarta final de unos Juegos Olímpicos, el piragüista vasco vuelve a quedar octavo, como en Río

PABLO M. DÍEZ Tokio

A la cuarta tampoco fue la vencida para Ander Elosegi. Después de quedar cuarto en las finales olímpicas de Pekín y Londres 2012 y octavo en la de Río 2016, el piragüista vasco volvió a quedarse sin medalla en Tokio. Tras marcar el tercer mejor tiempo en la semifinal, Elosegi acabó octavo en la final, que ganó con autoridad el esloveno Benjamin Savsek. El checo Lukas Rohan fue plata y el alemán Sideris Tasiadis bronce.

Ya había avisado Elosegi de que Savsek y Tasiadis eran dos de los favoritos y no se equivocó. Finalmente, no pudo estar junto a ellos en el podio porque su descenso de 106,59 segundos fue casi cuatro segundos más lento que en la semifinal (103,15). Con ese mismo tiempo, habría repetido la tercera posición y habría ganado por fin una medalla olímpica, pero cuatro segundos son en el piragüismo una eternidad en la que caben cuatro rivales.

Mientras los ganadores celebraban su triunfo, agónico para el alemán Tasiadis por solo 16 centésimas de ventaja sobre el británico Adam Burgess, la cara de Elosegi reflejaba una frustración que se repite desde hace ya cuatro Olimpiadas. «Ha sido una pena porque me había visto con posibilidades tras la semifinal. Pero ahora, con la cabeza en caliente, no puedo hacer planes sobre otro ciclo olímpico y solo pienso en descansar», atendía Elosegi a los medios españoles al terminar la prueba.

Cuando debutó con 20 años en Pekín 2008, Elosegi era de los jóvenes y hoy, con 33, es de los veteranos. Buena prueba de ello es que ninguno de sus competidores entonces está hoy en Tokio. Para el guipuzcoano, se trataba de un último duelo marcado por la épica. Una lucha contra los elementos, las aguas bravas, pero sobre todo contra uno mismo por llegar más allá, ya que en este deporte no hay confrontación directa con los adversarios. Algo así como la soledad del corredor de fondo, pero en canoa. Su segundo puesto en el Mundial celebrado en La Seu d´Urgell en 2019 alimentaba las esperanzas para los Juegos Olímpicos al año siguiente. Pero el coronavirus obligó a retrasarlos un año. Si en piragüismo unos segundos son una eternidad, imaginen cómo pueden cambiar las cosas en dos años, y más con una pandemia de por miedo que ha mermado el rendimiento de los deportistas por las restricciones y los confinamientos.

Aunque Elosegi protagonizó un rápido descenso en la semifinal, el esloveno Benjamin Savsek no dio opciones al bajar por el canal de aguas bravas de Kasai en solo 98,25 segundos con sus poderosas paladas. Todos los demás piragüistas se fueron por encima de los 100 segundos y, cuando Elosegi terminó su descenso y todavía quedaban dos rivales más, ya se sabía que estaba muy lejos de las primeras plazas. Otro sueño olímpico roto como en Pekín, Londres y Río, pero esta vez bajo la sombra de la Noria de Diamantes y Flores que se proyecta sobre el parque de Kasai Rinkai a las afueras de Tokio. Aunque Elosegi se va de sus cuartos Juegos sin medalla, su palmarés es tan bravo como las aguas que remonta con su canoa.