Tras cinco derrotas seguidas, los amarillos esperan sumar este sábado. / CB Gran Canaria

El Gran Canaria, a la espera de los test negativos para retornar a la normalidad

El duelo de este sábado ante el Monbus Obradoiro está aún en el aire hasta que se sepan todos los resultados

ÓSCAR HERNÁNDEZ ROMANO Las Palmas de Gran Canaria

Se ha puesto tan difícil cuadrar las fechas para cerrar la primera vuelta en la Liga Endesa, que el regalo más solicitado por los equipos ACB para el día de Reyes de hoy son los test negativos.

El 80% de los equipos están sufriendo la ola al alza de los contagios, y a la ACB no le ha quedado otro remedio que ir aplazando partidos mientras las entidades deportivas les ha ido confirmando los casos, hasta el punto de tener que suspender la jornada 16ª al completo.

Sin hueco casi ya para reubicar todos esos encuentros antes del 30 de enero, fecha límite para acabar la primera vuelta tras la reunión mantenida la semana pasada por los clubes, el problema está en que la 17ª jornada tampoco se podrá disputar al completo, toda vez que el Río Breogán-Bitci Baskonia ya ha sido aplazado.

Tampoco está claro que se pueda jugar el Gran Canaria-Monbus Obradoiro, pendiente de los test para retornar tanto a la normalidad del día a día como para confirmar si finalmente el encuentro, previsto para este sábado a las 19.45 horas en el recinto de Siete Palmas, puede jugarse o no.

Ambas entidades cuentan, desde la semana pasada, con jugadores aislados. Los isleños tuvieron que suspender su viaje a Valencia el mismo día al confirmar tres contagios en su plantilla, los mínimos que exige la ACB para poder aplazar el encuentro. Todos se encuentran aislados y asintomáticos, mientras el resto del equipo han seguido con los entrenamientos, pero a expensas también de los test previos al duelo, para confirmar que no se sumen nuevos contratiempos.

En la plantilla gallega es aún peor. La entidad de A Coruña informó el pasado domingo de que había detectado un nuevo caso positivo en sus últimas pruebas PCR realizadas a su plantilla, por lo que sumaban seis los jugadores afectados por el coronavirus.

Por lo tanto, a la espera de saber los últimos resultados en cada equipo, hasta mañana, mínimo, no se sabrá si el encuentro tendrá que ser aplazado o se podrá finalmente jugar. Podría, incluso, llegar a retrasarse solamente un día -se jugaría el domingo en tal caso-, todo dependiendo siempre de las pruebas que, en el caso del club claretiano, se realizaron ayer y se realizan durante la jornada de hoy.

Una incertidumbre que se mantienen en la mayoría a los equipos, mientras la Liga Endesa hace malabares para reubicar las fechas y suavizar el protocolo covid para poder retornar a una normalidad relativa y que, por encima de todo, permita que se disputen los encuentros. Tarea complicada en los tiempos que corren.

Entre test y test, Porfi Fisac, entrenador jefe de los claretianos, sigue entrenando a los suyos con lo que tiene. Sigue sin poder contar el profesional segoviano con los lesionados de larga duración Artem Pustovyi y Andrew Albicy, pívot y base, respectivamente, que siguen trabajando al margen del grupo. Mientras tanto, y siempre con la incertidumbre de que en cualquier momento pueda saltar otro positivo que lo obligue a aislarse, la plantilla amarilla prepara la cita del sábado ante el Monbus Obradoiro a conciencia, independientemente de si al final se juega o no, una dificultad añadida en las últimas jornadas para todos los equipos de la ACB.