Piña de los jugadores españaoles tras el gol de Mikel Oyarzabal ante Suiza. / Efe

Análisis

Presión alta, versatilidad y seguridad defensiva, claves de la renovada España

No brilló ante Suiza, pero Luis Enrique está muy satisfecho después de tres partidos sin encajar gol alguno y con la actitud y ambición que muestran sus jugadores

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Meritorio empate sobre la bocina en Alemania, goleada a Ucrania, empate en Portugal y victoria por la mínima ante Suiza en Valdebebas. Con este balance satisfactorio en el regreso de Luis Enrique al banquillo de La Roja, España progresa adecuadamente y depende de sí misma para terminar como líder de grupo y acceder a los 'playoffs' de la Liga de Naciones. Todo parece destinado a jugárseka en su duelo con Alemania en Sevilla en noviembre.

La presión alta, la juventud del bloque, con excepciones hechas de incombustibles como Sergio Ramos, Sergio Busquets y Jesús Navas, la ambición y la seguridad defensiva son los mejores argumentos de España. Lo peor, la falta de pegada, un mal endémico de esta selección que obliga incluso a improvisar y jugar sin un ariete puro. Ya ocurrió con Luis Aragonés y con Vicente del Bosque, aunque entonces competían David Villa y Fernando Torres, y los resultados están ahí.

«Me quedo con un detalle futbolístico importante: en los últimos minutos del partido podía haber la tendencia de meterse atrás para defender el 1-0 y sufrir, pero el equipo supo adelantar líneas. Provocó que no hayamos sufrido con balón en campo contrario y el rival lejos de nuestra portería. Lo hemos interpretado muy bien», valoró tras el partido ante los helvéticos Luis Enrique.

Y puso el gol de Mikel Oyarzabal como ejemplo del trabajo bien hecho. «Me gustó el gol especialmente por el sacrificio de los puntas en inferioridad en esa jugada. Tiene un justo premio. Gracias a esa acción consigues tres puntos muy importantes, para mi es un gol muy bonito porque te anticipas a un jugador en la presión y Mikel finaliza de manera perfecta», explicó Luis Enrique tras un duelo poco brillante.

Apenas tres remates a puerta, es poco bagaje. Es cierto que el viento dificultó el buen juego, pero falto pacienda para tocar y buscar espacios. Pero mordió arriba y provocó los fallos de los rivales en la salida, seguramente porque entre Ferran, Oyarzabal y Ansu Fati formaron una tripleta ofensiva de solo 20 años de media. Otra noticia que invita al optimismo.

Además de la movilidad y la presión alta, si por algo se caracteriza la renovada España es por la versatilidad de sus jugadores. El mejor ejemplo es Dani Olmo, capaz de jugar en las dos bandas, de interior, como ante Suiza, y de ariete mentiroso. Su técnica, su capacidad para mantener el balón y el trabajo defensivo, avalan su rendimiento. El catalán es parecido a lo que era el Luis Enrique futbolista y quizá por eso le gusta tanto al seleccionador.

Como el bloque prima sobre las invidualidades, hasta nueve cambios introdujo en el once inicial Luis Enrique respecto a la cita en Lisboa. Solo mantuvo al referido Dani Olmo y a Busquets. Aunque muchos anticiparon el declive del azulgrana, sigue siendo indiscutible para el seleccionador. Destaca en él su experiencia, su capacidad para mandar a la hora de presionar, su lectura del juego, su dominio de la situación, sus pocas pérdidas de balón y su excelente anticipación. Está aún por delante de Rodrigo Hernández, el eje del centro del campo en el Manchester City de Pep Guardiola.

Marca poco, pero firmó España su tercer partido consecutivo dejando su portería a cero. La inusitada confianza mostrada por el preparador gijonés en el cuestionado David de Gea le está dando sus frutos. El portero del United fue clave en Alemania y ante los helvéticos hizo una parada clave poco angtes del gol de Oyarzabal. Sacó una buena mano en su palo para abortar un disparo del 'gallego' Loris Benito en el único gran desajuste español en el repliegue. Sergio Ramos y Pau Torres se compenetran bien y el veterano Jesús Navas parece un chaval con ganas de comerse el mundo desde la banda derecha. En el perfil izquierdo, entre Gayà y Reguilón conseguirán que no se eche de menos Jordi Alba, a quien Luis Enrique ha puesto la cruz en La Roja.