Xavi Hernández, entrenador del Barcelona. / efe

La pragmática de Xavi: ¿ha apostado realmente por los jóvenes canteranos esta temporada?

El entrenador culé empezó dando oportunidades a las promesas de la casa, pero acabó acudiendo a la veteranía y al mercado de fichajes

Alberto del Campo Tejedor
ALBERTO DEL CAMPO TEJEDOR Catedrático de Antropología Social en la Universidad Pablo de Olavide

Buscando un cambio en la dinámica perdedora, el Barça llamó a Xavi quien, nada más llegar, restauró un decálogo de disciplina y orden. La idea es todo menos novedosa. Cuando el ejército del emperador Valente fue aniquilado por los godos en Adrianópolis en el año 378, un dirigente posiblemente hispano, de nombre Vegecio, escribió un libro recomendando volver a la antigua disciplina militar.

Cada vez que Roma sucumbía, había quien hablaba de recuperar la disciplina, y también —como escribe Vegecio— de desechar el reclutamiento de hombres de procedencia bárbara y confiar, de nuevo, en nativos del Imperio. El entrenador de Tarrasa adoptó también esa medida, no menos clásica en tiempos de derrotas: confiar en los de casa.

En su primer partido, allá por noviembre, Xavi hizo lo que más gusta a la afición: que debute un canterano. El juvenil Ilias Akhomach salió de titular junto a otros cuatro jóvenes de La Masía: Gavi, Mingueza, Eric y Nico. En el siguiente encuentro, Xavi dio entrada como titular al marroquí Az Abde. Un mes después de aterrizar en Barcelona, el Barça de Xavi se imponía al Elche, con goles de Jutglà, Gavi y Nico en un partido en el que jugarían, además, Riqui Puig, Eric, Ez Abde y Balde. En total, 7 canteranos menores de 22 años. Sin embargo, el Barça ganaba casi siempre por la mínima y perdía ante equipos como el Granada. Para colmo, el Bayern le endosaba tres goles en Champions, el Real Madrid le vencía en la Supercopa y el Athletic le apeaba de la Copa.

Los antiguos preceptistas bélicos decían que el ejército necesitaba un rodaje para mostrarse eficaz. Y así también, el Barça de Xavi empezó a funcionar a partir de febrero. Vence y convence, endosando cuatro goles a Atlético de Madrid, Valencia, Athletic, Osasuna, Real Madrid y Nápoles. Pero la clave no es tanto la juventud de la cantera, sino el fichaje de Aubameyang que, con 32 años, logra 10 goles en sus primeros 8 partidos.

La campaña de Xavi muestra claroscuros. Ha logrado el subcampeonato, cuando en noviembre iban novenos en la tabla; pero ha estado lejos de luchar por ningún título. Lo peor, para algunos, es que ha acabado traicionando uno de los valores que él mismo representaba: la cantera. Con los fichajes de invierno de Ferrán Torres y Aubameyang, los jóvenes pasaron al ostracismo. Ez Abde volvió al filial. Tampoco han contado para Xavi, en el grueso de la temporada, Jutglà, Mingueza y Riqui Puig. Peor aún les ha ido a Balde e Ilias, que han desaparecido prácticamente. De hecho, solo Eric García, Gavi y Nico han jugado con regularidad. También Pedri y Ansu Fati, cuando no han estado lesionados.

La conclusión es clara: los jóvenes canteranos han servido, sobre todo, en los primeros compases, cuando el Barça intentaba dejar atrás aquello de «es lo que hay», había que ilusionar a una cabizbaja afición, Xavi se mostraba idealista y no tenía otros recursos. Pero, después, el entrenador pidió tres fichajes de jugadores con experiencia.

El míster no puede hacer milagros: Jutglà, Ez Abde, Mingueza, Riqui Puig y otros son aptos para Primera División, pero acaso no suficientemente buenos para aspirar a títulos. De los once jugadores con más titularidades, cinco proceden de la cantera, pero tres de ellos son ilustres veteranos: Jordi Alba, Piqué y Busquets. Este último es el que más minutos ha jugado en toda la temporada.

A la afición le gusta que salgan jóvenes valores porque se identifica con ellos y alientan la esperanza. Xavi lo sabe y así, en el penúltimo partido, contra el Getafe, hizo debutar a Mika Mármol, y alineó de titulares a otros cuatro jóvenes, como si quisiera acabar la temporada fiel a su apuesta por La Masía. El partido acabó 0-0.

Tiene prestigio jugar con chicos de la casa. Pero muchas guerras se han ganado también por mercenarios contratados en el último momento. Y, sobre todo, por la experiencia de los veteranos, como Alves. Claro que, en el cierre de temporada, Xavi alineó de inicio solo a un joven canterano —Gavi— y puso de titular a sus tres fichajes, incluyendo a Adama Traoré. El Barça cayó 0-2.

Al igual que en la guerra, en el fútbol no hay recetas inequívocas. Y, pese a las grandes proclamas, el entrenador —como el general— va adaptando sus criterios, con pragmatismo, en función de un único objetivo, que Xavi comparte con cualquier otro entrenador, como Aragonés: ganar y ganar y volver a ganar.