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Timothy Weah celebra su gol a Gales. Jewel SAMAD / AFP
Tim Weah, en nombre del presidente
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Tim Weah, en nombre del presidente

El delantero de Estados Unidos, hijo del legendario George Weah, Balón de Oro en 1995 y presidente de Liberia, da vida a los éxitos de su padre

José carlos Carabias

Madrid

Martes, 22 de noviembre 2022, 12:24

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Timothy Weah tiene cada mañana en su casa un espejo infinito en el que mirarse. Su padre. Por mucho que sea capaz de lograr en el Mundial de Qatar, es probable que al delantero de Estados Unidos que marcó el gol de su selección ante Gales la talla no le alcance para emular a su progenitor, el gigante George Weah.

George Weah fue un fabuloso delantero de los noventa que marcó varias señales en el camino del fútbol, que lo hicieron diferente. Fue el primer africano en conseguir el Balón de Oro, mejor jugador del mundo, y también se convirtió, lejos de los estadios, en alguien influyente. Fue presidente de su país, la república de Liberia.

Weah padre nació en un suburbio de Monrovia, la capital de Liberia, en una familia muy pobre. La potencia del chaval le condujo al fútbol, a jugar casi cuatro partidos por semana en un par de equipos para llevar algo de dinero a la familia.

En 1987 el club camerunés Tournere de Yaundé, realizó una gira por Liberia con intención de captar jugadores para sus filas. Se fijó en ese delantero que tenía la ligereza de una gacela y la potencia de un rinoceronte. Weah fichó por el equipo camerunés y empezó su historia en el fútbol.

Traspasado al Mónaco, punto de entrada a Europa para los africanos, Weah tardó poco en ser reclutado por el París Saint Germain. En el Parque de los Príncipes formó pareja con un delantero francés, el finísimo David Ginola, y entre ambos sembraron el terror por Europa.

En 1995 fue traspasado al todopoderoso Milan de Capello que venía de dominar el fútbol europeo con el clan de los holandeses y Arrigo Sacchi. Con el Milán Weah consiguió el Balón de Oro en 1995 y dos Ligas en Italia. Su carrera entró en declive cuando marchó a Inglaterra (Chelsea, Manchester United).

El hijo del presidente

George Weah nunca pudo cumplir el sueño que hoy vive su hijo. Jugar un Mundial, ciudadano al fin y al cabo de un país sin peso en el fútbol, Liberia. Sin embargo, ha logrado algo que parece mucho más difícil. Ser elegido presidente de su país (lo es desde 2018) en una nación asolada por las guerras civiles y la muerte.

Tim Weah ha tenido otra vida mucho más dulce que la de su padre. Nació en Brooklyn (Nueva York) gracias a que su progenitor lo alejó de la guerra civil y las matanzas en Liberia. Allí estudió y se formó como futbolista.

Ha seguido de alguna manera los pasos de su padre, ya que ha sido futbolista emigrante a Francia, aunque desde la opulencia. Fichó por el PSG con 17 años, aunque fue cedido al Celtic de Glasgow y luego traspasado al Lille, donde juega actualmente.

Potente como su familiar, aunque sin la técnica superior, el extremo de Estados Unidos ya ha dejado huella en los Mundiales al anotar el primer gol de su país en esta cita en Qatar.

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