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Joao Félix celebra su gol ante Ghana. / Glyn KIRK / AFP

Mundial de Qatar El torneo cortito de Joao Félix

El Mundial disfruta del luso, y lo promociona para salir del Atlético, mientras Simeone le sigue tirando pullas

JOSÉ IGNACIO FERNÁNDEZ

El Mundial se ha convertido en un escaparate para Joao Félix, en la principal acepción del término. Relegado a un papel residual en el Atlético por su convulsa tesitura con Simeone, su posible salida del club es por primera vez probable. En Portugal confiesa tener «más libertad» para desarrollar todo su talento y una actuación destacada en el Campeonato del Mundo puede relanzar su venta. Ya lleva una, ante Ghana, con gol y asistencia. Y hoy ante Uruguay ya tiene los focos encima.

Pese a la decisiva aportación de Joao Félix en el triunfo inicial de Portugal, Simeone, presente en Doha, jugó a la ironía envenenada para valorarla: «Feliz por Joao. Es un torneo ideal para él, cortito, donde se ve la belleza, donde te enamoran jugadores como él. Ha jugado con mucha personalidad cuando el equipo lo necesitaba y ha participado de los tres goles». Lo de cortito deslizaba un dardo a la inconstancia que se le atribuye al portugués. El argentino no emite sus palabras a la ligera.

Cortito, como el margen de confianza que profesa Simeone a su pupilo (y el luso a su maestro). Cortito, como el límite de paciencia que le resta al entrenador cada vez que los medios le sacan el asunto Joao. Cortito, como el tiempo que parece quedarle al portugués con la rojiblanca.

De los últimos doce partidos del Atlético, Joao ha sido titular en solo dos (incluyendo el del Almazán en Copa...) y a raíz de su penúltimo encontronazo con Simeone, lanzamiento de peto al suelo incluido, pidió a Jorge Mendes, su agente, que le buscara una salida. Una partida que nunca había querido contemplar Miguel Ángel Gil (el luso es su mayor apuesta), para quien era una «obligación» de Simeone encontrar «un punto de equilibrio» con el portugués. Pero el club también se rinde. Ahogado por las deudas y el agujero que ha abierto la eliminación del equipo en Champions (60 millones de euros calculan entre ambos boquetes), ya sí se contempla la venta del portugués. Incluso en enero. El Atlético no quiere olvidar que pagó 126 millones de euros por él a la hora de fijar un precio de salida.

Aunque a sus 23 años recién cumplidos su valor de mercado ha descendido, el Mundial puede paliarlo. Con Simeone se deprecia, pero Portugal es otra cosa. Y el Mundial es el escenario perfecto para revalorizar carreras y encumbrar figuras. En su estreno «enamoró», como ironizó Simeone, marcando un bello gol y participando en los otros dos. Asistiendo en el penalti que se inventó Cristiano y robando el balón en la jugada que dio origen al tercero. Partiendo desde la derecha, pero sin las cadenas que le atenazan en el Metropolitano dentro y fuera del césped.

En su segunda prueba tendrá delante a su compañero Giménez y a su amigo Luis Suárez, que también sabe bien de refriegas con el Cholo. Y a otra leyenda colchonera, Diego Godín. Vieja guardia para parar a Joao, que buscará seguir brillando en el escaparate mundialista. Lo que paradójicamente debe alejarle del Atlético. El torneo cortito tiene la palabra.