https://static.canarias7.es/www/menu/img/futbol-mundial-desktop.jpg

Modric, en un entrenamiento de la selección croata. / Annegret Hilse (Reuters)

Mundial Qatar 2022

Modric contra el espíritu samurái de Japón

El veterano jugador del Real Madrid guía a Croacia frente a la revelación nipona, que batió a Alemania y España

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

El fútbol tiene su propia medida. Croacia, con apenas cuatro millones de habitantes y subcampeona del mundo en Rusia 2018, se ha convertido en una de las grandes selecciones del planeta. Japón, un país de 125 millones de ciudadanos que, en su mayoría, adoran el béisbol, no suele pasar de comparsa en los grandes torneos. Así es el cruce de octavos de final del Mundial de Qatar que comenzará a las 16.00 horas en el estadio Al-Janoub. Croacia, un país pequeño con una gran selección frente a Japón, un país grande con un equipo menor que, eso sí, batió a Alemania y España, dos campeonas del mundo, en la fase de grupos. El talento de Modric contra el espíritu samurái de los nipones, que luchan hasta la extenuación.

Dice Zlatko Dalic, entrenador croata, que su selección es un «milagro». Lo dice porque se ha instalado en la cima de este deporte con tan poca población. «Estamos siempre en todos los grandes torneos y eso ya es un éxito. Somos una fuerza futbolística mundial», defiende. Dalic ha renovado su equipo. Solo ocho jugadores repiten Mundial: el portero Livakovic; los defensas Lovren y Vida; los centrocampistas Modric, Brozovic y Kovacic, y los delanteros Perisic y Kramaric. En Qatar acumula dos empates sin goles, ante Marruecos y Bélgica, y la victoria frente a Canadá (4-1).

Su samurái, su modelo, es Modric. El jugador del Real Madrid, con 37 años, es el dueño de la brújula de este equipo. Dalic lo utiliza de ejemplo para los demás «por su profesionalidad, su buen estado de forma, su forma de entrenar y un trabajo de superación sin precedentes». Croacia necesita la mejor versión de su estrella para eliminar hoy a Japón, un rival difícil de doblegar, según advierte Dalic. «Finalizan sus contraataques con cinco o seis jugadores. No podemos dormirnos en los laureles», avisa.

Japón, que remontó en la fase de grupos ante Alemania y España, viene de una derrota dolorosa hace cuatro años en el Mundial de 2018. Allí fue Bélgica la que remontó (3-2) y eliminó en los octavos de final a Japón, que se había adelantado por 0-2. Ahora, el combinado nipón vuelve a estar en octavos. Por cuarta vez en su historia. Asumen el reto como si fuera una misión. Digna de samuráis.

«Jugaremos sin miedo», apunta su entrenador, Hajime Moriyasu. Siete de sus futbolistas militan en equipos alemanes y todos presumen de su espíritu colectivo. «El fútbol es once contra once, pero entre nosotros decimos que somos 26 contra once», subraya el técnico. Y recuerda que la posibilidad de hacer cinco cambios les beneficia. Más samuráis en el campo dispuestos a darlo todo.

De hecho, los suplentes fueron clave en los triunfos ante Alemania y España. Japón apenas tiene la posesión del esférico. No lo necesitó en esos dos duelos. Y su autoconfianza se ha reforzado con esas dos remontadas. «No se rinden nunca», recuerda Dalic, que huye de la condición de favorito con la que parte Croacia.