Los futbolistas del Girona celebran uno de los goles anotados en el Heliodor Rodríguez López. / Miguel Barreto (EFE)

Playoff/Final

El Girona vuelve a Primera tres años después

El equipo del talismán Míchel y el incombustible Stuani silencia Tenerife y acompañará a Almería y Valladolid en la élite'

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKO Madrid

Se acabó el curso y el Girona, que terminó sexto en el torneo de la regularidad y había fallado en los duelos decisivos de las dos últimas campañas, consumó el ascenso a Primera tras ganar en Tenerife como ya hizo antes en Eibar. Premio extraordinario para el equipo que mejor jugó y más intentó atacar y mérito enorme de Míchel, un entrenador al que le gusta el fútbol vistoso y ofensivo, que ya logró sendos ascensos con el Rayo y el Huesca y que anoche consumó el tercero en seis años. Brillante.

Protagonismo especial en estas eliminatorias para Cristhian Stuani, que tuvo muchas novias tras el descenso en 2019, pero decidió seguir en Girona y la historia se lo premió a sus 35 años. Castigo para la propuesta más bien rácana de Ramis, que le dio resultado en el derbi ante Las Palmas pero se le vino en contra en el momento decisivo. No cumplen los insulares el sueño de volver entre los grandes en el año del centenario.

1 Tenerife

Soriano, Moore, Sergio González (Carlos Ruiz, min. 46), José León (Muñoz, min. 78), Mellot, Mollejo, Aitor Sanz, Corredera (Andrés, min. 81), Bermejo (Elady, min. 64), Mario González (Shashoua, min. 64) y Enric Gallego.

3 Girona

Juan Carlos, Arnau (Jairo, min. 90+1), Santi Bueno, Bernardo, Juanpe, Valery, Aleix García, Pol Lozano, Iván Martín (Samu Saiz min. 18, Víctor Sánchez, min. 84), Álex Baena (Terrats, min. 90+1) y Stuani (Bustos, min. 85).

  • Goles: 0-1, min. 42: Stuani, de penalti. 1-1: min. 59, Carlos Ruiz. 1-2: min. 68, José León (p.p). 1-3: min. 80, Arnau.

  • Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castilla-La Mancha). Amarilla a Corredera, Enric Gallego, Sergio González, Álex Baena, Samu Saiz.

  • Incidencias: Partido de vuelta del 'play off' final por el ascenso a Primera disputado en un abarrotado Heliodoro Rodríguez López.

Las tablas de Montilivi dejaron las opciones para ambos equipos intactas en este segundo y definitivo asalto, motivo por el que era previsible un duelo muy contenido en el Heliodoro. Partía con ligera ventaja el Tenerife por su condición de local y porque en caso de empate tras una hipotética prórroga serían los blanquiazules quienes consumarían el ascenso. Pero el Girona contaba con un talismán en los ascensos.

Las trazas estaban marcadas a partir de los estilos de Ramis y Míchel, muy diferentes. Más toque y dominio de los catalanes y defensa más cerrada de los insulares. Pero por encima de todo, ni uno ni otro querían cometer errores que les penalizaran sin remedio. Apenas ocurrían cosas en el anodino primer tiempo, más allá de una alevosa entrada de Corredera a Iván Martín que se zanjó con amarilla, pero pudo ser algo más porque el jugador visitante se tuvo que ir del terreno. Lágrimas de impotencia.

Más parones que fútbol, un tremendo huevo en la frente de Juanpe tras chocar con la calva de Mollejo y apenas trabajo para los dos porteros. Enric Gallego estaba demasiado solo ante los tres centrales catalanes y en el otro bando el Tenerife se conformaba sin sufrir. Las defensas largas, el contragolpe y el juego más directo, fueron las virtudes que le habían llevado hasta aquí.

Errores decisivos

Ellos no querían, pero como el fútbol es un juego de errores, se produjo uno muy grosero, de principiante, cerca del descanso. Ocurrió que el tinerfeñista Sergio González desvió con la mano un disparo que tampoco llevaba marchamo de gol y el claro penalti lo lanzó como si tal cosa el viejo Stuani, garantía de coraje, compromiso y gol. Uruguayo. Sobran más palabras.

El cambio de guion era necesario tras la reanudación, ya que con solo defender al Tenerife no le llegaba para alcanzar el objetivo. El duelo al fin se descosió. A base de centros, los chicharreros encerraron a sus rivales y lograron empatar. Por una vez el balón superó a los tres centrales y Carlos Ruiz, que había entrado tras el descanso, igualó. Vuelta a empezar, con media hora por delante y amenaza de prórroga.

El Heliodoro era una fiesta, pero otro error mató al Tenerife. Centro sin peligro de Álex Baena pero que se envenena tras desviar un defensor y sorprender al portero. En plena celebración de los catallanes, lluvia de objetos y Stuani tirado en el césped. Partido detenido, amenaza del árbitro de suspenderlo y depresión local. Más todavía cuando Arnau sentenció en una acción de estrategia. El Girona es de Primera. Acompaña a Almería y Valladolid.