Frenkie de Jong, en el choque copero ante el Rayo. / Ep

Análisis

La sonrisa de De Jong ilumina al Barça

Con Koeman se ha convertido en el centrocampista llegador que necesitaba el equipo azulgrana, mejora su versión del Ajax y disfruta un año después de confesar a sus íntimos que comenzaba a arrepentirse de haber firmado por un club a la deriva

P. RÍOS Barcelona

Nadie sabe realmente el nivel que puede alcanzar Frenkie de Jong, un centrocampista con unas condiciones físicas y técnicas formidables y con una edad ideal para seguir mejorando su juego, 23 años. Pero sí está clara una cosa: en su proceso de evolución hacia el crack mundial en el que se puede convertir le ayudará el máster acelerado de conocimientos positivos y experiencias negativas, esas que también forman la personalidad de un jugador si sabe sobreponerse a ellas, que ha cursado en un año y medio en el Barcelona.

El jugador holandés que ahora maravilla y golea no se parece en nada al manojo de nervios que llevaba con timidez la camiseta azulgrana hace un año y ni siquiera recuerda al que firmó hace dos, cuando lucía una sonrisa permanente en el Ajax. «Ahora es más completo que cuando jugaba en Holanda», sentenció en Vallecas Ronald Koeman, su actual técnico y su exseleccionador.

Se acaban de cumplir dos años exactos, el 23 de enero de 2019, del día que Josep Maria Bartomeu, entonces presidente del Barça, ante el aviso de que el Manchester City estaba tomando la delantera en la pugna para fichar a De Jong, viajó a Amsterdam tan decidido que en unas horas volvió a Barcelona con la foto de la firma y el anuncio de una contratación a partir del 1 de julio de 2019 hasta 2024 por 75 millones más 11 en variables. Estaba de moda entonces aquel Ajax y el holandés disfrutaba sin presión. La vida era maravillosa.

Pero aterrizó en un Barça con el aire viciado, con la estocada anímica del 4-0 de Anfield sangrando durante meses, malas caras en el vestuario, crisis creciente en la directiva y la sensación deportiva de que tenía que competir con Sergio Busquets por la posición de mediocentro táctico, una pelea en la que él, con el alma más libre, tenía todas las de perder.

Hace un año, De Jong comenzó el mes de enero de 2020 perdiendo un balón como último hombre ante el Espanyol en Cornellà-El Prat que le costó la roja por agarrar al rival y el empate posterior. En pocos días echaron a Ernesto Valverde y llegó Quique Setién, con el mal rollo interno creciendo día a día. Era uno de esos momentos que a veces suceden en los clubs en los que sonreír está mal visto. Todavía no había llegado la pandemia, ni la pérdida de la Liga, ni el 2-8 ante el Bayern, pero De Jong ya había confesado a sus íntimos que quizás se había equivocado de destino, que su sueño de vestir de azulgrana se estaba convirtiendo en una pesadilla.

Así se lo encontró Koeman cuando llegó, desanimado, intentando ser el De Jong que no era, harto de comparaciones en las que siempre perdía con Busquets, Xavi e Iniesta. Sus mensajes públicos y loables de autocrítica evidenciaron que estaba atormentado. Que si el juego de posición, que si el modelo del Ajax y el del Barça es el mismo... Vivía afectado por el tópico futbolístico y a su entrenador le costó hacerle cambiar el chip. Hasta que en una charla le invitó a soltarse.

«Tiene muchísima calidad para jugar desde atrás, pero tiene que aportar más ofensivamente. Ha llegado el momento de que marque más de un gol por temporada. Es más completo que su versión en el Ajax. Sabemos de su calidad. Su llegada y su profundidad de llegar al área nos ayuda a crear y marcar goles», explicó Koeman tras su último gol, el miércoles, para decidir el pase a los cuartos de final de la Copa del Rey ganando 1-2 al Rayo.

Y esa es la verdad. Tras varias semanas proclamando todo el mundo que «De Jong ya se parece al del Ajax», los números y el rendimiento permiten afirmar que ha superado esa versión. Nunca en su carrera había marcado tantos goles. Lleva cinco y cuatro asistencias en 27 partidos oficiales, mientras que la pasada temporada se quedó en dos goles y cuatro pases definitivos en 42 encuentros. En el Ajax 2018-19, en el año de su explosión, marcó cuatro tantos y dio cuatro asistencias en 52 choques. Pero, además, es más importante en el juego, con presencia, toque y despliegue físico. El Barça todavía vive un presente confuso, pero con De Jong el futuro es más claro.